Volamos al aeropuerto de Baden-Karlsruhe con Ryanair y desde allí fuimos en bus y luego en tren hasta la estación central de Freudenstadt (Stadt), donde nos vinieron a recoger del hotel. Nos alojamos en un lugar maravilloso, a las afueras de Freudenstadt, pero bien comunicado con bus. El alojamiento es un encanto y tiene un lago privado con unos huéspedes de lujo: 2 cisnes blancos que hacen las delicias de todos. Fuimos a la piscina para relajarnos tras el viaje (maravillosas vistas al lago) y luego dimos un paseo por los bonitos bosques de los alrededores hasta la hora de la cena (estupenda).
