A pesar de haber visto el día anterior a los leones, la sensación general que nos quedó fue que había menos animales y que sobre todo los paisajes a pesar de ser bonitos, no eran nada comparado a los Murchison Falls con el río Nilo de fondo. Pero yo seguía siendo muy positivo pensando en que este parque es grandísimo y seguro que tendria zonas mucho más bonitas y con más animales pero que James y Julius las habían dejado para hoy que era nuestro día completo allí y podríamos ir más lejos.
Entramos al parque por la misma puerta del día anterior y a los pocos kilómetros vi en la lejanía una hiena que perseguía a otra al galope. Se ve que el macho quería aparearse pero la hembra no estaba muy dispuesta. Les seguimos en paralelo por la pista con la esperanza de que se pararan y verlas más de cerca, pero cuánto más corría el macho para alcanzar a la hembra más corría esta. Al final desistimos y continuamos nuestro camino pero esto contaba como haberlas visto y con las hienas completábamos nuestra lista de los Ugly five.
De camino al río mara estuvimos un buen rato sin ver un solo animal hasta que de pronto vimos montones de coches juntos, si digo 20 igual me quedo corto. Sin duda eso era indicativo de que allí había algo importante.
Una manada de leones habían cazado la noche anterior un búfalo y se lo estaban comiendo.
Desde nuestra posición apenas se veía por lo que nos pusimos en la cola de coches a esperar nuestro turno.
Había 5 leones, pero solo uno comía, el resto o estaba esperando su turno o ya lo había hecho antes y ya no tenían más hambre, por qué del búfalo ya sólo quedaba el cuello, la cabeza y su gran esqueleto.
Todo el mundo quería ver al león que estaba comiendo así que el modus operandi era ponerte en la caravana de coches y con más o menos orden ir acercándote poco a poco hasta estar a menos de 5 metros del animal.
Estuvimos más de una hora de espera y mientras tanto nos entreteniamos con el resto de leones que perdían todo aspecto de fiereza al ponerse a bostezar a la sombra de los coches.
Teníamos 5 leones cerquísima y uno estaba lleno de sangre mientras desmembrada un búfalo, pero a pesar de lo espectacular de la estampa, el momento distaba mucho de ser idílico como se ve en los reportajes.
El día anterior habíamos disfrutado de los leones para nosotros solos en silencio y esto parecía un zoo lleno de turistas.
No me quiero ni imaginar lo que tiene que ser esto en temporada alta.
Proseguimos nuestro camino y fuimos bajando hasta la frontera entre Kenya y Tanzania. En medio del camino había una especie de obelisco que marcaba el punto exacto donde cruzabas al otro país.
Tras la foto de rigor llegamos al río Mara que es la frontera física entre el Serengueti en Tanzania y el Masai Mara en Kenya.
Teníamos ante nosotros el escenario que tantas y tantas veces hemos visto en los reportajes de África donde cada año en agosto millones de cebras y ñus intentan pasar al otro lado del río en la que es la mayor migración animal del planeta.
James nos preguntó a ver si queríamos bajar del coche y dar un paseo por la orilla del río. Como siempre pensábamos que estaba de broma, pero esta vez iba en serio aunque eso sí, teníamos que hacerlo acompañados de un guardia armado.
Fue un paseo de no más de 10 minutos, pero nos vino de perlas para estirar un poco las piernas y además pudimos ver montones de hipopótamos amontonados en la orilla a los que se les veía muy bien por qué algunos estaban fuera del agua.
También vimos varios cocodrilos descansando en el lodo sabeedores del banquete que les esperaba un par de meses más tarde.
El minitrekking termino cruzando un puente sobre el río que daba paso a otro de los puntos de acceso del parque.
Allí tenían como decoración un montón de restos óseos de cocodrilos e hipopótamos.
No me imaginaba que podían ser tan grandes los colmillos de los hipos, median cerca de 40 cm y 1 kilo de peso.
No me extraña que sea el animal de África que más personas mata, por qué con semejante dentadura puede partir hasta un barco por la mitad.
Eran las 11:30 de la mañana y habíamos tardado más de 4 horas en llegar hasta aquí por lo que ahora tocaba ir volviendo poco a poco deshaciendo todo el camino recorrido.
Hicimos una parada intermedia para comer en un punto autorizado debajo de las poquitas acacias que se veían por la zona.
Nos sacaron una manta masai y nos comimos nuestro pack Lunch sentados en el suelo a la sombra del árbol. Aquí tengo que explicar que vimos gente de otras empresas con mesas y sillas de camping; hasta carpas para sus ratos de descanso y por supuesto la comida no era sacada de un pack Lunch. Como veis las posibilidades y lujos que te ofrece Kenya son casi infinitos.
Desde luego nosotros teníamos más que suficiente con nuestra manta masai.
La vuelta hacia el hotel fue bastante aburrida.
El sol estaba aún muy alto y los animales desaparecen a esa hora como por arte de magia. Estuvimos alrededor de dos horas sin ver prácticamente ninguno.
Como siempre nos íbamos cruzando con coches de turistas y cada vez que eso ocurre los conductores se paran a hablar para preguntarse por la ubicación de los animales.
