Después de una semana entre tanto naturaleza, la llegada a Las Vegas nos resultó chocante, digamos que estábamos algo asilvestrados y por momentos parecíamos de la película de "Rústicos en Dinerolandia"...
En cualquier caso, pronto nos mimetizamos con el entorno.
Nos alojamos en el Hotel Flamingo, atraidos por las experiencias de otros amigos, contentos con el resultado. La habitación muy bien y la piscina y su pool party sencillamente espectacular, con su ambiente, música, cervecitas...
Estuvimos 2 noches, en las que pateamos the Strip, visitando sitios clásicos como el cartel de Welcome to fabulous Las Vegas, hoteles como el Luxor, Bellagio, New York... Resultaba curioso cruzarte por la calle con personajes de todo tipo.
Destacaría que en el segundo día visitamos Fremont Street, con el hotel Golden Nugget en donde había una piscina con acuario con toboganes en donde había un tobogán atravesándolo, todo un tanto rocambolesco. Es una zona más auténtica, no tan cara y con un ambiente muy fiestero.
Pasados dos días, nos despedimos para seguir ruta hacia el oeste, California nos espera!
