La mañana de este día se caracterizó por la comedia que tuvimos durante un buen rato por la desaparición nocturna de mis calcetines usados, no sabemos bien si adquirieros vida y se fueron de vacaciones, o si alguno los secuestro para hacer sopa, pero el caso es que no hemos vuelto a saber de ellos (así que si alguien tiene que pedir un rescate...que hable ahora o calle para siempre).
El Sol ya volvía a emerger de entre las nubes y el día programado para hoy era de playa, así que no pudimos preverlo mejor. En lugar de ropa de ruta, todos con nuestros bañadores y con la ilusión de mojarlos en un mar nuevo jejejeje
Estuvimos un buen rato en la furgo (cerca de dos horas) cruzando varios km de playas turísticas hasta la bandera de guiris, también cruzamos playas reservadas para los hoteles y por fin aparcamos en un pinar próximo a una playa llena de tumbonas. Haciendo uso de nuestra españolidad, y poniendo todo nuestro morro, ocupamos no una ni dos, si no cuatro amacas para descansar, si había que apoquinar o no todavía no lo sabemos jejjejejeeje
El caso es que nos pegamos un baño en el Adriático (que por cierto el agua era de color marrón) y su respectiva siesta en las hamacas by the face (para los de la LOGSE, por la cara) y después nos metimos unos platitos de pasta y unas ensaladas en el chiringuito de la playa.
Reposamos un ratito y pusimos rumbo a Bolonia;

ciudad de unos 400.000 habitantes y universitaria por excelencia que destaca por dos características torres torcidas y por contener 40 km de soportales así como también por estar construida casi por completo de ladrillo rojo (de ahí su mote Bolonia la roja). De todas formas nuestra palabra para describirla sería bohemia, muy tranquila en su paseo, con terracitas para tomar algo en sus plazas, sus músicos ambulantes y sus calles adoquinadas y peatonales. Un oasis de paz en medio del bullicio discotequero de la costa adriática.
Depués de un rato por esta encantadora ciudad, montamos otra vez en la furgoneta y rumbo a Venecia, otro de los puntos clave de nuestro viaje. Llegamos en menos de lo que canta un gallo a Mestre donde estuvimos buscando el camping en el que habíamos reservado la noche siguiente (Camping Jolly, están muy bien las instalaciones y el transporte hasta Venecia con autobús propio campingjolly@ecvacanze.it).
Cuando por fin lo encontramos hablamos en itañol con la recepcionista y nos pidió 50 euros por dormir en el camping dentro de la furgoneta (jejeje esta no sabe lo que dice), así que media vuelta y a la cadena hotelera gasolinieri jejejeje
Aparcamos en una en la que había mucho devaneo de camiones y turistas, sacamos nuestro chorizo y nuestro vinito de Rioja y echamos una timba a un juego de cartas llamado Ciudadelas hasta las 2 de la mañana.

Luego a dormir que mañana hay que ir al camping a primera hora para dejar la furgoneta aparcada en nuestro bungalow y coger el autobús a Venecia.
Foro de Roma