Llegamos a nuestra última etapa. Buscamos el hotel Ivka que está a 20 minutos andando de la ciudad vieja.
Dubrovnik, Ragusa, la joya o perla del Adriático... cualquier calificativo es pequeño. La ciudad es una joya.
De nuevo el hombre del tiempo ha puesto la sauna a tope.... Conforme hemos ido hacia el sur la sensación de sofoco ha subido.
Fuente en la entrada a la ciudad

La comida el doble de cara que en los sitios anteriores y la mitad de cantidad.
Al atardecer hacemos un paseo por las murallas, que es impresionante. Hay unas vistas de la ciudad muy bonitas. Las diferentes tejas que se aprecian en los tejados son fruto de la restauración realizada después del bombardeo serbio.




