Día de salida hacia Estocolmo, nuestro vuelo salió con un poco de retraso, a las ocho y media de la mañana, teníamos por delante tres horas y media de vuelo, que me pasaron rápidamente pues con el madrugón dormí la mayor parte del trayecto, ademas con estos vuelos económicos, como no entra ninguna comida, no te despiertan a mitad.
Mientras esperábamos las maletas, aproveche para cambiar moneda, que siempre va bien para comprar cosas de poco precio, o eso creía yo, ya que me encontré que en casi todos los lados se paga con tarjeta, incluso para entrar en algunos lavabos medio euro.
Una vez recogidas las maletas, buscamos en los indicadores la estación del Arlanda Expres, que es un tren que va directo al centro de la ciudad a casi doscientos por hora, siguiendo las indicaciones llegamos a unos ascensores que en su lateral tienen los cajeros automáticos para comprar el billete, elegimos ida y vuelta ya que sale más barato, pero igualmente es bastante caro 54 €, la ventaja es lo rápido que llegas.
Aquí dejo el link del tren : www.arlandaexpress.com/
Al llegar a la estación Central, nos dirigimos al metro, pero de camino aprovechamos para comer en un tenderete de bocatas, primera sorpresa, le voy a pagar en metálico y me dice que no, solo tarjetas, ¡toma ya!, esta si que no me la esperaba.
Después de comer cogimos el metro, no sin antes comprar los billetes 4,4 € por cabeza, mi recomendación es coger la tarjeta que se va recargando, cosa que nosotros no hicimos y era un rollo tener que comprar cada vez el billete uno a uno con la tarje de crédito.
Aquí dejo el link de las varias trajetas disponibles : sl.se/en/fares–tickets/

Desde T-Centralen hasta Gamla Stan es solo una parada, pero al llevar las maletas, era bastante incómodo ir andando por las calles adoquinadas del caso antiguo.
El hotel estaba a cinco minutos de la parada de metro, para entrar tuvimos que introducir la clave que nos enviaron por e-mail y una vez dentro había una pequeña caja metálica con otro código que al introducirlo, en su interior había unos sobres con los apellidos de los clientes. Dentro del sobre cerrado teníamos un plano, no demasiado bien hecho por cierto, con el código de desbloqueo de la puesta de la habitación. ¡ Como les gustan los códigos a esta gente!, en todas la porterías habían teclados para poder introducir códigos y abrir la puertas y en los lugares más insospechados tenían instalados teclados numéricos.
Dejamos las maletas y decidimos empezar la vista por el famoso ascensor Katarina, donde esta situado el mirador, es una estructura metálica al aire libre construida en 1881 para unir la zona de esclusas con la zona alta del barrio de Södermalm, estaba a unos 15 minutos del hotel, lástima que los alrededores estaban de obras.
Como el ascensor exterior estaba cerrado, usamos uno de los interiores del edificio, ya que la puerta de acceso estaba abierta, arriba se encuentra el famoso restaurante Gondolen, bastante caro pero con las fantásticas vistas.

Una vez en el mirador pudimos disfrutar de las vistas de toda la zona del casco antiguo o Gamla Stan y de la isla de los museos Djurgarden.
Ya desde allí nos dirigimos hacia el centro del barrio de Södermalm, para ver la zona de más ambiente en la plaza Medborgarplatsen, que ese día celebraban algo, pues todos los veinteañeros iban con gorras de marinero, tomando cervezas.

Ya que se veía al fondo el Globen Skyview, continuamos en esa dirección por la calle Gótgatan, así aprovechamos para ir empapándonos de la ciudad, desde la plaza al Globen son unos dos kilómetros y medio, que con media hora a pie se llega bien, el único inconveniente es que a mitad del camino se nubló bastante y empezó a caer una lluvia fina pero molesta, que no duró mucho, pero nos hizo un poco la pascua.
Una vez en la zona del Globen Arena volvió a salir el sol, la zona estaba muy tranquila sin casi turistas.
Nos dirigimos a compra las entradas en el Skyview, para poder acceder a la esfera de cristal que te sube arriba del todo del edificio y poder disfrutar de sus vistas, la entrada tiene un precio de 150 SEK.
La subida es lenta pero da impresión al ser todo cristal, una vez arriba, hace una parada de un rato para que puedas hacer todas las fotos y vídeo que te apetezca para luego volver a bajar.


El regreso a Gamla Stan lo hicimos en metro, la parada más cercana es la de Globen, más fácil imposible.
Paseamos un poco más por la zona recorriendo las calles comerciales, las varias plazoletas y el mercado de la fruta.

Para cenar, nos costó un poco encontrar un restaurante libre, ya que a las 7:30 está todo el mundo cenando, vaya diferencia con nosotros.
Encontramos un restaurante italiano llamado Paganini, en la calle Västerlånggatan, que tenia un par de mesas libres, el restaurante es bonito, la comida correcta pero bastante caro por lo que te dan, con una ensalada a compartir y un principal cada uno, sin postre nos salio por 35€ por cabeza.
Como habíamos madrugado mucho y caminado bastante nos fuimos a descansar la hotel.
