En los hoteles turcos tienen la fea costumbre de despertarnos media hora antes de lo que toca.¡Qué .........!
Resbalamos hacia el comedor y después de ingerir mucho yogur y cereales, nos meten en el autobús y de camino a Ankara.Ya despiertos, paramos en un karavanserai del siglo XIII(1231-1239). Los karavanserais eran una especie de moteles que cubrían a distancias más o menos regulares las rutas comerciales. Allí, los mercaderes podían descansar mientras los camellos reposaban en los establos de la planta baja. Es aquí donde nos hacemos la famosa foto de grupo de los viajeros y llegamos a Ankara después de comer;por cierto,durante la comida le pegué un trago demasiado ansioso al refresco que estaba congelado y casi llego al techo del salto que pegué.¡Qué dolor en el estómago!
Ankara no tiene demasiadas cosas que ver;ciudad moderna con el mausoleo del padre de la patria Mustafa Kemal “Atatürk” y poco más. Pero el poder pasear por las callejuelas de la vieja Ankara cerca del museo de las civilizaciones anatolias vale por sí mismo toda la estancia en la capital. Sacos llenos de azafrán y de otras especias dan un colorido y un aroma a esas calles impresionante.
Cenamos en un pequeño restaurante del bulevar Ataturk un pescado buenísimo, le dejamos una pequeña propina y el propietario le dice a un hijo que nos acompañe a dar una vuelta por la ciudad. Así lo hacemos y pasamos por la mezquita principal de Kocapete y un parque también llamado Ataturk,claro. Insisto en que si los monumentos están bien, lo que más me ha gustado del viaje es el trato con la gente.
Ankara no tiene demasiadas cosas que ver;ciudad moderna con el mausoleo del padre de la patria Mustafa Kemal “Atatürk” y poco más. Pero el poder pasear por las callejuelas de la vieja Ankara cerca del museo de las civilizaciones anatolias vale por sí mismo toda la estancia en la capital. Sacos llenos de azafrán y de otras especias dan un colorido y un aroma a esas calles impresionante.
Cenamos en un pequeño restaurante del bulevar Ataturk un pescado buenísimo, le dejamos una pequeña propina y el propietario le dice a un hijo que nos acompañe a dar una vuelta por la ciudad. Así lo hacemos y pasamos por la mezquita principal de Kocapete y un parque también llamado Ataturk,claro. Insisto en que si los monumentos están bien, lo que más me ha gustado del viaje es el trato con la gente.