El jueves, tan sólo pisar la calle y echarse a llover. Parecía que las nubes estaban esperando nuestra aparición matutina. !Que se le va a hacer! Al mal tiempo buena cara, así que cogemos el bus que para exactamente en la acera de enfrente de nuestro hotel. Tenemos suerte y encontramos 2 sitios vacíos en el piso superior, justo en la parte delantera del autobús. Fue un momento divertido, toda la vida viendo los autobuses de 2 pisos de Londres y había llegado el la hora de subirse a uno.
Moverse en bus por las calles de la capital inglesa fue muy lento. Claro está, que desde nuestra privilegiada atalaya pudimos contemplar el caótico transito matutino londinense. Nos apeamos delante de la Westminter Cathedral, la catedral católica de Londres (no confundir con la famosa Westminter Abbey que es donde coronan a los reyes ingleses). La visita es gratuita y la verdad merece la pena, por ser muy diferente al resto de iglesias de la ciudad. Se trata de un edifico bizantino (uno de los pocos de este estilo en Londres). Realizamos tranquilamente la visita y aprovechamos para echar unos fotos antes que alguien nos vea hacerlas y seamos nosotros a quien echen. No se dio el caso y nos llevamos de recuerdo algunas instantáneas.
Moverse en bus por las calles de la capital inglesa fue muy lento. Claro está, que desde nuestra privilegiada atalaya pudimos contemplar el caótico transito matutino londinense. Nos apeamos delante de la Westminter Cathedral, la catedral católica de Londres (no confundir con la famosa Westminter Abbey que es donde coronan a los reyes ingleses). La visita es gratuita y la verdad merece la pena, por ser muy diferente al resto de iglesias de la ciudad. Se trata de un edifico bizantino (uno de los pocos de este estilo en Londres). Realizamos tranquilamente la visita y aprovechamos para echar unos fotos antes que alguien nos vea hacerlas y seamos nosotros a quien echen. No se dio el caso y nos llevamos de recuerdo algunas instantáneas.
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Luego, como que la lluvia apretaba, decidimos coger el metro hasta Westminster y salir justo al lado del Big Ben.
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St Margaret's Church fue nuestro primer objetivo. En está pequeña iglesia justo al lado de la impresionante Abadía de Westminter, es donde la alta sociedad inglesa decide realizar sus boda. Los mismos Churchills se casaron aquí. Destaca una vidriera que representa el enlace de Catalina de Aragón y Arthur, el hermano del poderoso Enrique VIII.

La vecina Westminter Abbey no abría las puertas hasta la tarde, así que decidimos visitar el Dean's Yard, una plaza verde, medio escondida entre edificios, algunos de ellos medievales. Esta es una propiedad del deán y cabildo de Westminter School. La tradición marca que los alumnos del centro sean los primeros en cumplimentar al nuevo monarca, es decir, hace más de 60 años que aquí los alumnos se quedan sin cumplimentar a nadie, jejeje.
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[align=justify]Nos dirigimos hacia Parliament Street admirando las estatuas de los personajes historicos ingleses que habitan Parliament Square. Al llegar a Whitehall nos encontramos con la residencia del Premier inglés, el recién nombrado Gordon Brown. Los bobis guardan celosamente la entrada e impiden cualquier intento sospechoso por parte de los visitantes. Casi al lado se encuentra House Guards, la Guardia Montada. llegamos justo a tiempo para ver el cambio de guardia. A nuestro gusto un poco soso, pero bueno, tampoco es que seamos fans de las defiladas militares ni mucho menos.
[align=justify]Nos dirigimos hacia Parliament Street admirando las estatuas de los personajes historicos ingleses que habitan Parliament Square. Al llegar a Whitehall nos encontramos con la residencia del Premier inglés, el recién nombrado Gordon Brown. Los bobis guardan celosamente la entrada e impiden cualquier intento sospechoso por parte de los visitantes. Casi al lado se encuentra House Guards, la Guardia Montada. llegamos justo a tiempo para ver el cambio de guardia. A nuestro gusto un poco soso, pero bueno, tampoco es que seamos fans de las defiladas militares ni mucho menos.
