Domingo 8, preparamos las mochilas, con los peques siempre hay que llevar bocadillos, agua etc etc porque te piden comer a cada paso
El apartamento está a sólo 5 minutos de la estación de metro de Reumannplatz, y con la línea 1, la roja a Leopoldau, llegamos a la parada de Südtiroler Platz en 10 minutos, que es la que está a 5 minutos de la estación central.

Mencionar que el metro funciona perfectamente, una línea para ir y la misma en dirección contraria, Alaudagasse u Oberlaa, nos valían ambas, para volver al apartamento; hay bonos de 24 horas y puedes sacar los billetes con la estupenda app WienMobil (2’40 € adultos y 1’20€ los niños que no pagan en domingo ni en fiestas escolares), llama la atención que aquí no hay tornos, te pone un cartel de que “A partir de este punto obligatorio billete” pero a nosotros nadie nos lo pidió ni vimos ningún control nunca; son esas cosas que con la “picaresca” española te parecen impensables aquí
La estación pues un hervidero de gente, como era de esperar, pero en los paneles viene bien explicado el andén y cogemos el tren a su hora, llegando a una fría Bratislava a eso de las 11:44.

Allí mismo cruzando frente a la estación sale el Bus 93 que te deja en el centro, saco billetes con la app IDS BK (0’97€ adulto y 0’49€ niño, mucho más barato que en Viena), y en 10 minutos estamos atravesando la Puerta de San Miguel, uno de los puntos que tenía marcados:


El centro de Bratislava se recorre genial a pie, todo está más o menos cercano, vamos viendo los mercados navideños, tiendas de recuerdos, comida en los mercadillos etc




Por supuesto hay que parar cerca de las 13 que los peques ya comen todo con los ojos:



Nos hacemos fotos con una de las estatuas más famosas aquí, el “Man at Work”, también llamado Cûmil, una escultura de bronce de Viktor Hulik puesta aquí en 1997 y que se ha convertido en icónica:



Hay un Burger King enfrente, llevamos a los peques muy de vez en cuando pero nos parece buen sitio para descansar un poco, recargar batería móvil etc ya que no hay mucha gente a eso de las 13:30.
Mamá termina primero y se va a ver tiendas mientras que ellos y yo vamos mas tranquilamente y después salimos a callejear un poco:



Nos reunimos y vamos a otro de los Mercados Navideños, Plaza Hviezdoslav, donde hay una zona de actividades para los niños, un laberinto, una rampa para tirarse sobre paja, tiovivo, casitas de madera etc, echando aquí un buen rato, ya que si viajamos con ellos es para que disfruten también:




Vemos el castillo de Bratislava allí en lo alto, barajamos ir pero hay que andar un pedazo y no nos apetece, al igual que pasa con la famosa Iglesia Azul, que pilla algo a desmano y no nos da mucho más ver una iglesia azul, sinceramente



Aprovecho yo ahora para escaparme a la cercana Catedral de San Martín,donde coronaban a los reyes antaño, no tiene nada del otro mundo pero como es de entrada gratuita merece pasarse si te pilla cerca:






Al final entre puestos, comidas y paseos navideños nos dan las 15:15 y tenemos el tren de vuelta a Viena a las 16:16, con lo que cogemos un autobús hacia la estación; aquí tenemos un problema, o lo hemos cogido en dirección contraria o el conductor no se entera porque al preguntarle me dice que no va a la estación de tren
Desde la estación central de Viena hay sólo 15 minutos hasta el Mercado Navideño del Palacio Belvedere, por lo que decidimos acercarnos al llegar (niños protestando claro jajajaja); una cosa es lo que dice Google maps y otra que tu consigas salir de la estación por la puerta correcta, ya que hay muchos pasillos y salidas; tenemos que dar un poco de vuelta pero finalmente llegamos, lo cierto es que luce espectacular:



Nos tomamos el típico vino caliente, niños chocolate, montan en tiovivo etc y nos traemos de recuerdo las tazas del mercadillo porque nos parecen originales con su forma de bota.



A eso de las 19:30 nos volvemos que los peques están cansados ya, comprobando que sale el tranvía frente al Palacio y en 10 minutos nos deja al lado del apartamento, ¡bendito Google maps!; además a ellos les encanta porque nunca habían subido en uno, si bien estos de Viena son modernos.
A descansar, mencionar que aunque hay Tv en el apartamento no funciona, al preguntar me dicen que no estaba entre las “comodidades” del piso, y es cierto aunque uno lo de siempre por hecho (otro punto negativo junto con la sarten