El plan del día era pasarnos la mañana paseando por Takayama y volver a la estación sobre las cuatro, para coger el tren hacia Nagoya y luego de ahí el shinkansen a Kyoto, donde teníamos planeado llegar hacia las ocho de la tarde. Desayunamos en el comedor del ryokan; un desayuno típico japonés y uno continental (el mío el continental porque no tenía ganas de innovaciones mañaneras) que habíamos encargado la noche anterior.
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Después terminamos de recoger nuestras cosas y fuimos a la recepción, porque al estar el ryokan un poco más alejado del centro de la ciudad, el dueño acerca a los huéspedes a la ciudad en autobús de manera gratuita. Sale varias veces durante la mañana y a penas tuvimos que esperar cinco minutos. Nos montamos unos cuantos pasajeros del ryokan y nos dejó en la misma estación, y ahí ya nos despedimos de él agradeciéndole mucho el trayecto. Una vez en la estación, dejamos las maletas en las consignas. Es muy fácil encontrarlas porque está muy bien señalizado y la estación es pequeña.
Entrada a una de las calles de casas preservadas de Takayama
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Salimos a la calle, libres de maletas y empezamos a caminar en línea recta para encontrar las casas preservadas de Takayama, aunque no teníamos mucha idea de hacia dónde (íbamos bien). La verdad es que el camino que lleva desde la estación, en línea recta, hasta el casco antiguo se hace un poquito pesado porque aunque no es muy largo (unos 10-15 minutos) no hay nada interesante que ver. Llegamos a una de las calles de casas de madera tradicionales del periodo Edo. Las casas son muy bonitas, la mayoría de ellas son tiendas y locales dedicados al comercio de productos de la zona, como sake, tallas de madera..., y fuera, en la calle, tienen muchas plantas, lo que da un toque de color a todo el conjunto. Llegamos hasta un gran puente rojo que cruza el río (Nakabashi Bridge).
Negocio en una de las casas tradicionales
Ahí tuvimos un pequeño momento de crisis. ¿Nos dará la ciudad para pasar buena parte del día? ¿Intentamos ir a Shirakawago? Pensamos que podríamos volver a la estación y elegir una de las dos opciones: tratar de llegar a Shirakawago (sin nada reservado cosa difícil porque ya eran al menos las diez de la mañana) o alquilar una bici para poder recorrer un poco mejor Takayama. Total, que volvemos a la estación de autobuses (sí, vaya tontada de vuelta XD) y entramos a preguntar por los autobuses que llegan a Shirakawago. Nos comentan que hay autobuses con horario abierto y otros que van con reserva y de éstos últimos las horas que nos interesan ya están todas reservadas (es lo que tiene ir a última hora a los sitios). Con los que tienen horario libre podemos llegar, pero luego nadie nos garantiza poder volver a la hora que nos interesa, y si no podemos cogerlo a tiempo, luego perdemos los trenes que tenemos reservados para llegar hasta Kyoto y acabaríamos llegando a las tantas, así que no nos arriesgamos y nos quedamos en Takayama.
Nos quedamos entonces con el plan B: alquilar unas bicis y recorrer Takayama. Cogemos un mapa de la ciudad y justo al lado de la estación de autobuses hay una tienda donde también hay bicis para alquilar por un módico precio (no recuerdo el precio para todo el día, pero era barato). Nos apuntamos en una lista con nuestro nombre y nos dan un par de bicis que tenemos que devolver antes de las 10 de la noche. Probamos primero la bici por las calles más anchas y luego nos metimos hacia calles más estrechas, dirección al santuario Sakurayama Hachimangu, el más antiguo de Takayama (según la leyenda).
Torii que marca la entrada al santuario Sakurayama Hachimangu
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Dejamos las bicis aparcadas y entramos a dar un paseo. La entrada es gratuita. Este santuario es muy popular en Takayama porque organiza el festival de otoño (Matsuri) de la ciudad, que es uno de los más famosos de Japón. Al lado del santuario hay una sala donde se exhiben algunas de las carrozas talladas que usan en el Matsuri. La leyenda dice que en el siglo IV el emperador Nintoku pidió al príncipe Takefurukuma-no-mikoto acabar con el monstruo de dos cabezas, 4 brazos y 4 piernas, que asolaba la región. Después de vencer al monstruo el príncipe le dedicó el santuario a su padre, el Emperador Ojin. Más tarde, en el siglo XVII el santuario se dedicó a la protección del pueblo de Takayama. El santuario está rodeado de bosque y es un lugar muy bonito y tranquilo; muy recomendable.
Salón principal del templo Sakurayama Hachimangu
Santuario Hachimangu
Volvimos a coger las bicis y vamos siguiendo el río Enakogawa. Ahí hacemos varias paradas para hacer fotos al río y a los puentes que lo cruzan, y entramos en una tienda de recuerdos a comprar un par de postales.
De ahí nos acercamos a la zona de Higashiyama, donde hay hasta hasta trece templos y cinco santuarios. Todo el paseo son unos 4 km pero solamente vimos el templo Unryuuji, que es donde empieza la ruta. La zona de Higashiyama la mandó construir Kanamori Nagachica, un samurai del período Edo, que echaba de menos la belleza de Kyoto. El paseo de Higashiyama se puede terminar en el parque Shiroyama, donde se encuentran un templo y las ruinas de un antiguo castillo.
