En un primer momento esta noche debíamos tomar el avión de vuelta a casa, pero los acontecimientos han provocado algún que otro cambio de planes.
Primeramente hemos decidido alargar el viaje una noche más , aunque no en Milán sino en algún lugar avanzando camino, pero tampoco demasiado porque queremos aprovechar bien la mañana en Milán. Finalmente nos decidimos por Mentón, localidad situada en Francia, muy cerca de la frontera con Italia y limítrofe con Mónaco que es un lugar que nos hace gracia visitar.
Pero aún nos quedan muchos sitios que visitar en Milán con lo que decidimos madrugar. A las 7 en punto estamos en el comedor para el desayuno, per nos encontramos con la sorpresa de que está completamente abarrotado , un grupo de asiáticos que se marcha ha acaparado todas las mesas.. así que sin perder más tiempo comemos algo rápido (de pie), dejamos el coche cargado y nos marchamos al metro. Nuestra primera visita del día, que se presenta soleado y caluroso, nos acerca a Santa Maria delle Grazie (estación de metro Cadorna, linea 1-roja), iglesia que alberga la última cena de Leonardo Da Vinci. Al reservar el viaje con poca antelación nos fue imposible encontrar sitio para ver el cuadro así que siendo lunes (el habitáculo de “La última Cena” está cerrado) nos acercamos a ver la iglesia, que no deja de ser como otra cualquiera. Por dentro está cerrado así que seguimos nuestro camino.

Nuestro siguiente destino era la Basílica de San Ambrosio, una de las más antiguas de Milán (S. IV-S. X). El exterior de esta iglesia de estilo románico cuenta con un atrio, tumbas y algunas torres mientras que en el interior encontramos muchos mosaicos y capillas. También encontramos una cripta donde se encuentran las reliquias de San Ambrosio y el Emperador Teodosio. Sin duda una visita muy recomendable.



Sobre las 11 nos dirigimos a las columnas de San Lorenzo, que son de los pocos restos romanos que quedan aún en pie en Milán. Fueron construídas en el S. II y llevadas en Milán en el S. IV para la construcción de la Iglesia de San Lorenzo (se encuentra justo enfrente de las columnas).





Esta Iglesia, con forma redondeada es de las más bellas que hemos visitado en Milán, y cuenta en su interior con infinidad de pinturas y grabados que parecen ser muy antiguos. Muy bonita tanto por fuera como por dentro. En la misma entrada de la Iglesia hay una estatua del emperador Constantino.
Nuestra última parada en Milán será en el la Puerta Ticinese y toda la zona de los Naviglio. La puerta es una Arco que puede apreciarse desde muchos metros de distancia. De estilo neoclásico, nos muestra una de las salidas de Milán , concretamete hacia la ciudad de Pavia. Junto a la puerta encontramos los canales de navigli, que Leonardo Da Vinci se encargó de perfeccionar para mejorar el transporte de mercancias y las comunicaciones de Milán. En mi opinión es una zona perfectamente prescindible si se se está falto de tiempo, pero en caso contrario es ideal para pasear y tomar algo.
No podemos marcharnos de Milán sin “probar”el viaje en uno de sus famosos tranvias. Mientras esperamos, aprovechamos para visitar la Basilica di Sant Eustorgio que está junto a la parada (al lado de la Puerta Ticinese). Otra de tantas en Milán. Pero es un buen lugar para reposar un rato en silencio.El viaje en tranvia nos deja un mal sabor de boca, ya que el viaje es muy incómodo, pero nos permite despedirnos de la Plaza del Duomo, donde cogemos el metro para dirigirnos al hotel.


Antes de partir, aprovechamos para comer en una Trattoria que nos llamó la atención el día que llegamos. Está junto al hotel y tiene buenas críticas en internet: Pizzeria-Trattoira Gemelli. El local está lleno (son las 2) y la verdad nos decepciona un poco. Las pizzas están bien sin más y el precio no nos pareció barato (40 € dos pizzas, una ensalada para compartir y las bebidas). Nos lo tomamos con calma, queremos iniciar el viaje de vuelta descansados en la medida de lo posible.
Cuando emprendemos el viaje hace un sol de Justicia, pero eso no nos impide realizar los 300 quilómetros que nos separan de Mentón de un tirón. Mentón es una localidad de la costa azul francesa bastante turística, repleta de apartamentos y hoteles en 1a. Linea de mar. Es el caso de nuestro hotel, el Vacances Bleues Royal Westminster (107 € la noche). Se trata de un tres estrellas con muy buena pinta. Aunque la habitación es bastante inferior a la de Milán, el hotel tiene salida al paseo marítimo y unos jardines muy majos. Además el desayuno es muy bueno, mejor que el cuatro estrellas de Milán. Por situación y por el desayuno me quedaría con este, pero estamos en Mentón...



Tras una pasear por el paseo marítimo y comprar la cena en un Carrefour Express que hay enfrente del hotel (estaba abarrotado) nos retiramos a la habitación.
El Martes 1 de Mayo, madrugamos de nuevo. El día está gris y queremos visitar Mónaco antes de volver a casa. Llegamos temprano a Montecarlo, las calles están semidesiertas. LLegamos a la zona del puerto conduciendo casi en solitario por el circuito urbano de fórmula 1 y las sensaciones son increíbles. LLegamos a la zona del puerto y paramos para dar un paseo y hacer unas cuantas fotos. No hay casi tráfico y podemos dejar el coche donde queramos.



Sobre las 10 continuamos con nuestro camino y tras un par de paradas, llegamos a casa. Son las 5 de la tarde.
CONCLUSIONES:
Vale la pena este viaje? Rotundamente sí. Me ha sorprendido gratamente, tanto la ciudad de Milán como los alrededores, aunque siempre es algo subjetivo... No opino igual del viaje en coche. 2000 Kilómetro en cuatro días, y casi sin dormir es una auténtica locura, y más teniendo en cuenta que entre peajes y combustible casi os vais a gastar lo mismo que costaría el avión (para 2 personas). Así que si viajáis dos personas, NO vale la pena viajar en coche. Si sois cuatro o más ya sería otra cosa...
Espero que este diario os sirva de ayuda.