Bye Bye la Digue :(Un mini-moke nos trasladó hasta el puerto para continuar con esta aventura. Llegamos a Praslin y el dueño de nuestra villa nos fué a recoger. Praslin, una isla más grande, con mayor altitud, más urbana, y con una vegetación un poco diferente a la observada en la Digue. Nos alojamos en la zona de Cote D'Or. Había leido muchos comentarios referentes al tema de las algas en función de los meses y costa, pero no me había quedado nada claro. Cote D'Or en Octubre tenía una pequeña cantidad de algas, no sé si serán las habituales o es que en este mes son arrastradas hasta aquí. De todas formas, las algas no nos impidieron darnos un baño al atardecer en esta playa.
La verdad me imaginaba esta playa mas bonita por las fotos que había visto en internet. Cuando llegué, la playa a parte de tener algas, estaba llena de barcos y no me resultó muy atractiva para el baño. Si es verdad, que si te alejas un poco del núcleo de Cote D'Or hacia el hotel Acajou la playa está mejor.
En Cote D'Or se localizan unos pocos restaurantes, alguna tienda de recuerdos y pequeñas tiendas de alimentación muy básica (me llamó la atención la escasez de productos en el supermercado de una zona turística). Busqué algo para hacer un bocadillo y lo único que encontré fué una especie de enlatado de cerdo que sabía fatal!! Ahora entiendo a la gente del foro que comentaba que se llevaba embutido de España. Supongo que en Mahé la variedad de productos en los supermercados sea mayor.
Nuestra casita era muy grande y tenía todo lo necesario para nuestra estancia (wifi gratis, aire acondicionado, cocina, todo tipo de utensilios, paraguas, linterna..). Las salamanquesas de color verde fosforito rodeaban la vivienda e incluso entraban dentro de casa si te descuidabas y abrias la ventana
Nuestros objetivos en esta isla eran dos: Valle de Mai y Anse Lazio.
Tomamos un bus justo en frente de nuestra casa y nos dirigimos a Anse Lazio. Merece la pena recorrer la isla en autobús, es más auténtico, el precio es de risa y los lugareños están más acostumbrados a conducir por las sinuosas carreteras de la isla. No sé como el autobús (que parecía de otro siglo) pudo subir y no salirse en muchas de las cuestas y curvas por las que pasamos.
El autobús nos dejó en un punto y tuvimos que continuar un tramo corto caminando para llegar a Anse Lazio.
Esta playa abierta al mar tiene todo lo que debe tener: aguas cálidas de tonalidad turquesa, arena muy fina y sedosa y un entorno que invita al placer de perderse y caminar sin destino. Es absolutamente perfecta.
Observé que a la entrada de la playa había una red para el baño, por el riesgo de tiburones. No obstante, nos vayamos fuera y no vimos ningún tiburón sólo un montón de pececillos que se acercaban a nuestros pies y una manta! en la orilla.
De repente se nubló el cielo y comenzó a llover


COTE DÓR




ANSE LAZIO








