Temprano por la mañana empezamos el primer safari con el camión, una muy buena hora para seguir viendo la fauna del lugar, con las parejas de leones, jirafas, etc....
Después de desayunar nos dirigimos hacia la zona del ngorongoro, es un trayecto bastante largo, con mucho camino traqueteante por medio.




A mitad de camino en la frontera de los dos parques, paramos a comer pudiendo subir al unico montículo que hay y contemplar las impresionantes vistas de la sabana en todo su esplendor.
Continuamos hacia el poblado de los Masái, hay una gran cantidad de poblados circulares , esperando a los turistas, para venderles toda su artesanía a precios de corte ingles.



Visitamos el que nos correspondía a nosotros, cuando llegamos estaban despidiendo a otro grupo de turistas, es todo bastante turístico, pero siempre es interesante ver sus bailes típicos y sus viviendas de barro. Aquí no compramos nada porque, todo y que la intención era hacerlo, empezaron por unos precios tremendamente exagerados y la guía que teníamos, tenía prisa por llegar al Ngorongoro y no nos dio tiempo a la eterna negociación, por lo que nos fuimos sin nada.
Llegamos por fin al Ngorongoro, primero con su vista desde el mirador y luego fuimos bajando al Lodge, de golpe y porrazo cambia el paisaje de desierto a una vegetación abundante, parece que hayamos pasado del sahara a costa rica en un plis plas.


Llegamos al Lodge justo en el momento de la puesta de Sol, el lugar es una maravilla, con cebras salvajes paseando por sus alrededores del hotel y con estufa de carbón en la habitación para calentarnos, pues estaba atardeciendo y hacia bastante fresquito, cenamos en el hotel y nos fuimos adormir.
Después de desayunar nos dirigimos hacia la zona del ngorongoro, es un trayecto bastante largo, con mucho camino traqueteante por medio.




A mitad de camino en la frontera de los dos parques, paramos a comer pudiendo subir al unico montículo que hay y contemplar las impresionantes vistas de la sabana en todo su esplendor.
Continuamos hacia el poblado de los Masái, hay una gran cantidad de poblados circulares , esperando a los turistas, para venderles toda su artesanía a precios de corte ingles.



Visitamos el que nos correspondía a nosotros, cuando llegamos estaban despidiendo a otro grupo de turistas, es todo bastante turístico, pero siempre es interesante ver sus bailes típicos y sus viviendas de barro. Aquí no compramos nada porque, todo y que la intención era hacerlo, empezaron por unos precios tremendamente exagerados y la guía que teníamos, tenía prisa por llegar al Ngorongoro y no nos dio tiempo a la eterna negociación, por lo que nos fuimos sin nada.
Llegamos por fin al Ngorongoro, primero con su vista desde el mirador y luego fuimos bajando al Lodge, de golpe y porrazo cambia el paisaje de desierto a una vegetación abundante, parece que hayamos pasado del sahara a costa rica en un plis plas.


Llegamos al Lodge justo en el momento de la puesta de Sol, el lugar es una maravilla, con cebras salvajes paseando por sus alrededores del hotel y con estufa de carbón en la habitación para calentarnos, pues estaba atardeciendo y hacia bastante fresquito, cenamos en el hotel y nos fuimos adormir.