Día 1 (lunes 7 de julio)
Cogemos un taxi con mucho tiempo (siempre suele haber bastante tráfico en la B20) y a las 10h ya estamos en el aeropuerto. Volamos con Cathay Pacific (T2). Hicimos ayer el check-in de manera online, para poder pillar asientos juntos, y hoy era simplemente que nos dieran las tarjetas de embarque y facturar las maletas. Nos vamos a la puerta de embarque y nos tomamos un café.
Embarcamos cuando toca, pero luego allí sentados el vuelo sale con una hora de retraso. El avión está muy bien, con su pantalla individual con películas, juegos, etc. Hay mucha distancia entre asientos, así que es bastante cómodo. Nos ponen dos comidas durante el vuelo que no están mal. Pero se hace pesado (11h30 más o menos).
Llegamos a Hong Kong a las 7:30h de la mañana del martes 8 de julio, pasamos inmigración bastante rápido, dejamos una mochila de mano en una consigna en la terminal 1A, que es justo al principio de la primera terminal de llegadas, y cambiamos 50€ en HKD (dólar de Hong Kong). A las 8:30h cogemos el Airport Express (210 HKD por persona) dirección Kowloon Station.
En 30 minutos llegamos y salimos por la salida de arriba del todo. La estación tiene varias plantas y es un poco caos. A los pocos minutos vemos que es un error garrafal. A pesar de llevar una eSim de un día con hola fly, que hemos puesto en el móvil de Lourdes, no nos aclaramos muy bien. Miramos un mapa en 2D pero aquí hay que pensar en 3D. Estamos rodeados de rascacielos y no hay salidas evidentes. Nos ponemos a dar vueltas hasta que al final le preguntamos a una chica que muy amablemente nos acompaña durante 10 minutos por túneles hasta salir en algún sitio indeterminado, pero por lo menos a nivel de calle. Allí la gente habla muy bien inglés y nos ha parecido bastante amable.
Lo primero que nos encontramos es un calor y una humedad tremendas, y eso que no son ni las 10h, y nos ponemos a sudar enseguida. Después de callejear entre edificios durante un rato, acabamos por coger un taxi que paramos en la calle. Enseñándole Google Maps le pedimos que nos lleve al restaurante Cheung Hing Kee Shanghai Pan Fried Buns (
https://share.google/RzMUWlojrteXXPhdy), recomendado por la Guía Michelin. El taxi nos cuesta 38 HKD (unos 4€ al cambio) por un recorrido de 30 minutos o más. Son muy baratos los taxis en Hong Kong. El sitio es bastante famoso, un restaurante de street food que no tiene lavabo ni mesas, pero hay una barra pequeña en la calle, y ahí podemos comer. Nos pedimos cuatro signature, cuatro gambas y un mini Pork Wanton para Candela. Todo por 126 HKD. Están buenísimos, pero Candela no ha llegado muy fina entre el cansancio del vuelo, el calor y la humedad, y le ha dado una especie de golpe de calor, por lo que la pobre no ha podido comer mucho.
Nos sentamos en unas escaleras y mientras Candela descansa un poco le compramos un agua, y nos lo vamos comiendo todo mientras vemos pasar a la gente y la actividad diaria hongkonita. A continuación, vamos a una farmacia y compramos nuestro primer spray refrescante del viaje, que no será el último, y nos rociamos todos. Aparte, para quitarnos el calor, nos vamos a un centro comercial de siete plantas donde comprobamos por primera vez la temperatura que hay en los interiores asiáticos en verano. Vemos en un cartel que está el A/C a 18°, que si lo comparamos con el calor y la humedad de fuera es un frío del carajo. Nos intentamos poner las chaquetas y nos sentamos un rato mientras Candela se acaba de recuperar. Entonces, al cabo de un rato, nos vamos caminando al Paseo de las Estrellas para ver el skyline con todos los edificios que hay enfrente. Las vistas son muy bonitas.
Hay que decir que no hemos visto casi turismo occidental; todos eran asiáticos. La ciudad está muy limpia, y el único aspecto negativo del día ha sido el tremendo calor y humedad, pero bueno esto es la época del año en la que hemos podido ir, y como digo por contra en los interiores de los edificios la temperatura es demasiado baja, y el contraste es tremendo. Los propios habitantes de allí van todos con chaquetas, sudaderas y demás ropa de abrigo, por lo que ya están acostumbrados a estos cambios bruscos de temperatura. A nosotros seguro que nos pasará factura a lo largo del viaje.
Acabamos el día turístico comprando un par de paraguas con protección solar en una tienda. Ha sido una visita corta, pero esta ciudad merece volver, porque nos ha gustado bastante.
Cogemos un taxi hasta la estación del Airport Express y volvemos al aeropuerto sobre las 13:30h.
Menos mal que hemos llegado con bastante tiempo al aeropuerto. Recogemos la mochila que teníamos en consigna y bajamos a nuestra puerta de embarque, la 46, que está bastante lejos y hemos tenido que caminar un rato.
El vuelo de Hong Kong a Tokio sale en hora. El viaje es muy plácido, pero cuando el avión llega a la zona de Haneda y está a punto de aterrizar, se levanta de nuevo bruscamente y nos dicen que hay que esperar quince minutos para tomar tierra porque no le han dado ventana.
Por fin aterrizamos sobre las 22h, y entonces tardamos muchísimo rato entre pasar aduana, recoger equipaje, pasar customs, en fin, un ratazo. Queríamos ir a comprar los billetes de transporte y vemos que hay que pagar en efectivo. Así que tenemos que ir a un cajero a sacar dinero, y nos cobran muy poca comisión, 220 yenes. Con el dinero vamos al mostrador y compramos billetes para para llegar a nuestro destino. Cuando hemos llegado a Japón lo primero que he hecho ha sido activar la eSIM que me habían regalado en Klook, y enseguida veo que tengo datos. Así que nos guiamos por Google Maps y cogemos un tren que llega a las 23h a Shigawara y allí nos bajamos. Me confundo y nos cambiamos de andén, y resulta que lo que había que hacer era bajarse y volver a subir en un tren que iba en el mismo andén. Total, que vamos con todas las maletas para arriba y para abajo, y vemos que el siguiente tren no pasa hasta las 0h, y es el último del día. Así que por suerte lo podemos coger y ya es directo, y un rato después llegamos a la estación en la que tenemos que bajar para ir a nuestro hotel, el
Henn na Hotel Tokyo Asakusa Tawaramachi (
https://maps.app.goo.gl/e8rLLGpANv91BfeFA), que habíamos reservado con Booking. Es uno de estos hoteles de una cadena en los que hay unos robots y tú mismo haces el check-in y toda la pesca. Total, que conseguimos las llaves-tarjeta y subimos a nuestra habitación, ya a la 1h de la madrugada. El hotel parece muy bonito y la habitación la verdad es que se ve muy bien, así que dejamos todas las maletas, nos pegamos un duchazo, y ya las 2h de la madrugada, o un poquito más tarde, nos vamos a dormir. Teníamos un freetour con Civitatis a las 9h de la mañana del miércoles, pero lo anulamos porque estamos reventados.