Era 31 de Diciembre, el último día del año, y decidimos dedicar el día a conocer otras zonas de la ciudad algo más alejadas del centro, y todo andando. La verdad es que fue un día de andar bastante.
Empezamos por el Boulevar, el paseo marítimo de la ciudad de Baku. Este inmenso paseo es el mayor parque del país, y está declarado Parque Nacional. Hoy mide unos 16 Km de largo, pero está proyectada su ampliación hacia las afueras de la ciudad. Abarca desde la zona del edificio del Gobierno de Azerbayán hasta la plaza de la Bandera. Es un lugar que los habitantes de Baku utilizan para correr, pasear, sentarse a mirar el mar, etc. En él se puede encontrar un centro comercial, atracciones de feria, estatuas, etc. A las horas de la mañana en que empezamos nuestro recorrido, sobre las 9:30, no había aún mucha gente, ya dije que no son especialmente madrugadores, así que pudimos disfrutarlo a nuestras anchas. Desde todo el boulevar, mirando hacia el suroeste se tienen unas vistas espectaculares de las Flame Towers con la ciudad a sus pies, realmente merece la pena. En esta zona destaca la Torre del Paracaídas, una estructura metálica que sirvió para practicar deportes extremos durante la etapa soviética, pero que fue cerrada en los años '60 por un accidente mortal que allí ocurrió. Hoy en día tiene una pantalla que muestra la hora, la velocidad del viento, etc.

Después de pasar un rato caminando por el paseo, haciéndonos fotos y deleitándonos con las vistas llegamos a la zona de la "Pequeña Venecia". Es un pequeño complejo donde es posible alquilar una barca para remar a lo largo de sus canales artificiales y pasar bajo puentes de inspiración veneciana. Justo al lado se encuentran dos curiosos edificios. Uno de ellos tiene forma de flor de loto y es un centro comercial aún en construcción. El otro tiene forma de rollo de alfombra y es precisamente eso, un museo de las alfombras azerbayanas, que tienen gran fama a nivel mundial. Uno de los guías nos advirtió de que si comprábamos alguna vigiláramos especialmente que tuviera certificado de origen. También en esta zona se encuentra el museo del Mugam, una música típica tradicional del país que está reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. En 1977 se lanzó al espacio, en las sondas Voyager, un disco de oro que contenía, entre otros temas, algo de este tipo de música.

Justo al lado, en una plaza donde hay una fuente, vimos una sucursal del banco "Respublika", donde aprovechamos para cambiar más dinero ya que el cambio estaba mucho mejor que en el centro. De aquí nos fuimos a la parada del funicular, que está justo al lado, y te lleva hasta el "Dagustu Park", un parque ubicado a cierta altura al lado de las Flame Towers. El funicular cuesta muy barato, 1 Manat por persona.
Cuando llegas arriba te encuentras con la imponente silueta de las Flame Towers a escasos metros, y justo al lado la Mezquita de los Mártires, la verdad es que el contraste es espectacular y realmente bonito, muy fotogénico. También está el monumento memorial de Hazi Aslanov, un militar considerado héroe nacional por la Unión Soviética y de origen azerí. Nos acercamos a las Flame Towers, uno de los iconos del Azerbayán modernos, y quizá una de las cosas que más nos apetecía ver, ya que cuando celebraron Eurovisión en 2012 aprovechaban para ponerlas en pantalla en cualquier momento y teníamos curiosidad por verlas de cerca. Una de ellas será otro centro comercial, aún en construcción, otra es una zona residencia, y la tercera es un hotel, el Fairmont, y se puede visitar su hall y las cafeterías. Entramos para tomarnos un café pero nos vinimos arriba y acabamos tres de los cuatro tomándonos un mojito
Después de la pausa continuamos visitando el Callejón de los Mártires, un sitio que da cierto respeto. Se trata de una avenida flaqueada por lápidas de los caídos el 20 de Enero de 1990, durante la represión del ejército soviético. Ese día, las tropas soviéticas aplastaron a los disidentes azeríes sin tener en consideración edad, sexo o condición. En las lápidas vienen las fotos y fechas de nacimiento de muchos de ellos y se pueden ver hasta niños. Impresiona ver en todas ellas la misma fecha de fallecimiento. Por este motivo se conoce el incidente como el "Enero Negro" y se considera el renacer de la república independiente de Azerbayán, que fue independiente durante dos años antes de su anexión por la Unión Soviética. El lugar ha sido dedicado también como homenaje a las víctimas de la guerra del Nagorno Karavakh. Al final del callejón se puede ver una esbelta construcción con un fuego perpetuo en su interior, que es parte del memorial.

