_______oOo______
UN DÍA POR BUDVA
UN DÍA POR BUDVA

Mañanitas de Kotor
Sábado, 26 de Octubre, 2019
Madrugué, pero no tanto, y me fui a desayunar al pub-cafetería de la Plaza de la Catedral para, ya de paso, saludar a mi amigo macedonio. Tras lo cual me fui a la estación de autobuses a eso de las 10 con la intención de ir a Ulcinj, pero el taquillero me dijo que no había uno hasta las doce y pico, lo que suponía perder toda la mañana, así que decidí coger el primer bus a Budva que estaba a punto de llegar. Me costó 4 €, si no recuerdo mal.
Al cabo de 45 minutos llegué al que es considerado el gran destino de los turistas fiesteros procedentes de todos los confines balcánicos y ruso-eslávicos, según nuestro guía, pero yo había leído algo que Ninod no había mencionado: Que tiene una parte vieja bastante interesante junto a la costa, así que allí que me fui.
La estación de autobuses está en la parte de arriba de la ciudad y para llegar al puerto tienes que darte un paseíto de unos 20 minutos atravesando una parte moderna, urbanizada, que no tiene nada de especial que no tenga tu ciudad o la mía, pero nada más llegar al puerto, la cosa cambia: Hay un paseo bastante animado desde el cual tienes una bonita vista a la península donde se encuentra el casco antiguo de Budva.

Puerto y Casco Antiguo. Budva
Casco Antiguo. Budva


Llegué hasta una de las puertas de la murallas que rodean el Stari Grad y entré en un laberinto de estrechas calles empedradas. Se nota el estilo veneciano en las casas, calles y plazas. Intenté entrar en la ciudadela pero pedian entrada y podia ver con claridad que era muy pequeña, asi que pasé. En el recinto de la plaza hay cuatro iglesias, pero sólo dos son accesibles: La iglesia de San Juan Bautista y la de la Santísima Trinidad.
La de San Juan Bautista es muy sencillita. Católica. Fue catedral hasta 1828. Tiene una extraña pintura al fresco en el altar y en la nave lateral alberga a la Madonna de Budva. Me gustó más la Iglesia de la Santísima Trinidad con su fachada a rayas rosas y blancas y su interior plagado de pinturas al fresco. Pregunté al chico que cuida la iglesia a ver si podía hacer fotos y me dijo que sí y le compré un icono de San Basilio de Ostrog, santo patrón de Montenegro para un regalo.
Delante de esta iglesia había un músico que tocaba la guitarra tan bien que me quedé ahi unos diez minutos descansando bajo el sol, disfrutando de la música, de las vistas al mar y del lugar pues en la misma plaza están también las minúsculas iglesias de Santa Maria en Punta, que es del siglo IX y la de San Sava, del siglo XII, pero ambas estaban cerradas.

Iglesia de la Santísima Trinidad. Budva

Interior de la Iglesia de la Santísima Trinidad. Budva

Iglesia de Santa Maria en Punta. Budva
Me volví a perder merodeando por entre las callejuelas y llegué a la playa del Casco Antiguo, que está justo en la parte trasera de Santa María en Punta. Estaba llena de turistas tomando el sol. Era casi noviembre y parecía que estábamos en Julio. Es asombroso ver a la gente bañándose en el mar en estas fechas. Del otro lado de la playa sale un paseo que recorre la costa bordeando las rocas hasta llegar a otra playa más grande llamada Mogren. Entre ambas playas, cuando paseas puedes disfrutar de bonitas vistas de la ciudad antigua junto con la emblemática estatua de bronce de la bailarina de Budva, que más que bailar parece una contorsionista... o que está practicando yoga.

