MARTES 2 DE JUNIO
Para este día habiamos reservado el tour gratis de Sandemans que partía desde la misma plaza de la ciudad vieja. Fue muy ameno. Al principio nos dividimos en 2 grupos porque éramos muchos y cada uno con un guía partimos para esquinas distintas de la plaza. Recorrimos buena parte del barrio viejo recordando algunas etapas del paso de Mozart por la ciudad (junto a la estatua del comendador de la opera Don Giovanni) para luego adentrarnos en el barrio judío (nos contó la historia de las pequeñas baldosas metálicas del suelo de algunas ciudades que rememoran la casa donde vivieron judíos muertos en el genocidio) y ver desde fuera un par de sinagogas, no faltó la historia del golem para amenizar el cotarro.
Después de eso el guía nos llevo a la ciudad nueva hasta el principio de la plaza de Wenceslao para visitar una cervecería. Allí dimos por terminado el tour. Es justo contar que durante el recorrido (casi llegando a la estatua del comendador) me encontré un billete de 500 coronas en el suelo, bien dobladito, y ya se sabe que el dinero perdido no tiene dueño de modo que, al menos este tour, sí que nos salió gratis.
Como era la hora de comer nos acercamos al restaurante U Medviku (yo ya sabia de él y lo localizamos cuando fuimos al supermercado Tesco) donde dimos cuenta de un codillo y un filetón de buey con alguna cerveza en un salón enorme donde se permitía fumar. Nos supo a gloria.
Desde allí nos dirigimos al puente de Carlos para rendirle pleitesía, lo cruzamos y torcimos a la izquierda para buscar las estatuas de los niños sin cara del maestro Cerny . Se encuentran en un bonito parque al lado del río donde jugaban algunos perros con sus dueños y se tienen bonitas vistas de la otra orilla. Incluyo un video selfie.


Después de eso cruzamos el puente por debajo en busca de la calle mas estrecha y la estatua de los meones (también de David Cerny) junto al museo de Franz Kafka. Cruzamos el semáforo de la calle estrecha solo para comprobar que daba a un restaurante (con un antipático camarero que me impidió hacer alguna foto del puente desde la ribera con la vieja excusa de que había que consumir).
En el museo ni entramos pero si le hicimos varias fotos a los muñecos meones desde todas las posiciones posibles. Son curiosos. He leído que hay un número de teléfono que si pones un mensaje, los meones lo escriben con el chorrito pero yo no vi ningún número.

Luego volvimos a cruzar el puente para acercarnos al mercado de la calle Havelska, muy curioso y colorido, muchas tiendas de recuerdos pero entre ellas algunas con una fruta expuesta muy apetitosa. Lo recorrimos hasta que comenzaron a recoger bártulos.
Como todavía era temprano nos acercamos al río para dar una vuelta por la ribera. Casi sin pensarlo llegamos al edificio danzante, Ginger y Fred, curioso y muy fotogénico. Volvimos callejeando para una corta visita a la típica cervecería U Fleku, lo justo para pillar un par de posavasos como recuerdo.
Aun tuvimos tiempo de regresar a la plaza del reloj para la ultima cerveza del día en uno de los restaurantes. Fue el fin de fiesta.

Volvimos a cenar en el apartamento. Terminaba otro día glorioso en Praga.