
Poco que decir de Singapur que no sea ya de dominio público, una ciudad-estado ultramoderna, donde puedes encontrar todo y más, pero con pequeños rincones donde poder perderse.
Nos alojamos en el hotel Holiday Inn Express, en Clarke Quay, está muy bien situado, a dos pasos de la estación de metro y junto al centro comercial y de recreo del mismo nombre, donde por las noches hay un ambiente extraordinario en sus múltiples restaurantes, pubs … y a cinco minutos andando tenemos Chinatown, por el que paseamos visitando los diferentes templos y donde también iremos a comer en más de una ocasión, ya sea en la “Food Street” o cualquiera de los restaurantes que hay en la zona.
Siguiendo un consejo de un amigo, fuimos a comer el famoso cangrejo de Singapur al MommaKong´s, en la Mosque Street y es más que recomendable ir al menos un día a comer o cenar ahí, el cangrejo, en cualquiera de los estilos en que los preparan son deliciosos.
Vamos también al bullicioso barrio de Little India, donde en dos pasos puedes pasar de estar rodeado de rascacielos a poder creer que te encuentras en cualquier pequeña ciudad india.

Otra visita es a Botanic gardens y Orchidarium, el jardín botánico de Singapur y especialmente al Orchidarium, a mi mujer le encantan las orquídeas y se pasó una hora admirando los miles de clases diferentes de orquídeas que se encuentran en esta zona del jardín botánico.
En la zona de Geylang, vamos a ver las Peranakan Houses, antiguas casas que permiten ver cómo eran las casas de la ciudad hace un siglo, en la calle Koon Seng Road puedes ver bastantes de ellas en un buen estado de conservación.

Nos acercamos también a Kampong Glam, donde se encuentra el distrito árabe y donde se encuentra la mezquita del Sultán, la más antigua de Singapur, además, vale mucho la pena pasear por las calles del distrito árabe, fue uno de los lugares que más me gustó.

También vamos a dar una vuelta por los jardines de Gardens by the bay, con sus árboles metálicos, el Flower Dome, el museo de arte y ciencia… y el famoso hotel Marina Bay Sands.

Y por supuesto, un “must” que no puede faltar si vas a Singapur, ir hasta el histórico hotel Raffles y entrar al Long Bar a tomar un Signapore Sling !
Resumiendo, Singapur me ha gustado, es más, en caso de viajar hacia esta zona, si vas a hacer una parada aquí, vale la pena guardarse dos o tres días para conocer un poco esta ciudad.
A tener en cuenta: Barato no es, los precios de hoteles y restaurantes (los puestos callejeros y áreas de alimentación de galerías es otra cosa) son elevados, el transporte público (básicamente el metro) te permite moverte sin dificultad por toda la ciudad, eso sí, cuidado con los cambios de temperatura. Estas en la calle y sudas lo que no está escrito y te metes en la estación de metro y esperas encontrarte en cualquier momento con un pingüino. Y a la inversa a la salida.
Y una recomendación culinaria, a parte del ya mencionado MommaKong´s. Cerca de la estación de metro de Telok Ayer, al principio de la calle Amoy Street, el restaurante Ding Dong. Disfrutamos comiendo y no tuvimos que pedir una hipoteca para pagar.

Finalmente, después de cuatro días de conocer un poco esta urbe, toca tomar el avión y dirigirnos a nuestra próxima etapa, Timor Leste.