Bailarina de Budva (la de la derecha
El de la izquierda es un pescador estratégicamente
colocado y plenamente consciente de que iba aparecer en todas las fotos de los turistas)
colocado y plenamente consciente de que iba aparecer en todas las fotos de los turistas)
No llegué hasta la playa de Mogren. Me di la vuelta para ir a comer algo en el restaurante del Hotel Mogren, que está situado estratégicamente en el istmo de la península del casco antiguo de Budva entre la playa, cerca de las murallas y del paseo del puerto. No comí nada exótico ni autóctono porque tampoco tenía un hambre de escándalo, asi que me conformé con un sandwich acompañado de una ensalada y unas patatillas regado por una Niksicko. Tras el café, consultando la guía comprobé que había un par de interesantes monasterios en la parte alta de la ciudad, así que decidí irme hasta allá.

a) "Dolor" (1977) de Milovan Krstić.
b) Marko Stanišić (1919-1983), Coronel del Ejército Popular Yugoslavo, Héroe del Pueblo de Yugoslavia, participante en la Lucha de Liberación Nacional en 1941 en la costa montenegrina contra los italianos.
c) Stjepan Mitrov Ljubiša (1824-1878) escritor y político nacido en Budva, famoso por sus originales relatos cortos, considerados obras maestras de la literatura en lengua serbia por su espíritu patriótico y por ser un pilar en la reforma de la lengua serbia. Fue miembro del parlamento de Dalmacia, en Zadar, y en el parlamento de Viena. Luchó contra la dominación italiana en la cultura y política de Dalmacia
b) Marko Stanišić (1919-1983), Coronel del Ejército Popular Yugoslavo, Héroe del Pueblo de Yugoslavia, participante en la Lucha de Liberación Nacional en 1941 en la costa montenegrina contra los italianos.
c) Stjepan Mitrov Ljubiša (1824-1878) escritor y político nacido en Budva, famoso por sus originales relatos cortos, considerados obras maestras de la literatura en lengua serbia por su espíritu patriótico y por ser un pilar en la reforma de la lengua serbia. Fue miembro del parlamento de Dalmacia, en Zadar, y en el parlamento de Viena. Luchó contra la dominación italiana en la cultura y política de Dalmacia
Para llegar al Monasterio de Podmaine desde la parte vieja tenía que cruzar gran parte de la ciudad así que, móvil en mano, emprendí mi ruta hasta allá, caminando plácidamente por el paseo marítimo hasta llegar a la cafeteria Riva donde torcí para alejarme del mar y comenzar a subir por las anodinas calles con bloques de pisos, de oficinas, muchos hoteles, bares, restaurantes, fast foods, etc... A medida que iba subiendo comprobé que había menos establecimientos de hostelería para turistas y más para lugareños: Los bares con ínfulas de finolis se convertían en cafeterias de barrio y tabernas, donde los hombres jugaban a las cartas. Los bloques de apartamentos de lujo se tornaron en bloques de pisos normalitos y corrientes, algunos con ropa colgada. Y las calles no tienen un trazado definido. Se nota que se ha urbanizado a lo loco. Crucé una carretera general y comencé a subir por una cuesta. Pregunté a un viejillo por el monasterio y me indicó por señas que torciese la segunda a la izquierda. Y al fondo de la calle ahí estaba. Tiene una entrada con un mosaico a cada lado y, tras ella llegas a un patio con una iglesia en el centro.

Mosaicos de la entrada y de la fuente del Monasterio de Podmaine. Budva
En uno de los edificios que dan al patio está la recepción, donde fui. Había un par de monjes con hábito y un joven detrás de un mostrador, que también creo que era monje aunque vestido discretamente de calle.
- Buenas tardes ¿Podría visitar el monasterio vestido de esta guisa? -Y le señalé mis pantalones cortos.
- Por lo general no se puede -respondió el chico tras el mostrador- pero como has hecho el esfuerzo de venir hasta aquí y no hay nadie en la Iglesia (con la excepción de Dios, que está curado de espanto porque ha visto muchas rodillas ya que fue Él quien, Todopoderoso, las inventó), sí: Puedes visitar la iglesia con ese atuendo.
- ¿Y se pueden hacer fotografías?
- Sí. Sin problema.¿De dónde eres?
- De Bilbao, ene pues…
- ¿Athletic Bilbao?
- El mismo.
- Good!!
El patio central da acceso a una pequeña callejuela que te lleva a un mirador desde donde se divisan vistas de Budva y la costa. Vi que también desde ahi se accedía hacia los dominios de los monjes y otra iglesia. Iba a entrar pero ví que los monjes estaban cantando y celebrando un servicio religioso, así que regresé al patio, donde hay además una bonita fuente con un mosaico. Finalmente entré en la iglesia principal situada en el centro del patio.

