Conques, un pueblo de cuento de hadas. El viaje lo hice con mi pareja en Febrero, por lo que era temporada baja y no había prácticamente nadie por sus calles.
Pasear por sus calles es como entrar a formar parte de un cuento de hadas, un viaje al pasado. Sus calles adoquinadas, sus muros cubiertos de vegetación, un ambiente que huele a historia nos embriaga hasta tal punto que nos hace olvidar que estamos en el siglo XXI.
Llegamos a Conques a las 15:30h. bajo un cielo gris plomizo que nos recibió con una ligera llovizna dándole al lugar ese toque romántico y bucólico, casi de ensueño.
Toda una delicia para los sentidos... Lástima que solo estuvimos hasta que se hizo de noche.
Como en todo el viaje que hicimos por el sur de Francia la zona estaba llena de pájaros, (dentro del pueblo) entre ellos el pico picapinos, herrerillo común, pinzón vulgar, carbonero común, trepador azul, gorrión, entre otros...
En temporada alta, todas las calles de Conques son adornadas con multitud de flores, dándoles un toque alegre de color, cosa que nosotros echamos en falta.
Un lugar difícil de olvidar, por su encanto y su magia, Conques nos cautivó completamente.
Por cierto hay que tener especial cuidado en la carretera, al ser una zona bastante húmeda, a nosotros nos chispeo un poco, la carretera estaba plagada de salamandras, una a una fuimos apartándolas y poniéndolas a buen recaudo, sobretodo salen por la tarde-noche y en los días lluviosos húmedos, desde el coche parecen palitos amarillos, por favor salvad las que podáis ya que por desgracia encontramos bastantes muertas... aunque conseguimos salvar 29 salamandras y unos 15 sapos
