13 de agosto:
Desayunamos en el motel y salimos con dirección al Rogue River, el río que atraviesa el sur de Oregon, en el que se filmó la película “Río Salvaje”, con Meryl Streep y Kevin Bacon. A pocos metros del puente que lo atraviesa se encuentra la oficina de Hellgate Jetboat Excursions (hellgate.com/), en la que tenemos reserva para una excursión en una de sus lanchas rápidas río abajo, hasta la zona del Hellgate Canyon, unas 20 millas al oeste de Grants Pass.
Tras hacer el check in para la excursión que teníamos reservada y pagada (unos 50€ por cabeza), deambulamos unos minutos por la tienda de regalos, y nos dirigimos al embarcadero para hacer cola. En el mismo embarcadero se junta la gente correspondiente a 3 embarcaciones que salen con pocos minutos de diferencia. En cada embarcación caben unas 50 personas, y a nosotros nos toca con Johnny, un piloto con más de 20 años de experiencia en el río, según nos va contando el mismo una vez nos hemos instalado a bordo y salimos del embarcadero. Durante los tramos en que no se puede navegar muy rápido, el piloto nos va dando explicaciones del paisaje o de la empresa y contando chistes prefabricados que imagino se deben repetir muchísimas veces al año. Pasadas las 2 o 3 primeras millas, empieza a aumentar la velocidad, a zigzaguear por el río, a dar “trompos” en el agua que nos dejan un poco mojados (y lo que está por venir)...
De vez en cuando nos detenemos y nos explica alguna cosa interesante de la zona, o simplemente paramos para poder sacar alguna fotografía de algún animalillo interesante que se acerque al río (o que lo sobrevuele). Vimos unos cuantos ciervos, grullas y alguna águila calva. El recorrido de ida dura una horita, hasta que llegamos al Hellgate Canyon, un paso estrecho entre rocas con la marca del agua de épocas más lluviosas.
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Allí damos media vuelta y al cabo de poco paramos en el Hellgate River Lodge (antes se llamaba OK Corral). Aquí subimos hasta el lodge, donde nos servirán, en la terraza llena de abejas, una sencilla comida a base de ensaladas y pollo a la barbacoa, con refrescos. Hay otras excursiones que incluyen cena, o sin ninguna comida, pero nos decidimos por esta porque siempre es una buena ocasión para hablar con gente distinta, pues las mesas son para unas 20 personas (y unas cuantas abejas más). Por desgracia, en esta ocasión nuestros compañeros de mesa no son demasiado charlatanes, y además todo el mundo está pendiente de las abejas que no paran de rondar por la comida, los refrescos y por todas partes. Una vez acabada la comida, tras el postre, apenas tenemos tiempo de estirar las piernas, pues debemos embarcar de nuevo para el viaje de regreso.
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Hasta ahora habíamos podido disfrutar más o menos del paisaje con cierta tranquilidad y la ropa más o menos seca. Esto se ha acabado: el viaje de regreso es un complot de las 3 embarcaciones para que quede todo el mundo calado hasta los huesos a base de trompos, frenazos y demás locuras que hacen las delicias del personal. Hay que pensar que, si bien el río es bastante ancho en la mayoría de tramos, en algunas partes la profundidad es muy baja, pero como las lanchas apenas tienen calado, son capaces de navegar en apenas 20 cms de profundidad. En las zonas del río con mayor profundidad, es donde aprovechan para hacer trompos y meterse en las estelas de los otros barcos para remojar a todo ser viviente.
Llegamos al embarcadero con la ropa empapada con varios litros de agua, pero nos hemos divertido un montón. Ya hicimos algo similar hace un par de años en el Colorado (Moab), pero con lanchas más pequeñas.
Compramos una sudadera de recuerdo y nos vamos al motel a cambiarnos de ropa antes de pillar un catarro. Se nos presenta una tarde por delante en la que no teníamos nada planeado, así que descansamos un poco en el motel, y nos subimos al coche para dirigirnos a la cercana población de Jacksonville de la que hemos leído que tiene mucho encanto. La verdad es que a nosotros no nos gustó nada, y apenas encontramos una tiendecita abierta en la que Ada compró algún regalo. El camino de regreso a Grants Pass, bajo un espeso manto de humo de los incendios que también están activos por la zona.
