Sin prisas, nos despertamos al dia siguiente, desayunamos tranquilamente, y nos preparamos mejor para lo que nos esperaba, sabíamos que nos habíamos equivocado con la ropa el dia anterior, demasiado arreglados para la exigencia de Petra, asi que esta vez tocaba ir deportivos, había que comerse Petra.
Entramos, esta vez ya sin guía, y fuimos derechos a ver las tumbas reales, aunque antes no quería pasar de largo sin hacer la turistada de turno.

Subimos a las tumbas a verlas de cerca y de paso a seguir el sendero para tener las mejores vistas del tesoro.
Estas son las tumbas reales...

Y aquí el camino recorrido

El ascenso, fue tan duro como el del día anterior, los escalones no acababan nunca, incluso cuando llegas a la cima, aun tienes que andar por un sendero pedregoso hasta llegar, a una haima, donde las vistas realmente merecen la pena.


Después de tomar algo fresco arriba, tocaba bajar. Las piernas ya pesaban, pero no sería el ultimo ascenso, tocaba ir hasta el altar del sacrificio, lo cual era mas de lo mismo, muchos escalones, pero esta vez mas corto, en 30 minutos estábamos arriba.

Tocaba volver, aunque Tania también quiso subir a camello

Una de las muchas escaleras...

Y aquí acababa Petra, que decir... tiene bien ganado el ser una de las maravillas del mundo, para mi ha sido inolvidable.

Volvimos a cenar en el The red Cave, y pronto fuimos a dormir, por la mañana pasaría Anwar.