Si se sigue el camino se llega a una explanada con una barandilla que constituye un gran mirador sobre la bahía, el Caspio y la propia ciudad. Desde allí se puede contemplar toda la extensión del boulevar y sobre todo, los restos del castillo de Sabayil, un castillo sumergido en el Mar Caspio frente al boulevard, a unos 350m de la costa. En 1232-1235 el Shirvanshah Faribuz III comenzó la construcción de un fuerte para proteger la ciudad. Los cimientos del castillo tenían exactamente la misma forma que la isla donde estaba construido. Se cree que en este emplazamiento hubo también un templo de adoradores del fuego. Dentro del castillo se encontró una inscripción en árabe que contiene la genealogía de los shirvanshahs, que constituye una rareza ya que es la primera vez que se encuentran representaciones humanas o de animales en el Islam. Hoy se puede ver parte de estas inscripciones en el palacio de los shirvanshahs en la ciudad vieja.
Después de las pertinentes fotos panorámicas seguimos caminando en dirección sur, hacia el mar, para llegar a la zona de la Plaza de la Bandera, la que hasta hace poco era la bandera más grande del mundo. Sin embargo, nos encontramos con que estaba cerrada y además sin bandera, pues al parecer la están reformando y parece que van a cambiar la bandera porque otro país les ha quitado el record y eso no puede ser, quieren poner una más grande aún.

De ahí nos acercamos al Crystal Hall, el edificio más caro construido en Azerbayán. SE construyó aprisa y corriendo cuando ganaron Eurovisión para poder albergarlo en 2012, hasta ahí llegaban sus ganas de impresionar al mundo. Según supimos después hoy en día está cerrado y no se utiliza para nada. La zona está bien conservada, con jardines, bancos, etc., pero no había casi nadie. Supongo que con menos frío la gente irá por allí a pasear.
Toda esta zona estaba antes ocupada por casas y por la cárcel de Bailov, donde en 1908 Stalin estuvo preso tras ser detenido por la policía zarista, pero fue demolida para construir la plaza de la bandera y el Crystal Hall.
Con tanto andar nos había dado la hora de comer y no veíamos nada abierto por la zona, así que emprendimos el regreso al centro de Baku, también a pata. Recorrimos la parte del Boulevar que nos faltaba, como la noria, y nos metimos en el primer restaurante que vimos abierto, ya en la ciudad vieja, era el Old City (no se complicaron mucho con el nombre), al lado del hotel Four Seasons. El sitio tenía buena pinta, y de comida tradicional azerí, pero no nos gustó a ninguno, así que no lo recomendamos, mucho mejor el Dolma siendo del mismo estilo.
Con la barriga llena volvimos a la zona de la Torre de la Doncella, para verla con calma de día y aprovechamos para ir a tomar un té a una tetería tradicional, Old Baku, casi enfrente del hotel Shah Palace, a escasos metros de la doble puerta de la muralla. El sitio me gustó, quizá es una turistada, pero el ambiente era agradable y con músicos que tocaban música tradicional en directo. Bueno, cuando entramos nosotros se pusieron a tocar el Jingle Bells

En este punto nos volvimos de nuevo al hotel a descansar, ya que estábamos molidos de tanto andar y ese día era Noche Vieja y queríamos ver los fuegos artificiales.
Una de nuestras tradiciones en los viajes es probar un restaurante chino local. En este caso lo hicimos para la cena de Nochevieja, y fue el Great Wall, en la calle Nizami, a unos 10 minutos de nuestro hotel. El sitio estaba prácticamente vacío, al menos en la zona de abajo donde estábamos nosotros y teníamos a los camareros muy pendientes de nosotros. Nos gustó bastante, aprovechamos para pedir platos que no conocíamos, fuera de los típicos de los chinos españoles. Para tomar el café nos metimos en un pub alemán que había justo enfrente, Munchen, donde además de tomarnos el café aprovechamos para hacernos unas fotos con los gorros que tenían en el local, muy divertidas, y que mandamos a nuestros allegados como felicitación de Año Nuevo.
Para ver los fuegos artificiales todo el mundo se concentra en el boulevar, así que aquello estaba a reventar de gente otra vez. Nosotros nos instalamos en la zona final del boulevar, cerca del edificio del gobierno y del Hotel Hilton, con nuestras uvas enlatadas y todo. Lo bueno de verlos allí es que puedes verlos con las Flame Towers de fondo, con lo que quedan realmente espectaculares. Cuando terminaron nos quedamos un rato por la zona viendo el ambiente, había una zona de atracciones de feria y nos montamos en un túnel del terror. Miedo miedo no daba... pero echamos un rato divertido.

De vuelta al hotel vimos que la zona centro estaba completamente masificada. Los coches y autobuses estaban parados, el tráfico retenido, la gente fuera de los coches que incluso dejaban vacíos y muchos con la música a tope y la gente bailando encima de los coches, en las señales de tráfico, en la acera, en la calzada... una macrofiesta improvisada en la calle. Hemos pasado ya varios fines de año en ciudades de Europa y es la primera vez que vemos algo así, nos dejó asombrados