Aparcamos en el centro de Grants Pass para intentar ver algo del pueblo, pero nos lo encontramos casi todo cerrado, excepto un par de garitos en que sirven comidas. Como ya nos ha pasado la tarde y hemos comido pronto, entramos a cenar en “The Laughing Clam” (para los prófanos: “La almeja sonriente”). Cenamos unas sopas de almeja y ensaladas por 52$.
Regresamos al motel a prepararlo todo, mañana dejamos Oregon y regresamos a California. Hoy ha sido un día de emociones pero relajadito.
Distancia recorrida: 109 kms.
Alojamiento: Bestway Inn.
14 de agosto:
Pues empieza nuestro último día en Oregon: hoy regresamos a California, y vamos a ir bajando hacia el sur hasta llegar a San Francisco.
Desayunamos en el motel, como casi siempre, y con el maletero lleno hasta los topes, emprendemos camino por la carretera 199, dejando atrás los últimos pueblecitos de Oregon y el cruce que nos llevaría al Oregon Caves NM (www.nps.gov/orca/index.htm) , un conjunto de cuevas que pinta interesante pero que lamentablemente no tenemos tiempo de visitar.
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Entramos en California a media mañana, y la carretera 199 se convierte en la 101 a la altura de Crescent City, pero justo antes se encuentra el Jedediah Smith Redwoods SP (www.parks.ca.gov/?page_id=413) , un parque estatal en el que vamos a disfrutar de la vista de los primeros Redwoods, los gigantescos árboles, parientes cercanos de las famosas sequoyas, que crecen más cerca de la costa. Llegan incluso a tener mayor altura que aquellas, aunque menor diámetro. En el siguiente enlace, podéis ver una comparativa de características de ambas especies: www.ohranger.com/ ...iant-trees .
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En la entrada este se encuentra un Visitor Center al que nos dirigimos para recabar algo de información. Extrañamente, aunque sea un parque estatal, no hay que pagar nada para entrar ni aparcar. Los amables rangers nos indican los puntos más destacados del parque, pero como no tenemos mucho tiempo, vamos a dedicar solamente un ratito a visitar Stout Memorial Grove. Para ello tenemos que volver unos cientos de metros atrás por la carretera que hemos venido y coger el desvío que va paralelo al Smith River. Un poco más adelante, siguiendo un camino de tierra muy polvoriento, que hace que cualquier planta esté cubierta totalmente de una fina capa de tierra, llegamos al aparcamiento (por llamarlo de alguna manera), en el que se ven numerosas advertencias sobre dejar objetos de valor en el coche. El espacio para aparcar es MUY limitado, aunque el movimiento de vehículos es continuo, pues el recorrido a pie es relativamente corto (poco más de media milla). Nada más entrar en la zona de Redwoods, empiezas a sentirte ínfimo, al lado de los gigantescos árboles que pueden llegar a los 120 metros de altura. El recorrido te deja con algo de dolor de cervicales de tanto mirar arriba, intentando ver el final de estas moles. Se pueden ver troncos caídos por los que pasear por encima, con enormes raíces; troncos quemados (seguramente por rayos); troncos huecos en los que esconderse...
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Un paseo muy ameno, pero no podemos entretenernos mucho más, así que volvemos a la 199 y seguimos hasta Crescent City, donde paramos a llenar el depósito. A la salida de la ciudad se encuentra otro parque estatal de Redwoods, llamado Del Norte Coast Redwoods SP, pero en este no nos detenemos más que para sacar unas fotos desde el coche mismo a unos ciervos que pastan al lado de la carretera, y a una recta con Redwoods a ambos lados, totalmente cubierta de una bruma que apenas permite ver más adelante, envolviéndolo todo con un aire muy misterioso.
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A la salida de este parque, está la ciudad de Klamath, y un poco más al sur se encuentra el “Trees of Mistery” (www.treesofmystery.net/) , una especie de parque de atracciones con pasarelas elevadas, un teleférico que pasa entre las copas, y miradores en los árboles.
Enfrente de este parque, al que no llegamos a entrar, nos detenemos a comer, en el Klamath Forest Cafe, por unos 56$, carísimo para lo que es el sitio y la comida que sirven, pero no hay mucho más que escoger y estamos hambrientos.
