Nos despertamos en Kuala Lumpur habiendo tenido un sueño reparador después de todo. El plan era levantarse muy temprano e ir a las Batu Caves, pero el cansancio ha podido con nosotros y preferimos quedarnos por la zona, por la tarde volamos hacia Singapur así que dejamos las mochilas en el hotel. Lo primero es desayunar, así que aprovechamos el Mcdonald’s de abajo y así podemos pagar con tarjeta.
Con la tripa llena, nos vamos a buscar un cajero, y la verdad es que no lo teníamos lejos.
La primera parada es la Plaza Merdeka y alrededores, y las primeras sensaciones siguen siendo algo extrañas, muy poca gente para ser Asia, calles anchas, calor soportable y distancias más grandes de lo que parecen, esto no será así en el resto de la ciudad pero en esta zona si.


El edificio del sultán Abdul Samad que preside la plaza es super chulo, y la mezquita Masjid Jamek también es muy bonita. Aquí también encontraréis las famosas letras de I love KL, pero en nuestro caso, a pesar de la poca afluencia de gente, hay cola para hacerse fotos, así que seguimos adelante.



Nuestra siguiente parada será el Central Market, aunque es cierto que es muy temprano para que haya movimiento, se va a convertir en uno de nuestros lugares favoritos de KL, el edificio es muy bonito, y por dentro tiene un rollo retro bastante guay, hay muchas tiendas para comprar souvenirs a buen precio. Además en la calle paralela, hay una zona con puestecillos también muy chula, os dejo algunas fotos.



Después de un buen rato paseando por esta zona, nos dirigimos a Chinatown, que se encuentra a unos 5 minutos andando, pero antes hacemos una parada en el bonito templo Sri Maha Mariamman, el templo hindú más antiguo de Kuala Lumpur.

Llegamos a Jalan Petaling, el centro neurálgico de Chinatown, y aunque no estamos en hora punta disfrutamos bastante del ambiente, empieza a subir la temperatura, el bullicio, hay obras y coches por todas partes, y tímidamente nos van llegando olores de pequeños puestos, ¡ahora si estamos en Asia!



No tenemos mucha hambre, así que decidimos volver sobre nuestros pasos hacia el hotel.
Volvemos a pasar por el Central Market y el ambiente ya ha aumentado bastante, nos tomamos algo en una terraza viendo la vida de la zona.



Ya nos toca ir encaminándonos hacia el aeropuerto, esta vez nos decidimos por la opción low cost, el autobús. Para esto tenemos que llegar a la estación de autobuses Puduraya, y más o menos cada 30 minutos hay un autobús de la compañía Star Shuttle, que sale de la plataforma número 5 y cuesta 12 RM, unos 4 euros. Le lleva una hora aproximadamente y para tanto en KLIA como en KLIA 2. Os dejo la página web, aunque los horarios tampoco son super exactos.
http://www.starwira.com/service/star-shuttle/
Estampas de camino a la estación.

Estos buses están bastante viejunos, y vimos circular otros rosas más modernos, pero llevaba estos apuntados y no sé los precios de otras compañías.
Cuando llegamos al KLIA 2, de donde suelen salir todos los vuelos low cost, decidimos buscar un sitio para comer algo, y aunque en teoría no parece muy buena idea, resulta que nos encontramos en el aeropuerto con más posibilidades para comer que hayamos visto, y bien de precio además. En nuestro caso, a pesar de las múltiples opciones, al ver un Family Markt con un montón de productos japoneses que nos encantan, no podemos resistirlo, la cabra tira al monte...

Nuestro vuelo sale puntual a las 17:15, y como ya he comentado, no tenemos ningún problema con nuestras mochilas.
Llegamos a Singapur muy emocionados, es un destino que teníamos en la lista desde hace años, para llegar al centro lo mejor es el metro, es rápido, eficaz, y más o menos en 30 minutos os dejará en el centro de Singapur, el precio: 2 dólares singapurenses, más o menos 1’30 €.
Ya es de noche cuando llegamos al centro y empezamos a flipar con el contraste entre edificios altos y las shophouses, las casas taller, este tipo de arquitectura, muy típico en Malasia y Singapur, proviene de antiguas casas en las que el negocio o taller se instalaba en la planta baja y la familia vivía en la planta de arriba, son muy fotogénicas y existen diferentes tipos según el periodo histórico al que pertenecen. Mientras en Singapur las veréis restauradas e impecables, en Malasia tienen un aire más decadente y auténtico.
Después de hacer el check in, y para la primera noche, queremos ir si o si al Merlion Park a ver además del propio Merlion, el icónico Marina Bay.
Pero primero hay que cenar, así que hacemos una parada en el Lau Pa Sat, o Telok Ayer, como se llamaba cuando era un mercado, uno de los hawkers más famosos de Singapur. Los hawkers son la versión Singapuriense de los mercados callejeros, establecimientos grandes, con un montón de puestos de comida y bebida, en general de buena calidad y precio, en los que las mesas están juntas en el medio y son comunes para todos, y donde suele comer la gente local, la diferencia entre un foodcourt y un hawker, es que los primeros tienen aire acondicionado y son un poco más “pijos” por decirlo de alguna manera, y suelen tener un precio más elevado.
Había leído que por las noches tenía poco movimiento, salvo por los puesto que se ponen fuera con satay (pinchos de carne, langostinos…), y que es de los más turísticos, pero lo cierto es que es llamativo por su arquitectura y encima nos quedaba de camino, así que bien merecía la visita.
Es verdad que al ser por la noche hay bastantes puestos cerrados, pero bueno, no está mal como toma de contacto, lo que menos nos gustó, los zumos, eran tremendamente aguados, y además en el resto de los días nos tomamos algunos de los mejores zumos y batidos que hemos tomado, así que aún quedó más ensombrecido… Yo pedí un wanton mee, un plato muy clásico de esta zona, y aunque no estaba mal, probaría uno infinitamente mejor unos días después, y mi novio un plato que arroz con pollo, todo nos cuesta 16 SG, unos 10€.



Después de cenar, nos encaminamos hacia el Merlion Park, y seguimos flipando con los edificios, la limpieza… La verdad es que me hizo mucha ilusión este primer contacto con Singapur, por algún motivo era un destino que temía quedarme sin conocer, y esas primeras veces que vislumbraba la silueta del Marina Bay, me invadía la euforia.

Acribillamos, y es poco decir, a fotos al skyline, al Merlion, y a todo lo que podemos.



Ya es bastante tarde cuando decidimos que va siendo hora de recogerse, queremos aprovechar al máximos los días que tenemos en Singapur y el descanso es fundamental, esto promete.
5*