Nos levantamos por última vez en nuestra estupenda cama de nuestro hotel con una mezcla muy extraña de sensaciones. Hoy nos tocaba poner fin a esta aventura y volver a casa. Ya teníamos casi todo guardado así que nos preparamos un café y nos sentamos en el ventanal de nuestra habitación para disfrutar por última vez de las maravillosas vistas con la que durante siete días nos habíamos estado levantando. El día se había levantado igual que el anterior, una leve lluvia caía, pero no por ello Ámsterdam se veía fea, sino todo lo contrario, la lluvia nos proporcionaba una bella estampa que sabemos que nunca vamos a olvidar.
Después de abandonar la habitación y dejar las maletas en el hall del hotel guardadas hasta que viniéramos a buscarlas, nos fuimos paseando hasta Albert Cuypstraat, que nos quedaba muy cerca del hotel, donde pasaríamos las ultimas horas en Ámsterdam visitando el famoso mercado que se pone diariamente en su calle. El mercado desde mi punto de vista muy parecido a cualquier otro mercado. Quizás fuera por la lluvia, pero me lo esperaba bastante más grande. Con lo cual mi opinión es que si os gustan los mercados pasaros y le echáis un vistazo, pero realmente desde mi punto de vista no es gran cosa. Lo que sí compramos fue algunos quesos en un puesto que estaban bastante bien de precio, además los vendedores eran super simpáticos y hablaban un poco español, nos echamos unas buenas risas con ellos.
Después de pasear y tomarnos algo por los alrededores del mercado y hacer nuestras últimas compras, nos fuimos de vuelta al hotel para recoger las maletas. Preferimos ir con tiempo porque íbamos a irnos en el tren que te lleva de Ámsterdam al aeropuerto y para evitar contratiempos, que nunca se sabe...
Aprovechamos para comer algo en el aeropuerto, donde hay mil sitios diferentes para comer, y sin contratiempos y sin retrasos, cogimos nuestro vuelo y llegamos a la hora debida a Sevilla, con la maleta llena de recuerdos, la cámara llena de imágenes que difícilmente podremos olvidar y mil anécdotas para contar.
Como nota de despedida, me gustaría dejar una breve opinión (o consejo) para todos aquellos que vais a visitar Ámsterdam. Creo que cuando se visita Ámsterdam o cualquier otra ciudad, debemos empaparnos de la ciudad, dejarnos llevar por su ambiente y por su gente, y creo que Ámsterdam es así. Aparte de ser una ciudad europea preciosa, para mi el encanto de la ciudad es el paso de las horas allí, la gente, sentarse al lado de un canal y ver los barcos pasar. Disfrutarla y vivirla y seguro que, a igual que nosotros, os llevaréis millones de emociones y sensaciones que difícilmente se pueden describir y un montón de historias y recuerdos seguramente inolvidables. Y, si después de todo todavía te quedan dudas por si Ámsterdam puede ser tu próximo destino, no lo dudes ni un momento, no te arrepentirás.
Para finalizar, me gustaría dar las gracias a todas las personas que trabajan para que este foro funcione como funcione, a todas las personas que comparten sus historias, a todas las personas que dejan opiniones y consejos, a vosotros por leerme y por hacerme sentir un poco valiosa por poder ayudar a otros viajeros, a todos los que como para mi viajar es una forma de vida, viajar es más que viajar. Gracias y que nunca se nos acabe la ilusión por conocer cosas nuevas.