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A lo largo de la costa norte de California se encuentran varios parques relacionados con los Redwoods. Ya hemos pasado dos, y antes de llegar al “auténtico” Redwoods NP (el parque nacional), aún atravesamos un tercero, llamado Prairie Creek Redwoods SP (www.parks.ca.gov/?page_id=415) , que está pegado al Parque Nacional (www.nps.gov/redw/index.htm) , no se sabe exctamente dónde empieza uno y acaba el otro. Si no salís de la 101, el parque de Prairie Creek se rodea por el exterior, más lejos del océano, pero hay un desvío que permite pasar por la parte interior del parque y disfrutar de las visitas en él (el desvío se llama Newton B. Drury Parkway). Nosotros pasamos por el interior del parque y nos detenemos en varios sitios:
- Corkscrew Tree: una corta excursión paralela a la carretera principal que conduce hasta un Redwood con un tronco enrollado sobre sí mismo que tiene la apariencia de un sacacorchos.
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- Big Tree & Circle Trail: recorrido aún más corto que el anterior por una zona en la que estás rodeado de árboles gigantescos como indican las señales.
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- Cal Barrel Road: Recorrido que se puede hacer en coche (no autocaravanas), por un camino sin asfaltar, con toda la vegetación absolutamente llena de polvo por la sequía de la época. El camino se adentra en la espesura del bosque, con apenas espacio para que pase la luz del sol en muchos de los tramos, hasta un claro en el que dar la vuelta, pues no hay salida por otro lado. El claro, según se ve en el mapa, no se encuentra a mucha distancia de la autopista 101, pero en ningún momento se tiene la sensación de estar tan cerca de una autopista.
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Un poco más al sur, y ya técnicamente en territorio del parque nacional (aunque no nos damos cuenta de haber entrado), hacemos también el Lady Bird Johnson Grove Trail, otro agradable paseo circular que empieza en un rincón apartado del que debe ser el primer desvío perteneciente al Redwoods NP, llamado Bald Hills Road. Este desvío se interna bastante en el parque y no está recomendado a autocaravanas. Más lejos de lo que llegamos nosotros se encuentran zonas prometedoras aunque creo que se necesitan permisos especiales para acceder a algunas (Tall Trees Grove). Hay que decir que estos parques no están para nada masificados, la mayoría de excursiones las hemos hecho completamente solos.
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Acabado el Lady Bird Johnson Grove Trail, queremos ir a ver el Fern Canyon, un recorrido en un estrecho cañón rodeado de helechos que está en la zona más próxima al océano. Encontramos el desvío retrocediendo un par de millas en la carretera principal. El desvío es Davison Road, que empieza muy prometedor pero tras la primera curva se acaba el asfalto y empieza otro polvoriento camino que parece no tener fin. El camino va bajando con curvas y más curvas hasta llegar a la playa. Allí encontramos una barrera abierta y seguimos por el camino, a medida que vemos que empieza a oscurecer. En todo el descenso no nos hemos cruzado con nadie. Cuando empezamos a dudar de si hemos cogido el camino correcto, llegamos a un claro en el que hay un par de coches parados justo antes de un riachuelo, pensando si cruzar o no. Nosotros lo tenemos claro: no cruzamos. No nos vamos a arriesgar lo más mínimo sin conducir 4x4, así que damos la vuelta y regresamos a la carretera principal.
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Esta mañana el coche era negro, ahora es marrón claro y pesa varios kilos más por el polvo acumulado, por lo que de camino a nuestro alojamiento, nos paramos en una gasolinera con servicio de lavado de coche para darle un poco de agua al menos, para quitar la capa de polvo acumulada, por 6$. Queríamos echar un vistazo a los viveros de The Jonsteen Company (sequoiatrees.com/) , en los que venden y cultivan retoños de Sequoya y Redwood entre otras cosas, pero nos pasamos de largo. Se encuentra cerca de la ciudad de McKinleyVille.
Siguiendo al sur, llegamos al pueblo de Fortuna, y como ya ha oscurecido, antes de ir al hotel, nos paramos en el primer sitio que encontramos con pinta de restaurante: el Double D Steak. Nos tomamos una abundantísima cena de 3 platos y entrantes por 84$. Gran parte de la cena se queda en los platos, por estar llenos a tope.
A poca distancia se encuentra nuestro alojamiento, que comparado con los que venimos usando habitualmente, es de auténtico lujo. Repito: comparando con los habituales...
