Al despertar en Viñales, teníamos planes de pasar dos noches allí, pero no estábamos seguros. En primer lugar, decidimos conducir hasta "Cayo Jutias". Sin embargo, la carretera resultó ser un auténtico desastre, plagada de baches del tamaño de un elefante y con poco atractivo en el camino. A pesar de las advertencias de los lugareños y la trabajadora que habíamos llevado en el coche el día anterior, queríamos disfrutar de nuestra primera experiencia en un cayo y no creíamos que la carretera fuera tan mala como decían. Afortunadamente, Cayo Jutias resultó ser uno de los cayos más bonitos y vírgenes que vimos en Cuba, aunque no lo supimos hasta más tarde.

En Cayo Jutias, pudimos comprobar cómo los cubanos cobraban por todo: 1 CUC por ir al baño, 1 CUC por sentarnos y 1 CUC por las hamacas, entre otros. A pesar de ello, disfrutamos de unos deliciosos coco locos que repetimos más tarde. Al regresar, decidimos cenar en “Casa Tilín”, pero no lo recomiendo en absoluto. Nos dijeron un precio que luego cambiaron, no tenían la cerveza que mi marido quería y así con todo... Después de la cena, dimos un paseo por Viñales y nos gustó mucho. Incluso pudimos disfrutar de un espectáculo de música en vivo con cantantes que interpretaron versiones internacionales, como la canción "Despacito".
Tomamos algunas cervezas y nos fuimos a dormir.
El siguiente día de nuestro viaje a Viñales, decidimos explorar el Valle de Viñales visitando dos atracciones turísticas populares: el Mural de la Prehistoria y la Cueva del Indio.

Siguiendo el consejo de otros viajeros, optamos por no pagar la entrada para ver el Mural de la Prehistoria y, en su lugar, lo admiramos desde la carretera. La vista desde allí fue impresionante, ya que la carretera ofrece vistas panorámicas de los imponentes "mogotes", que son formaciones montañosas con cimas planas.
Luego, nos dirigimos a la Cueva del Indio, que se anunciaba como una atracción emocionante. Sin embargo, el paseo en bote por la cueva solo duró unos 10 minutos y consistió en ver algunas estalagmitas y estalactitas.
Después de esta visita, paseamos un poco más por Viñales antes de volver a nuestro alojamiento para descansar y prepararnos para partir temprano hacia Cienfuegos al día siguiente.
