Día 3 (miércoles 9 de julio)
Nos levantamos a las 8.15h y bajamos a desayunar. La oferta es tremenda: hay una parte occidental (salchichas, pollo frito, patatas, etc), una parte India (curris, samosa, etc), y evidentemente la parte japonesa (sopa de miso, encurtidos, fideos udon o soba, arroz, pescado, vamos de todo). Aparte también hay zumos, cafés, te chai, leche, etc. Nos ponemos hasta el culo, y a las 10h nos vamos a dar una vuelta por Asakusa.
Hace muchísimo calor (35°). Suerte de los paraguas que compramos en Hong Kong. También habíamos comprado algún abanico y un spray para bajarte la temperatura corporal. Vamos paseando hasta llegar al templo Senso-Ji, que está a reventar. Nos hacemos unas fotos y nos vamos al lado izquierdo, al santuario donde hay mucha menos gente, y donde está el edificio en el que puedes pedir un sello del templo. Esto se llama Goishin. Parece ser que se ha puesto de moda. Compramos una libreta que es especial para los sellos de los templos, con la tapa bonita y todo eso, que nos cuesta 3000 yenes. Luego vemos en unas calles aledañas que había más baratas, pero la verdad es que esta es bastante bonita. Estamos esperando un rato y finalmente nos ponen el sello. Nos cuesta 500 yenes. Normalmente en casi todos los templos costará esto; en alguno 300, pero normalmente 500 yenes es como el precio estándar. Lo bueno de esta zona es que ya solo hay turismo japonés y bastante poco, la verdad.
Seguimos paseando por las calles y llegamos al Chingoyo, un templo donde no hay nadie. Está muy chulo.
De allí seguimos la calle hasta el centro turístico de Asakusa. Subimos a la azotea, a ver las vistas, aquí sí con bastante gente, pero la verdad es que es muy bonito y es gratis.
Al cabo de un rato nos vamos al puente que hay a la derecha del barrio de Asakusa, y ya vamos volviendo para el hotel a descansar media horita. Previamente habíamos pasado a reservar mesa por un restaurante de sushi, el
Sushi No Wa, que está al lado.
Así que a las 16h nos vamos para allá. Está todo buenísimo, y por menos de 50€ los tres nos ponemos hasta arriba de todo. Volvemos al hotel pasando por un 7 Eleven.
Después de un rato, cuando ya anochece, nos vamos al metro a la estación de Tawaramachi. Compramos tres tarjetas PASMO en una de las máquinas, las cargamos (hay que pagar en efectivo), y nos subimos al metro. Salimos en Suehirocho y vamos caminando para entrar en Akihabara. Es como lo recordamos hace 18 años, pero aún con más luz.
Candela alucina con el barrio, la gente, las luces, vamos con todo. Entramos en un Animate y recorremos sus 5 plantas. Es una tienda de cómics. Luego nos vamos a una sala de juegos recreativos, Taito Arcade. Esta tiene 7 plantas. Cambiamos 2000 yenes en monedas y pasamos una buena hora en diferentes recreativas: Street Fighter, máquina de zombies de disparar, la mítica máquina con pista de baile, una de guitarra estilo Guitar Hero; vamos hay de todo.
Cuando salimos son más de las 21h y ya han cerrado muchos sitios, así que volvemos al metro hasta Suehirocho y volvemos al hotel.
De vuelta pasamos por un 7 eleven a coger un par de cosas para cenar en la habitación.
Día 4 (jueves 10 de julio)
Nos levantamos a las 7.30h, desayunamos de nuevo abundantemente, y a las 9h salimos. Hoy cogemos el metro hasta Ueno-Okachimachi Station.
Primero vamos a la tienda Usagiya, donde dicen que tienen los mejores dorayakis de Tokio. No hablan inglés y solo se puede pagar en efectivo. Nos entendemos cómo podemos y compramos un surtido variado. De ahí nos vamos caminando hasta el parque Ueno. Es muy chulo. Damos una buena vuelta por los templos, el lago y paseamos intentando ir por la sombra. La verdad es que me encanta este parque. Estás en el centro de Tokio, pero estás rodeado de naturaleza y no hay mucha gente.
Al cabo de un buen rato salimos por la parte norte paseando destino el barrio de Yanaka. La vez anterior nos pareció súper bonito y con muy poco turismo.
Empezamos recorriendo las callecitas hasta la cafetería Kayaba. Nos llevan a la planta de arriba y es chulísimo: un tatami con mesitas bajas y la gente hablando muy bajito; la verdad es que es precioso este lugar. Y no hay ni un turista. Bueno sí, nosotros, jeje. Pedimos dos macha latte con hielo, una especie de zumo de limón para Candela y una gelatina. Todo está muy bueno. Estamos un buen rato.
De allí nos vamos a las famosas escaleras de Yuyakedandan y bajamos por la calle comercial. Siguiendo la guía de japonismo, pasamos por las tiendas y paramos en la de las croquetas, Zozai Ichifuji. Nos compramos un par y están buenísimas. Al lado hay un cat café, que a nuestra hija le habíamos prometido que en nuestro viaje a Japón iríamos a alguno(s), pero vemos que es muy caro (2000 yenes / 1 hora) y no tiene muy buenas críticas en Google. En cambio, cerca de allí, yendo por una callejuela, encontramos otro café llamado Yadorigi Café que vale 1500 yenes la hora y entra una bebida. Estamos una hora y es genial. Está casi al completo de gente, y de gatos jeje. Los animales están muy bien, muy cuidados. Hay varios purificadores en la sala y no huele nada mal. Candela se queda encantada como las serpientes. Nos pasa el tiempo volando.
Sobre las 15:30 vamos volviendo. Cogemos el metro de la JR hasta Ueno y de allí la línea G hasta Tawaramachi. De camino pasamos por un Uniqlo en los sótanos de la estación de Ueno y nos compramos varias cosas. Y de allí al hotel a descansar un rato.
Cuando llegamos al hotel empieza a llover. Y ya no para en casi toda la tarde. Cae un auténtico diluvio. Cuando ya anochece deja de llovery yo bajo a buscar algún Family Mart o algún 7 eleven que tenga el servicio de Takkyubin. Es decir, el transporte de maletas de un lugar a otro de Japón. Normalmente se hace con la empresa Kuroneko (gato negro). Este servicio se ha vuelto muy famoso y suele ser muy fácil de hacer. O eso decían en todas partes. Por desgracia, en nuestro hotel no lo hacen, y parece que en todos los comercios abiertos alrededor del hotel tampoco sabe nadie hacerlo, o no entienden inglés. Queríamos enviar las maletas a Kioto, ya que vamos a empezar un viaje de una semana por los Alpes japoneses, y queremos ir solo con las tres mochilas de mano. Pero vemos que es imposible hacerlo después de perder bastante tiempo esa tarde-noche. Luego hemos leído por internet que es mejor hacerlo por la mañana, porque hay oficinas de kuroneko abiertas en casi todos los barrios y yendo allí directamente se puede gestionar el servicio sin problemas, se supone. Mira, lessons learned para la próxima vez que volvamos a Japón.
Lo bueno es que mientras me dedicaba a pasear por el barrio hemos podido poner varias lavadoras, y así llevamos toda la ropa limpia. En este hotel hasta nos daban pijamas; así que nos vamos de aquí sin ensuciar absolutamente nada. Aprovechando estos paseos que me he dado, he comprado unos fideos instantáneos en uno de estos comercios. Así que cenamos en el hotel y sobre las 23h nos vamos a dormir.