El peso de los días y los kilómetros recorridos empieza a hacer mella, y caemos agotados nada más entrar en la habitación.
Distancia recorrida: 338 kms.
Alojamiento: Redwood Riverwalk Hotel; 128€ por noche, con desayuno.
15 de agosto:
Mientras desayunamos en el hotel y vamos charlando, se nos acerca una señora y nos empieza a hablar en catalán, pues nos ha escuchado mientras nosotros íbamos charlando y se ha decidido a venir a saludar. Empezamos a charlar con ella mientras vamos comiendo y al rato se acerca su hijo y su marido, y vamos contando vivencias del viaje, anécdotas, otros viajes...Resulta que también son muy fans de USA, y están haciendo un recorrido parecido al nuestro, acabando con una semana en Hawaii para que el hijo tenga unas clases de surf. Acabada la charla, nos vamos cada uno a nuestra habitación a preparar los trastos para cargar los coches y seguir la ruta. Al salir, volvemos a encontrarnos con ellos y volvemos a ponernos a charlar un rato más. Así es como descubrimos que el marido es otro usuario de www.losviajeros.com, concretamente “@Zicc”, y resulta que incluso habíamos intercambiado algún comentario en el foro de Oregon y Washington y que había leído alguno de mis diarios. Qué pequeño es el mundo, no?
Se va haciendo tarde y tenemos un largo recorrido por delante, así que nos despedimos definitivamente (o no...), y nos vamos cada cual por su lado. Desde Fortuna hay muy pocos kilómetros hasta el siguiente parque de Redwoods, llamado Humboldt Redwoods SP (humboldtredwoods.org/) . En este parque tampoco hay que pagar nada (excepto en algún punto concreto al que no llegamos a ir). Lo primero que se atraviesa es la llamada “Avenue of the Giants”, un tramo de carretera fabuloso que discurre entre Redwoods infinitos, paralela a la 101. El desvío corresponde a la carretera 254 pocas millas pasado el pueblo de Stafford. Tras recorrer unas millas embelesados por las vistas, y detenernos en varias ocasiones a sacar fotos o simplemente pasear por entre (o sobre) los troncos caídos, nos paramos en un pequeño café (The Eternal Tree House Cafe), a comprar un café (cómo no!) y un pequeño souvenir.
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Siguiendo la ruta, llegamos al Visitor Center de Burlington en el centro del parque, donde nos detenemos a coger algo de información de lo más destacado del parque. Los amables voluntarios senior que allí trabajan nos dan todo tipo de explicaciones y consejos, e incluso nos regalan un sobrecito con algunas semillas de Redwood (tienen a montones, no van a cobrarlas...). Nos recomiendan visitar: Gould Grove y Big Tree Area (en la que se encuentran el Tall Tree, Giant Tree y Flatiron Tree)
- Gould Grove: Situado enfrente del VC de Burlington, al otro lado de la Avenue of the Giants, es un corto recorrido circular entre árboles de 100 metros de altura, troncos caídos, etc. Muy sencillo y completamente llano (poco menos de 1 km total)
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- Big Tree Area: Para llegar tenemos que recorrer unas millas hacia el norte, hasta el desvío llamado Lower Bull Creek Flats Road, justo al lado del río. Este camino lleva hasta el Rockefeller Loop y más arriba (se convierte en Mattole Road), hasta la zona de Big Tree Area. Nosotros no fuimos más allá del Big Tree, pero el camino sigue atravesando el parque hasta salir por la zona más occidental del mismo. En la zona de Big Tree, con el aparcamiento junto a un arroyo que hay que atravesar, vemos el Tall Tree (como todos, sin nada de especial a nuestro parecer); el Flatiron Tree, un Redwood caído con forma de plancha (?) por el que se puede pasear por encima/dentro, y el Giant Tree, otra monstruosidad de árbol al que no se le puede ver el final sin coger dolor de cuello.
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Hechas estas visitas, volvemos al VC de Burlington y aprovechamos para comprar unos retoños de sequoya que venden en varios lugares, a ver si esta vez logramos que sobreviva (en 2014 también compramos pero no consiguió sobrevivir). A lo mejor dentro de 1500 años os encontráis con un parque de sequoyas en la Costa Brava. Ahora mismo no llegan a los 20 cms de altura ni 0,5 cms de diámetro, pero como arraiguen...
