De Taormina a Palermo hay unas 3 horas por la autopista. Decidimos parar a pasar unas horas en Cefalú antes de ir a nuestro B&B al lado del aeropuerto.
En Cefalú dimos una vuelta por el pueblo, otro de los más turísticos de la isla y nos dimos un baño en playa. Otra vez nos encontramos con que la enorme playa era una sucesión de playas (lidos) privados, clubs en los que tenías que pagar unos 18€ por entrar, una tumbona y una sombrilla. Como no íbamos a estar más de un par de horitas, volvimos a revelarnos contra la privacidad de estas zonas, que como en España, creemos que deberían ser siempre públicas, y nos quedamos en el abarrotadísimo trozo de playa pública, rodeados de familias completas con sus mesas, sus tiendas de campaña y sus tuppers llenos de pasta o lasaña. Un espectáculo de lo más típico.
Vistas de Cefalú
La playa y la catedral

Mientras yo me quedaba tumbada en la playita
mi marido, con muchas más ganas de excursionismo que yo, se fue a descubrir lo más alto de Cefalú, una subida al pico de la montaña en cuya base está el pueblo, llamada La Roca, donde por supuesto también hay ruinas, el Templo de Minerva. Por si a alguien le apetece subir, avisar que hay que ir con calzado adecuado ya que algunos tramos son bastante escarpados. Es gratuito, pero al entrar toman nota de tu nombre y procedencia para tener controlado que nadie se quede por allí arriba perdido cuando se hace tarde.
Vistas desde la Roca y el Templo de Minerva

A media tarde salimos para Cinisi, una zona playera muy cerca del aeropuerto que nos permitiría madrugar un poquito menos al día siguiente.
Teníamos reservada habitación en el B&B Cinisi Vacanze y no estaba mal para los 80€ que pagamos. El único problema es que no tenía recepción (avisabas de la hora de llegada para el check in y cuando te vas dejas las llaves en la habitación), por la noche nos encontramos con unos vecinos algo ruidosos al volver de fiesta... La zona estaba muy desértica y nos fuimos a cenar a Terrassini, donde nos dijeron que había algunos restaurantes y algo más de movimiento. La verdad es que tampoco es que tuviera una oferta increíble, pero cenamos bien y creo que es mucho más práctico esto que volver a Palermo solo para dormir.
En Cefalú dimos una vuelta por el pueblo, otro de los más turísticos de la isla y nos dimos un baño en playa. Otra vez nos encontramos con que la enorme playa era una sucesión de playas (lidos) privados, clubs en los que tenías que pagar unos 18€ por entrar, una tumbona y una sombrilla. Como no íbamos a estar más de un par de horitas, volvimos a revelarnos contra la privacidad de estas zonas, que como en España, creemos que deberían ser siempre públicas, y nos quedamos en el abarrotadísimo trozo de playa pública, rodeados de familias completas con sus mesas, sus tiendas de campaña y sus tuppers llenos de pasta o lasaña. Un espectáculo de lo más típico.
Vistas de Cefalú

La playa y la catedral


Mientras yo me quedaba tumbada en la playita

Vistas desde la Roca y el Templo de Minerva


A media tarde salimos para Cinisi, una zona playera muy cerca del aeropuerto que nos permitiría madrugar un poquito menos al día siguiente.
Teníamos reservada habitación en el B&B Cinisi Vacanze y no estaba mal para los 80€ que pagamos. El único problema es que no tenía recepción (avisabas de la hora de llegada para el check in y cuando te vas dejas las llaves en la habitación), por la noche nos encontramos con unos vecinos algo ruidosos al volver de fiesta... La zona estaba muy desértica y nos fuimos a cenar a Terrassini, donde nos dijeron que había algunos restaurantes y algo más de movimiento. La verdad es que tampoco es que tuviera una oferta increíble, pero cenamos bien y creo que es mucho más práctico esto que volver a Palermo solo para dormir.