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Visto que la lluvia parecia dispuesta a dar una tregua, nos llegamos al embarcadero de Westminter (debajo del puente que está al lado del Big Ben). De nuevo los tickets 2X1 aliviaron nuestro bolsillos. Un consejo, aquí tenéis que pagar en efectivo, si no la broma cuesta una libra más. Así pues, subimos al barco justo un minuto antes de que zarpara. La idea era bajarse en Grendwich para ver el meridiano y tomar de vuelta el DLR, el tren que funciona sin maquinista. Dado que el cielo amenazaba lluvia de nuevo, decidimos pagar sólo hasta la Torre de Londres, y acertamos, ya que a mitad de trayecto empezó a llover, nuevamente, a cántaros.
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Merece la pena el paseo en Barco, por las vistas de los edificios y para descansar un rato cómodamente. La lástima es que tuve que salir para echar las fotos, y claro, todos los asientos exteriores estaban mojados, o sea que de descanso nada de nada, pero al menos tenemos el recuerdo de las fotos a edificios tales como: El Parlamento y Bigben, la noria del milenio, la Catedral de St Paul, el edificio del "Pepino", el Tate Modern, Shekespeary Globe, el Puente de Londres y la Torre de Londres, así como los diferentes puentes bajo los que vas pasando y perspectivas varias de las orillas del Tamesis.
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Una vez apeados, nos dirigimos al metro para cambiar de orilla del río para visitar el Teatro de Shekespeare. Una vez más "Dios salve los tikets 2X1", sólo pagamos una entrada. Esta vez, 9 fueron las Libras que nos ahorramos de pagar. Así pues entramos a ver primero una exposición retrospectiva sobre la época de Shekespeare, los teatros, la gente, como era Londres, así como algunos de los trajes de la época. Luego te hacen una charla sobre el Globe, que como no tengas idea de inglés te aburres soberanamente. Finalmente entras en el teatro y realmente vale la pena. Es como el de la película "Shekespeare in love". Sin techo (sólo se resguardaban bajo tejado los ricos) y sin sillas en la platea. Al entrar nos encontramos con un festival navideño de algunas escuelas de Londres. Así que nos pudimos sentar y disfrutamos de las canciones y bailes de los crios, que dicho sea de paso, no lo hacían nada mal. También echamos alguna foto, aunque una vez más no estaba permitido, aunque ¡no se porqué pero bueno!.
Una vez salimos del Globe buscamos algún restaurante para comer y nos decidimos por uno de comida rápida que está justo detrás del edificio del Tate Modern. La comida pareciá bastante buena, así que pedimos unos Mad Max, que era un tipo de comida tipo burrito mexicano, que no estaban nada mal. Así pues cojimos la comida y nos fuimos a comer delante del Tate. Cuando acabamos, visitamos el museo, aunque sin ganas, porqué la verdad es que el arte moderno no nos atrae mucho. Eso sí, había leído que en el segundo piso del edificio había una balconada que permitía hacer buenas fotos del Tamesis y la Catedral, así pues la encontramos, echamos las fotos y arreando que es gerundio.
Una vez salimos del Globe buscamos algún restaurante para comer y nos decidimos por uno de comida rápida que está justo detrás del edificio del Tate Modern. La comida pareciá bastante buena, así que pedimos unos Mad Max, que era un tipo de comida tipo burrito mexicano, que no estaban nada mal. Así pues cojimos la comida y nos fuimos a comer delante del Tate. Cuando acabamos, visitamos el museo, aunque sin ganas, porqué la verdad es que el arte moderno no nos atrae mucho. Eso sí, había leído que en el segundo piso del edificio había una balconada que permitía hacer buenas fotos del Tamesis y la Catedral, así pues la encontramos, echamos las fotos y arreando que es gerundio.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Esta vez pillamos el "tube" para llegar hasta Westminster. Allí "lo prometido es deuda" y colgamos una pegatina de los viajeros justo en el poste informativo del metro que está debajo del Big Ben.

