Martes y nos despedimos de Cortina D'Ampezzo. De nuevo encaramos la subida hasta Pocol, para coger esta vez el Giau en sentido inverso, con el día algo más desapacible, pero sigue siendo un tremendo puerto, con las vistas de las Cinque Torri y el páramos de la cima precioso, sublime.
Bajada por la otra vertiente, la salvaje, no me canso de recordarlo, cada vez que veía un ciclista decía..no te queda ná... Llegamos hasta Selva di Cadore y giramos hacia Colle Sta Lucia para finalizar por otra vertiente el descenso, con vistas preciosas de todo el valle, con rincones donde apetecía pasar el día entero.

Al llegar abajo a la localidad de Rocca Pietore empieza el temido Passo Fedaia, más conocido en el argot como La Marmolada. La intención era coger el funicular en Malga Ciapela, un funicular que sube hasta 3300m, pero las nubes nos hicieron desistir, así que nos lanzamos a esa recta asesina de 4 km al 13-15% que ha dilapidado las ilusiones de más de un aspirante a ganador del Giro. No termina nunca, para llegar por fin a las tornanti del final que crees que ya queda poco para llegar al lago , pero el lago no llega nunca, son otros 4-5 km casi al 10 % de pendiente constante. Puertazo de nuevo, sin paliativos.

Al llegar arriba nos recibe el Lago Fedaia que da nombre al puerto, un lago artificial que no estaba lleno.

Fotos en el lago y bajada a Canazei, repetimos en el mismo restaurante, un gran risotto. Unas vistas preciosas de todas lsa montañas del alrededor y con la Marmolada vigilando todo.

Almuerzo y recorrido por todo el Val di Fassa hasta Vigo di Fassa, subida cortita por el passo di Costalunga y larguísima, interminable bajada hasta Bolzano por una carretera entre bosques espectacular, pasando al lado del Lago Carezza y de un campo de golf. La llegada a Bolzano se hace tras pasar un tramo largo de túneles al salir del cual el paisaje ha cambiado por completo, y llegamos a la capital del Alto Adigio.

Tarde en Bolzano, que me sorprendió agradablemente, aires italianos pero sobre todo mucho aire austriaco, en los nombres de las calles y en el habla de las gentes. Calle peatonal y Piazza Delle Erbe muy bonitas. Y eso si, la mayor cantidad de bicicletas que he visto en mi vida en una ciudad. Alucinante. Tiene también muchos parques y vías verdes que la rodean y te invitan a dar agradables paseos por su entorno. Nosotros nos apretamos una buena cena y sobre todo un helado de Straciatella inigualable, tremendo en la Gelateria Eccetera
