Otra vez un desayuno estupendo.
Pensabamos que Bristol sería un lio para entrar y aparcar, asi que volvimos a usar un Park & ride. Y en este caso fue un error. No había problemas para entrar en Bristol, ni para aparcar, y el autobús hacía una ruta larguísima para llegar al centro de la ciudad. Nuestro primer objetivo en Bristol era ver en directo las pintadas del grafitero Banksy y el ambiente bohemio de la ciudad, así que nos fuimos directamente al barrio bohemio, a Stokes Croft.
Tampoco el autobús nos dejó cerca de allí. Y desde la parada hasta la primera pintada de Banksy era todo cuesta arriba y aún subimos más para ver la segunda pintada.
Stokes Croft estaba toda llena de pintadas, no sólo paredes, sino edificios completos y en toda la ciudad de Bristol hay grafittis por todas partes, eso sí, pocos fuera de sitio.
Nos encontramos también con muchas esculturas callejeras de Wallace & Gromit, que se produce en Bristol
Bajamos de Stokes Croft hacia Rupert Street, comimos en Christmas Steps, que es la única calle medieval que queda en la ciudad,
visitamos el mercado cubierto St. Nicholas Market, la catedral, y el puerto (en ese orden).
Y como las pintadas de Banksy están tan dispersas por la ciudad, al final sólo vimos tres.
Y otra vez acabamos completamente agotados.
Y de Bristol a Bradford on Avon, otra vez una preciosa población con río. Menos mal que Bristol es un poco fea, para compensar un poco, porque íbamos de asombro en asombro.

Y por fin llegamo a Salisbury, última etapa de nuestro viaje. Esta vez ibamos a un hotel muy cerca del centro de la ciudad y además ibamos a estar dos noches, el plan era no coger ya el coche hasta que fueramos al aeropuerto, que estaba relativamente cerca, a unas 30 millas. El Hotel Millfor Hall que estuvimos dos noches fue bastante decepcionante. Y la atención en un primer momento deficiente. Una cosa que me choca de los hoteles ingleses es que no se molestan en tener personal políglota, por lo menos de español, vamos que hay españoles trabajando en el Reino Unido, pues en los hoteles nadie habla en español. No teníamos el desayuno incluido, y nos dicen que si lo reservamos el día anterior cuesta 10 libras, pero que si lo pedimos la misma mañana cuesta 11,40 libras. Cuando me hacen este tipo de acciones automáticamente me mosqueo un montón. Por supuesto no quisimos el desayuno. Llegamos a la habitación y eran dos camas individuales y una cama plegable en el suelo. La televisión no funcionaba. El aire acondicionado no funcionaba. Y la cisterna del inodoro tiraba tan poca agua que había que descargar cuatro veces para que arrastrara algo. Inmediatamente dimos quejas y nos dijeron que el hotel estaba lleno y que esa noche nos teníamos que aguantar. Luego resultó que no funcionaba el aire acondicionado de ninguna habitación del hotel. Al día siguiente, al ver que no nos decían nada volvimos a dar las quejas, y resultó que los del turno de la mañana no sabían nada. Conseguimos que nos cambiaran de habitación, pero esta vez nos llevaron a la parte noble del hotel, a dos suites de escándalo, una más pequeña para mi hija y la más grande del hotel para nosotros dos. Tampoco es que todo estuviera correcto en la nueva habitación, por que a la mañana siguiente descubrimos que era imposible ducharse, el agua de la ducha salía quemando o ardiendo, no había más opciones.