De allí, directos a Westminster Abbey donde, por desgracia, no han oído hablar de los 2X1 y nos tocó pagar las 2 entradas. Consejos para los que vayáis con pocas pelas: mirad los horarios de las misas y podréis entrar sin pagar entrada, jejeje La verdad que las 10 Libras por cabeza que nos clavaron valían la pena. La abadía es impresionante, no es de extrañar que se corone allí a los reyes ingleses. Se puede visitar también el claustro y parte de los jardines que utilizan los alumnos que allí estudian (la creme de la creme inglesa). Siento ser repetitivo, pero la abadía nos cusó mucha impresión, y más las zonas de los estudiantes, para decirlo de alguna manera, recuerda pasajes de las películas de Harry Potter. Si te echas a pensar como paseaban por allí antes de la llegada de la corriente eléctrica, te recorre un sudor frío por toda la espalda.
Otra cosa, aquí tampoco son permitidas las fotos así que mucha gente aprovecha que la puerta de la salida es de vidrio para capturar alguna imagen de Westminter Abbey. Si lo queréis hacer, id rápidos porqué siempre hay alguien que os recordará que "no photos".
Otra cosa, aquí tampoco son permitidas las fotos así que mucha gente aprovecha que la puerta de la salida es de vidrio para capturar alguna imagen de Westminter Abbey. Si lo queréis hacer, id rápidos porqué siempre hay alguien que os recordará que "no photos".
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Llegó el momento de dejar las iglesias para visitar algo más divertido. Así pues, pusimos rumbo SOHO para disfrutar de los famosos musicales londinenses. Cabaret fue la obra escogida, así es que nos fuimos hacía la iluminadísima Picadilly Circus y en la calle de al lado, Shaftesbury Ave, se encontraba el teatro Liryc que es donde teníamos las entradas para ver el musical.
La experiencia fue muy buena. Aunque se hacía un poco difícil seguir el argumento por eso del idioma, al saber más o menos de que iba la obra, y al reconocer las famosas canciones que se cantan, pues la verdad, hicieron que pasásemos un final de tarde muy agradable.
Una vez fuera del Liryc, la lluvia también salió a nuestro encuentro, pero ya nos estábamos acostumbrando a ella, así que no nos amedrentamos y fuimos a ver el Barrio Chino que estaba casi a tocar del teatro. El echo de que estuviera lloviendo, hizo que hubieses poca gente en la calle, por eso los numerosos restaurantes de la zona estaban abarrotados. Así es que nos fuimos cerca de Leicester Square a tomar una “pizza para tomar” que nos costó a 1,50 Libras la el triangulo de pizza. La verdad es que estaban buenas y nos llenaron bastante (con dos trozos por cabeza tuvimos bastante).
La experiencia fue muy buena. Aunque se hacía un poco difícil seguir el argumento por eso del idioma, al saber más o menos de que iba la obra, y al reconocer las famosas canciones que se cantan, pues la verdad, hicieron que pasásemos un final de tarde muy agradable.
Una vez fuera del Liryc, la lluvia también salió a nuestro encuentro, pero ya nos estábamos acostumbrando a ella, así que no nos amedrentamos y fuimos a ver el Barrio Chino que estaba casi a tocar del teatro. El echo de que estuviera lloviendo, hizo que hubieses poca gente en la calle, por eso los numerosos restaurantes de la zona estaban abarrotados. Así es que nos fuimos cerca de Leicester Square a tomar una “pizza para tomar” que nos costó a 1,50 Libras la el triangulo de pizza. La verdad es que estaban buenas y nos llenaron bastante (con dos trozos por cabeza tuvimos bastante).
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Aunque, una vez más, estábamos bastante cansados, decidimos ir hacia el Covent Garden. Al ser bastante tarde no habían artistas actuando, ni tampoco gente paseando por la zona. Dimos una vuelta por allí y nos lo "apuntamos en la agenda como pendiente" para volver, pero de día.
Antes de volver al hotel, aun tuvimos humor suficiente para pasarnos por Oxford Street y ver la iluminación de la zona. Certificamos una vez más, que está Navidad de 2007, no sea han matado mucho adornando la ciudad. Así es que finalmente cogimos el metro y hacia la parada de Pimlico, y de aquí a la cama, que bien nos hacía falta.
Antes de volver al hotel, aun tuvimos humor suficiente para pasarnos por Oxford Street y ver la iluminación de la zona. Certificamos una vez más, que está Navidad de 2007, no sea han matado mucho adornando la ciudad. Así es que finalmente cogimos el metro y hacia la parada de Pimlico, y de aquí a la cama, que bien nos hacía falta.