En esta escala el desembarque lo hicimos en tenders, ya que el barco fondeaba, no atracaba. Había que recoger en uno de los bares un tiket con un número para desembarcar, pero fue todo muy rápido, coger los tickets y llamarnos rápidamente. En 5 minutos estábamos en el puerto.
La entrada del barco por la bahía de Kotor es muy bonita. Nosotros no lo vimos porque era muy temprano. Es como un pequeño fiordo. El barco ya estaba fondeado a las 7:00 h. Pero luego lo recorrimos en lancha rápida.
Lo primero que hicimos, para sortear el calor que hacía un día más, fue subir hasta la fortaleza. Atravesamos las murallas para entrar en la ciudad, pequeña, pero también con mucho encanto, callejeamos hasta encontrar las taquillas para subir. La entrada costaba 8 euros. La subida fue intensa, sobre todo por el calor, y eso que eran las 8 de la mañana. Hay un camino para subir que tiene a la izquierda pegado al muro unos escalones. Gracias a estos escalones la bajada, sobre todo, se hace mejor, ya que el camino en algunos sitios está lleno de piedras y resbala. Según vas subiendo las vistas son estupendas. Una vez arriba la fortaleza está un poco descuidada. A mitad de camino hay una ermita.


Bajamos hacia la ciudad, y dimos un paseo por ella. Es una ciudad amurallada, bonita. Aprovechamos para comer algo y fuimos hasta el puerto, pues habíamos reservado un tour en lancha rápida.

Éramos 10 personas. Nuestro capitán era un chico muy agradable, que manejaba estupendamente la lancha y nos iba explicando lo que íbamos viendo.
Fuimos hasta Perast, para hacer una foto desde el mar.

Luego pasamos por la isla de San Jorge, privada, no se puede visitar, aunque sí se celebran eventos, de hecho había una boda ese día, y luego paramos media hora en la isla de Nuestra Sra. de las Rocas, que tiene una iglesia. No entramos. Como curiosidad, yo iba con la parte de arriba del bikini, porque íbamos en la lancha, y me llamaron la atención porque no podía estar así en la isla. Tuve que volver a la lancha a por la camiseta

Después fuimos hasta unos túneles excavados en la montaña que habían servido de escondite para los submarinos durante la guerra, entramos dentro con la lancha. Había varios a lo largo de la costa.

Después pasamos por la isla de Mamula, antiguo fortín de prisioneros y que actualmente está en obras. Según nos contó el guía van a construir allí un resort de lujo. Y por último fuimos a la Blue Cave para darnos un baño. Entramos dentro, había varias lanchas, había que esperar a que saliera alguna para entrar. Había gente bañándose dentro. Nuestro capitán preguntó si preferiamos que parara dentro o fuera, y preferimos fuera. Luego se podía ir nadando hasta dentro. Yo no fui, me quedé bañándome cerca de la barca, pero mi marido y alguno más si se acercaron. El agua estaba muy clarita. Después del baño, volvimos al puerto del tirón, a toda velocidad.
Fuimos a coger los tenders y vuelta al barco

