En Guatemala amanece sobre las 6:00 de la mañana. Mi vuelo sale a las 14:00 horas hacia Bogotá, así que voy a aprovechar el poco tiempo al máximo.
Dejo a Mario durmiendo que se va a ir a las 9 al zoo y llamo a una moto Uber.
Yo soy motero aquí en España, pero nunca voy atrás, así que era una sensación muy rara. Eso sí, hay que reconocer que el chaval controlaba cantidad, y no era pequeña la moto. En 30 minutos, estamos en el Palacio Nacional de La Cultura. Me ha costado 22 Quetzales. En muchos pueblos de Guatemala, no utilizan cascos. En la ciudad, es suficiente con que lo lleve el que conduce, así que a mí que me den por c..., ale, sin casco, eso sí, no veáis lo espabilao que llegué al centro.



El tío es un máquina, encima me va contando como le robaron la semana anterior el móvil, del mismo soporte de la moto. Llevaba una clienta detrás y entró en pánico. Le pregunté si los hubiera podido perder si hubiese ido solo y me dice que quizás,.pero que quizás le hubiesen matado antes de perderlo. La vida en Ciudad de Guatemala, está visto que vale muy poco.
En 20 minutos me deja en mi hostal, muy buena elección lo de las Uber motos , se meten por todos los sitios y conducen muy bien. Mi colega el del hostal, me había contado por la noche, que en Guatemala City,.mueren todos los días 6 motoristas, lo dicho, el que tenga miedo a morir, que no nazca.
Espero a Mario que llega a las 11:30 y nos vamos para el aeropuerto andando, que está al lado y al que vamos ya sin mucha antelación. Todo bien allí, excepto que a Mario le quitaron en el primer control,.un cuchillo de jade, que había comprado en Honduras. Yo si pasé mi pequeña mascara maya del mismo material. Mira que le dije que eso no lo iba a colar...
Ha sido un viaje maravilloso, de los que dejan huella.
Extenuante, pero muy muy muy enriquecedor. Viajar con tu hijo es una de las mejores experiencias que puedes vivir como viajero, aunque escape de tí hasta los h.....y tú tengas que aguantar cosas de él,que no aguantas si no es tu sangre jaja, esos despertares...


una cultura local impresionante, unos paisajes que te dejarán con la boca abierta y una naturaleza que se te clavará en la mente y no podrás olvidar jamás.
Ya sé dónde estás, Guatemala.