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Volvimos a bajar hacia el río Miyagawa, el río principal que cruza la ciudad. Dejamos las bicis en la zona del mercado matinal y buscamos un sitio para comer. Como no nos queríamos entretener mucho buscando, entramos en uno de los primeros locales que vimos, donde nos comimos un bocadillo de ternera de Hida y un gofre con helado de mango de postre. Muy rico.
Al salir, dejamos la bici donde estaba aparcada y nos acercamos al santuario de Takayama andando. Lo vimos por fuera pero no entramos porque este se pagaba y ya habíamos visto dos templos antes. Os dejo los datos:
Takayama Jinya
Seguimos andando, volvimos a cruzar el puente Nakabashi y pasamos otra vez por una calle de casas preservadas.
[URL=https://imageshack.com/i/pnzT2DS2j]*** Imagen borrada de Tinypic ***
Cogimos nuestras bicicletas de nuevo y fuimos a otra calle de casas conservadas. Decidimos entrar en la casa Yoshijima, cuya familia se dedicaba al negocio del sake. Esta casa se construyó en 1907 siguiendo la arquitectura de las casas tradicionales de Takayama y está muy bien conservada. La casa se divide en varias zonas, algunas de ellas dedicadas al negocio del sake y otras de vivienda familiar y a la ceremonia del te, así como a recibir invitados. La visita estuvo bien, aunque la entrada fue un poco cara para lo que es.
Yoshijima Heritage House
De ahí fuimos hasta el templo Hida Kokubunji, que quedaba bastante cerca de la estación. Este templo es el más antiguo de Takayama según las fuentes (según la leyenda sería el Sakurayama Hachimangu) y su primera construcción se remontaría al período Nara, del que ya no queda nada. Lo posterior son reconstrucciones, y el edificio más antiguo que se conserva es del siglo XVI (el salón principal). El templo tiene una pagoda de tres pisos y un enorme árbol gringo de 1200 años de antigüedad. No nos pudimos entretener casi nada en este templo porque teníamos aún que ir a devolver las bicicletas a y recoger las maletas en la consigna. Por suerte está todo muy cerca.
[URL=https://imageshack.com/i/pmxedsoxj]

Pagoda del templo Hida Kokubunji
Hida Kokubunji
Quiero hacer un inciso para comentar que a mí me gustó mucho disponer de la bicicleta para visitar la ciudad. Es verdad que el centro histórico no es muy grande y se puede recorrer a pie, pero con la bici no tardas nada en moverte de un punto a otro y se puede aparcar (con cuidado de no dejarla en medio de los sitios) en muchos lugares. No es un lugar nada incómodo para ir en bicicleta. Yo no voy en bici desde hace MUCHOS años y aunque al principio me daba un poco de reparo debo decir que luego fui muy bien y me cansé mucho menos de lo que me hubiera cansado yendo andando de un sitio a otro, así que lo recomiendo totalmente.
Al lado de la estación entramos en un 'konbini' o tienda de conveniencia a comprar algo para picotear en el tren, puesto que el trayecto también era largo, aunque algo menos que la ida desde Tokyo. El trayecto de vuelta también es precioso y a las horas que son también vemos algún pescador en el río. Además hay bruma encima del río y los paisajes son muy bonitos, porque se va poniendo el sol.
Al llegar a la estación de Kyoto se esfumó toda la paz del momento. No me malinterpretéis, Kyoto es estupenda, pero llegar de la tranquilidad de Takayama e ir a parar a la ENORME estación de Kyoto, es de locos. Nuestra primera pelea con la estación fue por descubrir, entre tanta gente y metros cuadrados, una oficina donde reservar los shinkasen a Himeji y a Miyajima. El problema no es que haya pocas oficinas de reserva precisamente, pero no las distinguíamos bien. Al final dimos con una, y después de hacer cola pudimos reservar para el día 12 a Himeji, pero no era posible reservar para el 13 en Miyajima porque ya estaban llenos los vagones reservados de los trenes que salían a primera hora de la mañana. Esto me dio una idea de cómo iba a estar la isla el día que queríamos ir...
Torre de Kyoto al anochecer
Salimos de la estación con ganas de pisar la calle y nos topamos de frente con la bonita torre de Kyoto iluminada. Como nuestro hostel estaba muy cerca de la estación podíamos ir andando sin problema. Hicimos el check in y nos enseñaron nuestra habitación, también de estilo tradicional (tatami, futones) con baño dentro (por un lado la puerta con el inodoro y en otra habitación separada la bañera y el lavabo). Dejamos las cosas en nuestra habitación y fuimos a comprarnos algo para cenar y ya cenamos en el hostel porque era tarde. Mañana a pimera hora íbamos a visitar el templo Kinkakuji!
COSAS QUE NOS QUEDARON PENDIENTES
Con este PDF (abril de 2018) veis un ejemplo de los horarios y tarifas. En la web de nohibus encontraréis los horarios de cada mes. Veréis que para la mayoría de autobuses se requiere reserva:
www.nouhibus.co.jp/ ...kawago.pdf