Este parque tiene mucho más de sí que ofrecer, pero como siempre, vamos justos de tiempo y con un montón de millas por delante, así que ponemos rumbo al sur, siguiendo por la Avenue of the Giants, hasta llegar a la penúltima población del parque: Miranda. Aquí nos paramos a comer en el Avenue Cafe por 50$, unos platos combinados proporcionales al tamaño de los árboles de la zona. Justo al salir del Cafe, nos encontramos con @Zicc y familia otra vez: intercambio rápido de opiniones y planes, y ellos se van a comer al mismo sitio, mientras nosotros seguimos rumbo al sur. Tomando otra vez la autopista 101, nos paramos a llenar el depósito en Garberville y a comprar un refresco. Atravesamos el parque estatal Richardson Grove (www.parks.ca.gov/?page_id=422) casi a la carrera, y aún más al sur, llegamos al cruce de la 101 con la carretera de la costa, la 1. Aquí tenemos que estar casi una hora parados en un atasco por un accidente. Al pasar, vemos una camioneta volcada y una grúa intentando rescatarla. Justo en este cruce se encuentra el Chandelier Tree (en.wikipedia.org/ ...elier_Tree), una turistada para pasar con el coche por el centro de un tronco de un Redwood vivo al que le han hecho un boquete para el negocio (10$ por coche nada menos). Ya que hemos pagado, hacemos buen uso de los servicios y nos disponemos a dirigirnos hacia la carretera de la costa, para bajar hasta Mendocino y más allá Bodega Bay (la ciudad de la película “Los Pájaros”, de Alfred Hitchcock).
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La carretera 1 es un sinfín de curvas y cambios de rasante en un asfalto viejo y gastado, con una calzada muy estrecha, que se hace interminable. Antes de Mendocino, buscamos como locos el desvío en la zona de Fort Bragg que lleva a la playa llamada Glass Beach, que en lugar de arena está cubierta de cristales redondeados por la erosión (www.codigounico.com/ ...ornia.html) . No la encontramos. Nos detenemos en Main Street en Mendocino a estirar las piernas, echar un vistazo y llamar a Steven para quedar para mañana en la zona de San Francisco. Quedamos en Sausalito, desde donde lo llamaremos cuando estemos a punto. El vive en Sonoma, a 1 hora de coche. Mendocino para nosotros no tiene absolutamente nada de especial, aparte de las vistas del océano Pacífico.
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Sin más interés, proseguimos la ruta, y aquí cometimos el error más grande del viaje: seguir por la carretera 1 con la intención de ver algo de Bodega Bay. Teníamos que haber cogido el desvío por la 128 en Whitesboro que lleva a la autopista 101 de nuevo.
Pero no, se nos había metido en la cabeza ver Bodega Bay... La carretera es una auténtica trampa, no sólo por lo peligroso de la conducción (y más a medida que oscurece), sinó porque no hay salidas señalizadas que te lleven al interior para coger la autopista, solamente carreteras secundarias o peor, algunas sin asfaltar y que aún son peores que la de la costa. Ni que decir que llegamos a Bodega Bay pasadas las 9 de la noche, sin poder ver absolutamente nada del pueblo (todo cerrado menos la gasolinera, en la que compramos una bolsa de patatas y una bebida para cenar). Paramos para llamar a nuestra anfitriona de las 3 últimas noches, para avisarla que llegaremos bastante más tarde de lo previsto. Nos dice que sin problema, que deja abierta nuestra entrada, y que intentemos no hacer ruido. Por lo menos Ada y Ester han podido ver una puesta de sol sobre el Pacífico. Yo no, porque si desvío la vista de la carretera un segundo, nos caemos por los acantilados. Inocente de mí, y yo que quería incluso echar un vistazo a Point Reyes por el camino.
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Desde Bodega Bay, aún nos queda un ratito hasta llegar a Mill Valley, donde dormiremos las 3 últimas noches de este viaje. Aparcamos en la entrada del B&B a las 11 de la noche, agotados. Ni rastro de los anfitriones. La entrada a la parte de la casa que nos corresponde, abierta. Sin problemas.
Distancia recorrida: 490 kms.
Alojamiento: B&B; 405€ por 3 noches, sin desayuno.
