Madrugamos, la verdad es que ya arrastrabamos algo de cansancio y como medida de precaución hicimos los que recomienda la DGT beber cafeina y yo me metí un red bull y asi espabilar para evitar cualquier contra tiempo.
Antes de salir de las Vegas nos fuimos a visitar dos hoteles más y ya a coger carretera, nuestro destino Kingsman. Tardamos unas dos horas en llegar, sencillo pero despierta sentimientos, tantas películas, tantas ganas de conocer esa ruta y estar allí. Fuimos a la tienda compramos hielo y camino al museo Hackberry. Queda cerca, es un lugarcito en medio de la nada de echo no lo pasamos y tuvimos que dar la vuelta y aparcar.
Es graciosillo la verdad, coches viejos pero en la tienda están gasolineras de esas antiguas y bueno cositas para hacer las típicas fotos, tardamos unos 20 minutos y cogimos rumbo a Seligman.
En Seligman llovia y hacía algo de frio asi que a beber algo caliente, unas fotitos y otra vez a Williams.
Williams dimos unas vueltas con el coche, las casas más bonitas, nos queríamos quedar a vivir alli, tan tranquilo, casas de esas de madera preciosas, vaya creo que parece un paraiso.
Comimos en KFC, poco más ahí por allí y otra vez al coche para ir al gran cañón.
De verdad que el camino nos dejaba un paisaje muy guapo, montañas formadas como por muchas piedras, esas montañas creo que sólo las he visto por allí.
Paramos a respostar en una gasolinera regentada por indios navajos, muy barata si pagabas en efectivo y nos preguntaron que si ibamos al gran cañón entonces nos regalaron un mapa.
Nos esperaba Brigith Angel, la expectativa era máxima porque por suerte o ley de probabilidades o lo que sea pudimos reserva una de las cabinas.
Llegamos perdidas, no sabíamos donde estaba, hace un frio pero que pelaba, tanto que llevabámos puesto la camiseta, una sudadera y una chaqueta de invierno. Desgracia todo lleno de neblina, pensamos que no podríamos apreciar nada.
Por fin encontramos la recepción del Brigith y nos atiende una india navaja, no habla ni gota de español y habla rápido, yo no me entero de na. Pero nos da un mapa, donde todo viene bien señalado, le pedí medio chapuciado el papel para el parquing y dijo que no, que aparca el que quiere... supongo que eso fue lo que dijo
os cuento, resulta que reservé en febreo para octubre y ya no quedaban si no esas habitaciones que no tienen ducha, ni baño. No me gustaba la idea pero la reservé. Una de las chicas del foro (gracias nena) me dijo oye tu prueba a mirar cada dos por tres y a veces a parecen cancelaciones. Os juro que lo miré al día siguiente y vi una cabina era como 50 dólares más eran esa mini casitas completas, me volví loca, pensé en llamar a Paqui que estaba trabajando para consultarle ( menos mal no lo hice) y reservé sin pensar, cancelé lo otro y feliz. Deciros que de allí adelante me la pase mirando a ver si volvía aparacer alguna y nunca más.
La cabina mucho mejor de lo que esperábamos superó con creces nuestras expectativas y quedamos seguras que si volvemos repetimos si podemos porque visto lo visto es difícil y con razón.
Estaba al lado del parking y de la recepción, es una minicasita preciosa, caliente porque a fuera hacias frio pero duro y dentro no notamos nada, tiene baño completo con todo lo necesario, una cafetera con café, leche, te, neverita, tele. Oye que no es cara, creo que fueron 136 euros y que eso pague por hoteles normalitos en otros lugares. Además es que allí esta la línea roja, a un minuto.
De verdad que nos dio tristeza no haber podido disfrutar más de la cabaña, pero bueno fue fabulosa.
Descargamos las maletas y salimos a ver si podiamos disfrutar algo porque con la neblina me temía que no.
Salimos y no lo podeis creer, no había neblina. Caminamos y los que han ido saben que primero se topan con una gran montaña como las que se ven por el camino, la Paqui es muy campechana y dijo: -esto es? pero se da la vuelta y se maravilla, inmensurable, inmarcesible, una maravilla de la naturaleza.
Nos subimos al autobus y nos bajamos en la primera parada, bajamos unas escaleritas y baja una china corriendo, hacemos unas fotitos y en segundos las neblina cubre todo, corremos porque las escaleras también quedaron cubiertas, no se veía nada.
Viendo que la neblina estaba avanzado tan rápidamente decidimos no hacer ninguna ruta y esperar el autobus, hicimos bien porque asi le ibamos ganando a la neblina y alcanzamos por suerte-suerte a apreciar esta maravilla.
Ninguna foto le hará justicia a lo que realmente es, ni siquiera las profesionales, eso lo tienen que apreciar tus ojitos.