Patio del Monasterio de Podmaine
El Monasterio de Podmaine recibe el nombre de la colina en la que se encuentra. Tuvo su importancia al ser su emplazamiento el punto de encuentro de la tribu Maini. Quedó muy dañado durante la rebellion de la Armada de Boka, tras la cual solo la iglesia de Sveta Petka fue restaurada.
Inicialmente era una iglesia del siglo XV, cuando Montenegro se llamaba aún “Zeta”, y fue renovada y pintada en el año 1630. Aquí murió Danilo I de Montenegro y vivió durante siete meses el padre de la literatura Serbia Dositej Obradovic. El príncipe (y posteriormente rey) Petar II Petrović-Njegoš escribió aquí parte de su obra maestra “La Corona de la Montaña”.
Desde 1837 fue olvidado y utilizado como fortificación por los austríacos. Más tarde lo compró el Papa Filip Tanovic y hasta 1953 -cuando fue confiscado- estuvo en manos privadas. En 1979 sufrió graves daños a causa del terremoto. El estado devolvió el monasterio a la Iglesia en 1995.
El interior de la iglesia de Sveta Petka está todo pintado con frescos. Es realmente bello. Por lo que leí, hay uno titulado “Obispos y emperadores pecaminosos” en el que aparece el Mariscal Tito -antiguo presidente de Yugoslavia en la era comunista- y algunos jerifaltes de la Iglesia Ortodoxa montenegrina sacrificados y entregados al diablo que los arrastra al infierno en una moderna versión del Último Juicio, pero yo no conseguí identificarlo y me pregunto si quizá está en la otra iglesia que no pude visitar porque estaba teniendo lugar un servicio religioso.

Monasterio de Podmaine. Budva

Estaba cayendo la tarde, así que dejé el monasterio para darme una vuelta por el puerto, donde llegué al cabo de unos 30 minutos. Tardé más porque en el monasterio me dí cuenta de que había perdido la guía Lonely Planet, que debí olvidar en algún punto intermedio en que hice alguna parada para consultar Google Maps en el móvil y tenía esperanza remota de que si miraba con cuidado al volver, siguiendo la misma ruta que al ir podría encontrarla. Pero no fue así. Tampoco me importó demasiado ya que solo me iba a quedar un día más en el país.
Caminé por el puerto ya de noche e incluso intenté llegar hasta la playa de Mogren, pero el paseo no está iluminado y parece la boca del lobo, así que desistí y me encaminé hacia la estación de autobuses, que se encuentra en la parte alta de la ciudad, cerca de la carretera general.
Así que voy a dar un consejo viajero: Si vas a Budva en autobús y tienes intención de visitar los Monasterios de Podmaine y Podostrog, hazlo nada más llegar, pues el de Podmaine está relativamente cerca de la estación. El de Podostrog (que no visité porque ya era tarde) está siguiendo un camino hacia arriba, a una distancia de unos 2 kilómetros. Y una vez hecho esto, encamínate hacia la peninsula donde se encuentra el bonito casco antiguo de la ciudad.
Al cabo de 45 minutos ya estaba en Kotor. Florian habia mandado un email a Gary y a mi para decirnos que estaban cenando en el restaurante Pržun. Cuando llegué para saludarles ellos estaban en los postres. Vino la camarera
- ¿Algo para tomar? -preguntó
- ¿Está la cocina todavía abierta? -eran las 9.40 de la noche.
Me respondió afirmativamente pero su cara y el tono amenazante de su voz decían con claridad:
- Ni... se...te...ocurra...pedir...algo...para...cenar...a...estas...horas
- Eerr…. OK… solo tomaré una cerveza pequeña…
Gary había mandado un email diciendo que no venía porque había decidido dares la paliza de subir desde Kotor hasta la cima del Monte Lovcen, que tiene más de 1700 metros de altura, y que estaba tan agotado que se iba directamente a sus aposentos. Estuvimos una media horita charlando y nos despedimos. Ellos volvían a Kiev al día siguiente y yo un día después de ellos.
Cené en plan trotero en el pub donde desayuné y me fui a dormir.

Budva La Nuit