Es el último día y las sábanas se nos apegan. Pero aún así hacemos un esfuerzo y bajamos a desayunar el fullbreakfast de rigor. Sobre el hotel (foto inferior de la fachada) tan sólo decir que es muy limpio, buen trato, la habitación (triple) es amplia, el baño no demasiado, dispone de secador de pelo, de tetera eléctrica, de un adaptador para poder conectar los aparatos eléctricos de enchufe europeo (los cargadores de los móviles sobretodo). No dejan fumar en todo el hotel, y nos lo advirtieron al segundo día de estar allí con una notita (para mi que la mujer de la limpieza vio el tabaco guardado en un cajón).
Sobre el precio tan sólo decir que no es el más económico de la zona, y tampoco tiene ascensor. Antes de las diez de la mañana hay que abandonar la habitación, pero te permiten dejar las maletas en la recepción el tiempo que quieras. Así lo hicimos y nos fuimos a comprar unos souvenirs que nos faltaban. Nos acercamos al Buckingham Palace y estaba llenito de gente: Había cambio de guardia.
Nos quedamos a ver el espectaculo desde la valla de hierro y que según decian empezaba sobre las once y media. No esta mal ver esos trajes y la banda de música... algo un poco pomposo y que se hace un pelín largo al final. En un momento dado la gente empezo a aplaudir a la vez que decían que había entrado el príncipe Henry (el hijo menor de Carlos y Diana). Nosotros no sabemos si eso es cierto o no, eso si, al pasar los soldados de la guardia delante de él le hacían una pequeña reverencia.
Con el tiempo más justo que justo volvimos andando al hotel a coger las maletas. La estación de autobuses está al final de la calle Belgrove Road, justo al lado de Victoria Station. Teniamos billete con Terravisión y salia a la one o´clock. Media hora antes ya estábamos allí esperando en la parada. No obstante decidí acercarme a por unos sandwiches al Pret a Manger de la estación de Victoria y si me descuido casí llego tarde al bus.
En una hora y 10 minutos el autocar de Terravisión nos deja en el Aeropuerto de Stansted con suficiente antelación para facturar la maleta, pasar aduana y embarcar a Valencia, el viaje de regreso sin ningún contratiempo.
A modo de epílogo sobre Londres debemos decir que nos ha encantado a los tres. Hemos vuelto con la sensación de que hemos aprovechado el tiempo a pesar de que algunas cosas se nos han quedado en el tintero: La Catedral de San Paul, Covent Garden de día, la National Gallery, la noria, etc. Pero mucho mejor así pues ya tenemos motivos suficientes para volver el año próximo y empezar a preparar nuestro segundo viaje a Londres.
FIN