Este sería nuestro último día en los Balcanes, pues a la maña siguiente debíamos tomar coger un vuelo en Sofía con destino a Madrid.
Antes de partir hacia la capital de Bulgaria, pasaríamos unas horas en Niš, la ciudad más grande del Sur de Serbia. Esta ciudad fue donde vino al mundo el emperador Constantino, legalizador de la religión cristiana por el Edicto de Milán en 313, también conocidopor haber refundado la ciudad de Bizancio (actual Estambul, en Turquía), llamándola Constantinopla. Además, entre el siglo III y el siglo IV, un total de 18 emperadores romanos nacieron en el suelo de lo que hoy es Serbia. Ese número representa un quinto de todos los gobernantes romanos.
Otros de los puntos importantes de la ciudad es su fuerte, el cual es una de las fortalezas medievales mejor conservadas y más bellas de los Balcanes. Fue derribado y restaurado varias veces, por romanos, bizantinos, eslavos, búlgaros y serbios. Asumió su forma definitiva en 1723, cuando los turcos lo construyeron encarando el final de su reinado en esta zona.
Por último, visitamos el campo de concentración, el cual fue operado por la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial. El campo funcionó desde 1941 hasta la liberación de Niš por parte de los partisanos yugoslavos en 1944.
Las víctimas incluyeron a judíos, gitanos y, principalmente, a miembros del Partido Comunista de Yugoslavia y sus simpatizantes, a los prisioneros de guerra partisanos y a sus familiares.
El hecho que diferencia este campo de concentración de otros campos nazis es que el 12 de febrero de 1942 los internos organizaron la primera fuga masiva