Muchos visitantes nada más bajar del avión se van directos a coger el ferry para cambiar de isla, dejando la capital para el final con el vuelo de regreso. Nosotros, dado nuestro horario de llegada, optamos por quedarnos en Mahe tres días, conociendo la isla más poblada y dejando para el final lo mejor.
Nada más llegar sacamos unas rupias en el cajero (1 € = 14 rupias) y salimos para coger un taxi. Los buses no te dejan subir con equipaje. Dicho taxi nos cobraba tanto y el conductor fue tan borde que le hicimos parar para coger otro, pensando que nos estafaba. Pero resulta que era la tarifa normal (600 rupias!); vaya comienzo en el paraíso…así que cogimos otro más amable y llegamos a nuestro cottage, que elegimos en la parte norte de la isla, cerca de Beau Vallon, la famosa playa. Allí ya nos animamos, con las vistas desde la habitación. Compramos algo de comida en un pequeño super (precios elevados), dimos un paseo y a cenar y descansar.

Al día siguiente, optamos por coger el bus (parada cercana) para llegar a Victoria, la capital (5 rupias, 30 minutos de espera). Allí estuvimos toda la mañana, viendo el templo hindú, el mercado, el Clock Tower, la catedral anglicana…
Tras comer en un take away y esperar 50 minutos el bus, llegamos a nuestro alojamiento, cogimos las gafas, el tubo y el dinero, y nos bajamos andando hasta la playa de Beau Vallon. Bellísima playa, donde nada más meternos vimos una tortuga (buen comienzo!).
La paseamos casi íntegramente y nos dimos el lujo de tomarnos una cerveza frente al mar en el Hotel Coral Strand por 14 euros!!
Tras comprar la cena en un take away regresamos por la carretera a nuestro bungalow con vistas.
Los dos días siguientes alquilamos coche: un I10, 40 euros por día, con volante a la derecha y automático. De esta manera pudimos llegar, por carreteras poco transitadas y con un verde permanente alrededor, a playas tan bonitas como Grand Anse, sin gente porque la marea alta no permite bañarse, y Port Launais.
Allí negociamos con un local que nos llevara en su barco a Anse Mayor (pequeña playa muy bonita pero con snorkeling muy flojo) y al Parque Nacional Marino.
Las 3 horas que estuvimos en su barco nos costaron 1.000 rupias los dos, tras negociar porque empezó pidiendo más del doble. El Parque Marino sí fue espectacular, pues al sacar el pan en el agua acudieron cientos de peces de todos los colores, hasta las rayas águila. Con una perfecta visibilidad y mucho coral, ese snorkeling fue de lo mejor que hicimos.
El último día aparcamos el coche en el parking del ferry y compramos los billetes a la isla de Praslin. Los horarios se pueden ver en la web de Cat Cocos, así como el precio, bastante caro moverse entre las islas para ser un ferry.