Alguien le dijo algo a Julius y esto hizo que nos desviasemos del camino principal para meternos por una pista mucho más estrecha y sinuosa. No le préstamos demasiada atención al cambio de rumbo por que ya lo habíamos hecho montones de veces a lo largo de los dos días, pero a lo lejos oteamos un coche y por la zona arbolada donde estaba supuse que debía de haber un leopardo. Me daba la sensación que cerca del otro Jeep, subido en una rama había algo que sobresalía y me apresure a tirarme un farol y decir que allí había un leopardo. No era del todo un farol por qué yo sabía que el cambio de rumbo era debido a algo importante y que a los árboles solo se suben los leopardos.
Julius me dijo que efectivamente el chofer anterior les había dicho que por aquella zona habían visto uno así que yo no andaba desencaminado, pero sí que falle, por qué lo que estaba en el árbol no era más que un engruesamiento de la rama.
Pero.... Si que había un leopardo muy cerca y fue Ana la que lo vio.
Estaba acechando a un grupo de 4 gacelas que estaban separadas de la manada, apenas se le veía pero tuvimos la suerte de ver un ataque.
Fue algo tan rápido que no nos dio ni tiempo a asimilarlo. El leopardo saltó sobre las gacelas y estás con otro gran salto huyeron despavoridas cada una hacía un lado. El ataque no duro más de 2 segundos y resultó tan infructuoso como espectacular a la vez.
El leopardo era el último animal que nos quedaba por ver de los Big Five, así que lo tachamos de la lista y continuamos hacia el hotel.
Julius me propuso que cogiese los mandos y condujera un rato y por supuesto no me lo pensé ni dos veces. Me hacía mucha ilusión pilotar por esas pistas de tierra, pero a la vez me daba mucho respeto llevar esa mole de 6 metros con el volante a la derecha.
Fue un rato divertido pero iba muy nervioso. La única vez que había conducido un coche con el volante a la derecha había sido en Tailandia, pero fue un automático y aquí tenía que cambiar las marchas con la mano izquierda, lo cual se hacía rarísimo. Toda mi ilusión era cruzarme con coches de turistas para que fliparan al ver un conductor blanco jeje.
Cuando llegamos al hotel aún eran las 4 de la tarde, por lo que nos fuimos directos a la piscina.
Allí había una pareja tomando el sol y eureka!! Eran españoles!!! Por fin después de 13 días de viaje pude comunicarme con alguien en castellano.
Jamás pensé que iba a echar de menos tanto un idioma jeje. Lastima que la pareja se fue enseguida por qué era su primer día en el parque y se iba de Game Drive al atardecer.
Al terminar de cenar un grupo de Masais que trabajan en el hotel nos ofrecieron reunirnos con ellos alrededor de un fuego donde cuentan historias. Al día siguiente tocaba madrugar bastante para ir a Nairobi y aún teniamos que preparar la maleta, por lo que declinamos la invitación.
Conclusiones sobre el
Masai Mara:
Lo primero que voy a hacer es describir cómo es un safari en África, por qué aunque parezca algo obvio, hay muchas cosas que no te cuentan o no se ven en la tele.
Un safari es montarte en un coche con un conductor o varios y durante horas vas dando vueltas por pistas forestales llenas de baches mientras vas viendo animales; cuando quieres te paras a hacer unas fotos o simplemente observarlos, pero siempre dentro del coche. Por suerte la mayoría tienen un techo que se eleva por lo que al menos te puedes poner de pie dentro. Esto es muy importante a la hora de que contratèis con una empresa u otra.
En el interior de los parques no hay poblaciones ni personas que vivan dentro, tampoco hay tiendas ni ningún tipo de comodidad. No se puede bajar del coche en todo el día salvo en algunos puntos concretos.
Yo como amante de la naturaleza y aficionado a la montaña, eche muchísimo de menos salir del Jeep y buscar los animales por mi cuenta dando un paseo.
Como bien decía Ana, es como un zoo pero al reves; donde los animales están libres y somos nosotros los que estamos enjaulados en el coche, por tanto la sensación de libertad que se tiene es muy poca.
La mayoría de hoteles están dentro del propio parque, por lo que cuando llegas al recinto no puedes salir de él salvo en el coche. Tampoco hay poblaciones cercanas a las que poder ir a tomar algo o simplemente a dar un paseo.
En el hotel de Masai Mara no lo hacían, pero en los dos safaris que hicimos en Uganda, para ir de noche de la habitación a las zonas comunes y viceversa, te tenía que acompañar un vigilante del hotel con linterna. Estaba prohibido ir por tu cuenta por seguridad frente a los animales.
Por todo ello mi conclusión es y siempre desde mi punto de vista, que con un par de días de safari hay más que suficiente para hartarte de ver animales y de hacer horas y horas de coche.
Lo segundo que voy a hacer es comparar Masai Mara con Murchison Falls.
Después de 2 días creo que teníamos un cierto criterio para subjetivamente decir que Murchison Falls en Uganda es mucho más completo y que el safari más famoso de Kenya nos había defraudó bastante.
La densidad de animales que se ven es mucho mayor en Murchison Falls, los paisajes son infinitamente más bonitos y sobre todo lo que más me gustó es que en el de Uganda había muchísima menos gente.
No me importó en absoluto no ver leones, por qué se compensaba de sobra con la gran cantidad de elefantes y jirafas que hay, que además son nuestros animales favoritos de África. Y a todo esto hay que sumar el plus de poder hacer un crucero por el Nilo y poder observar uno de los mayores espectáculos de la naturaleza como son las Murchison Falls.