Después de problemas por el aeropuerto de Londres, y de dejarnos tirados 4 horas allí la compañía British (nos tocaron todos los bordes y sin mucha idea de como ayudarnos, mareándonos a todos los que nos habían dejado en tierra, dando tumbos por el aeropuerto), llegamos a Nueva York a las 2 de la mañana.
Cogimos un minibus que había en la salida del aeropuerto que se llama NYC TRANSPORTER y cuesta 14$ por persona y te llevan a la puerta del hotel.
Poco pudimos ver después del cansado día. Fuimos directos al hotel, dejar maletas y dormir.
Día 2 en Nueva York:
Nos levantamos bien pronto, sobre las 7:30h, y nos fuimos a desayunar justo al lado del hotel. Había un bar llamado CAFE NERO, donde hay pastas saladas y dulces mas una bebida como un zumo o un café por 4$. Estaba realmente bueno, sobretodo el croissant de tortilla.

Nos fuimos de paseo por Times Square, visitando lo que era el epicentro del meollo de gente. Luego nos fuimos al Museo de Cera, que está en la misma calle 42. altamente recomendable !!!


Una vez salimos de ahí, cogimos el metro y nos fuimos hasta Harlem, donde la esencia del barrio nos cautivó muy gratamente.
De allí fuimos bajando por Central Park hasta encontrar el edificio Dakota y el famoso mosaico Imagine, que hay en el suelo en un lateral de Central Park, donde como no, había gente cantando canciones de John Lennon y haciéndose las fotos.


Allí se nos presentó el atardecer, y fuimos a la bulliciosa zona de Chinatown. En este barrio puedes encontrar cualquier réplica de bolso, reloj, palos selfies e infinidad de souvenirs.
De allí fuimos a Little Italy, una zona preciosa de Nueva York donde destacan los restaurantes italianos y sus manteles de cuadritos rojos. En este barrio italiano hay una tienda muy curiosa de navidad que tienen abierta todo el año, y donde siempre que voy cae algo. No es barata precisamente, pero tienen ornamentos navideños que en pocos sitios encontrarías.
Allí ya se nos hicieron las tantas.. que si mira esto, mira lo otro, foto aquí , foto allá, y decidimos ir a cenar algo al lado del hotel. Compramos porciones de pizza por 1.99$ y las comimos en la habitación del hotel.
Día 3:
Cogimos el metro hasta la última parada de metro de la linea 3, con la idea de subir a uno de los primeros ferrys que hubieran, para ir a ver la Estatua de la Libertad con el pase flexipass.
Una vez allí, nos dicen que tenemos que canjear las entradas en las oficinas que estaban a unos 10 minutos. Así que aprovechamos para ver el toro de Wall Street, que nos venia de paso, y respirar el ambiente financiero de toda aquella zona.
Llegamos a Battery Park, donde zarpan los ferrys, pensando que con el flexipass tendríamos una cola rápida, pero no fue así... el timo de la estampita, vaya!!! Una cola que no veas, y todos pasando por el tubo, con y sin flexipass.
Encontramos buen sitio en el ferry para ver las vistas de la estatua, la Isla Ellis y el skyline cada vez más en la lejanía.
En Lyberty Island hacia un calor sofocante. Compramos unas limonadas naturales muy ricas para combatir las altas temperaturas y disfrutar de la estatua de cerca.



Una vez ya en tierra firme, paseamos por el distrito financiero de Nueva York, uno de los barrios más históricos de Manhattan, que lleva el pulso de los mercados financieros de los Estados Unidos y podríamos decir que del mundo. Un mundo de locos es esa zona!!! Todos trajeados comiendo de pie y muchos con la mente perdida. Vimos también el majestuoso edificio del One World Trade Center y alucinamos con su magnitud.
Visitamos el museo del 11/9, que es bastante fuerte y emotivo y vimos la zona 0.
Paseamos por el puente de Brooklyn hasta la mitad, y degustamos unas vistas preciosas del skyline y del ambiente que se respiraba. Hay que ir con cuidado mientras paseas por ahí, porque está el carril bici y van extremadamente rápido.
No nos sentíamos las piernas después de un largo paseo por el puente, y cenamos algo para luego poder subir al Empire State con el pase flexipass.
Nos hubiera gustado ir al atardecer pero el tiempo se nos echó encima y subimos ya entrada la noche, sobre las 22:00h. No había tanta gente como esperábamos, y en 20 minutos estábamos ya en la planta 86. Las vistas son extremadamente alucinantes. Se ve como se dividen las calles, las luces de Times Square, y te sientes como una hormiga desde allí arriba. Es una imagen tan bonita verlo desde esa altura que no voy a poner ninguna foto del momento, ya que la mejor es la que se le queda a una desde la retina, y esa imagen no la puede captar mi fujifilm xt10.
Se nos hicieron casi las 2 de la mañana, y fuimos felices pero destrozados de pies al hotel. A los 5 min estábamos todos durmiendo de cansancio.
Día 4 y último día en Nueva York:
Nos despertamos mega pronto para exprimir al máximo nuestro medio día que nos quedaba.
Fuimos al Century 21 a comprar, con la idea de los Levis y marcas americanas bien de precio. Pero la verdad, no esperéis grandes gangas, porque los Levis eran todos para gente realmente muy grande y los que habían de mi talla eran con unos tallajes extraños que a nadie de esta tierra le quedan bien. Creo que estaban tarados. Cayó ropa interior de la Calvin Klein y una chaqueta de invierno a muy buen precio.
Visitamos la zona del Rockefeller Center y la Catedral de Saint Patrick, donde gastamos nuestras últimas horas en la gran manzana.
