Bien temprano hacemos el sendero gratuito que sale desde Bahía Drake hacia las playas que es realmente bonito. Muy muy recomendable. Allí podréis ver monos carablanca, además de disfrutar de un sendero muy auténtico .



Deshacemos la pista de tierra que hicimos a la ida, es el único camino terrestre para salir de ese recóndito lugar.


Pasamos de nuevo por el Marino Ballena y nos desviamos para el centro del país , a la altura de las cataratas Nauyaca, pues la idea es visitarlas.
Pero nuestro gozo en un pozo, pues la entrada es bastante cara y solo podríamos estar un par de horas allí, así que seguimos camino hasta el pueblo de San Isidro de El General, donde comemos y hacemos acopio para llevarnos a la cabaña que tenemos reservada en la montaña, ya que nos habían avisado de que allí no había nada.
Ya casi atardeciendo, nos metemos en un paisaje totalmente distinto, todo se montaña, con muchísimo tráfico y retenciones. Y cuando ya nos desviamos a la derecha, para hacer el camino de tierra hasta la cabaña, el terror. Un camino en el que solo cabía el coche, con una niebla bestial, un precipicio que hacía honor al nombre de la montaña, el Cerro de la Muerte. Menos mal que con la niebla y ya de noche cerrada, no veíamos el precipicio, menudo acojone. Se tuvo que bajar hasta Mario para ir indicándome de lo poco que se veía y el peligro que había. Y de la nada, aparece una silueta que resulta es el propietario y no un espectro.
