Afortunadamente, el día amaneció soleado. Nuestro plan para hoy es hacer una ruta en bici, concretamente, siguiendo el carril bici que une Kranjska Gora con Tarvisio en Italia. Alquilamos las bicis en una tienda del centro que nos cobró 12 euros por el día entero. Las bicis no eran de mucha calidad, pero cumplieron con su cometido.
Salimos del pueblo, y enseguida, nos incorporamos al carril bici, uno de los mejores en los que hemos tenido la suerte de pedalear, perfectamente asfaltado y señalizado, completamente llano, salvo la subida de 1 km. a los lagos de Fusine y con un paisaje espectacular, al transcurrir en el interior del valle con vistas a los macizos montañosos.
A 7 kms. de la salida, llegamos a la frontera italiana y 4kms. después, encontramos el desvió a los dos Lagos de Fusine, a los que se llega tras una relativamente dura subida de 1km. Retomamos el camino, y nos adentramos en una zona de bosque. En el km. 21, casi a la entrada de Tarvisio, encontramos el desvío a la frontera con Austria que, como nos apetecía visitar 3 países en una mañana, decidimos tomar, y acercarnos al pueblo de Oberthörl (km.30) el cial no tenía nada especial. Damos, media vuelta, regresamos a Italia y llegamos a Tarvisio (km. 40), pequeña localidad italiana, donde paramos a comer, por supuesto, un plato de pasta. Emprendemos el camino de vuelta a Eslovenia, disfrutando de nuevo de las vistas.




En total, hicimos 60km, como he comentado, la ruta es muy sencilla y perfectamente acondicionada, y para mí, como amante de la bicicleta, es imprescindible si se visita Kranjska Gora.
Por la tarde, damos un paseo por el pueblo, tomamos algo en una terraza con vistas a la montaña y cenamos en un restaurante de comida eslovena.