Nuestro primer destino de este dia fue Rochefort en Terre, si bien llovia un poquito y estabamos con un bebe de un año, nos animamos a bajar a recorrerlo y la verdad que es precioso. Es como adentrarse en el cuento de la Bella Durmiente, tiene muros derruidos con enredaderas, muy evocador y magico la verdad. Almorzamos alli, probamos las famosas Galletes que no nos parecieron nada del otro mundo.

De alli fuimos a Vannes, pero la lluvia ya era mas copiosa, asi que recorrimos un poco en auto y fuimos al hotel que realmente valio la pena, reservamos el Qualys Vannes y tenia una piscina climatizada que mi hijo de cinco años la paso de diez!! El hotel en si esta muy bien y el desayuno tambien.
Al otro dia fuimos para Pont Aven, mucha lluvia tambien, nos impidio bajar a caminar, pero lo que vimos del auto un pueblo chiquito, pero muy pintoresco con sus barquitos.


De alli fuimos a Locronan, llegamos para las 17.20 y el sol ya se estaba ocultando. Es un pueblo hermoso, que te transporta en el tiempo. Entre a la iglesia sola, ya que mi marido espero en el auto porque los niños dormian y me senti realmente intimidada por el lugar, ese porton de madera en la entrada, muy especial.
