DIA 7, PRIMER DÍA EN HOI AN (26 de Agosto)
Tras desayunar en el hotel, nos marchamos en “Grab” en dirección al centro.
Hoi An es un destino imprescindible para los turistas que visitan el centro de Vietnam. Reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad, la ciudad antigua de Hoi An posee un rico tesoro arquitectónico, cultural y tradicional, que atrae a millones de turistas nacionales y extranjeros cada año.
Para preservar la belleza única del casco antiguo y sus importantes sitios históricos, Hoi An ofrece un pase turístico que genera una fuente de financiación para la conservación de su casco antiguo.

Para acceder a esta zona no es necesario pagar entrada alguna, pero si quieres acceder a edificios patrimoniales, casas históricas, salones de actos o espacios culturales necesitas este pase. Así que eso hicimos primero, comprar unos Hoi An Old Town tickets (unos 4 Euros por persona).

Una vez el pase en el bolsillo, nos adentramos en el casco antiguo.

Con este pase puedes acceder a 5 lugares turísticos de una larga lista. Habíamos hecho una selección de los que parecían más interesantes.

Nos acercamos al Salón de Actos de la Asamblea de Fujian. Es el salón de asambleas más grande y famoso de Hoi An, construido originalmente por comerciantes chinos de la provincia de Fujian. El lugar servía como centro de actividades comunitarias y de culto para la comunidad china.

Actualmente, el sitio está dedicado a Thien Hau, la diosa del mar y protectora de los marineros. Fue clasificado como Monumento Arquitectónico y Artístico Nacional de Vietnam.
Llegamos a la Casa Antigua de Tan Ky, una histórica vivienda de comerciante construida hace más de 280 años (alrededor de 1741). Es una reliquia histórica nacional reconocida por la UNESCO. Presenta un diseño de "tubo" que combina influencias arquitectónicas vietnamitas, chinas y japonesas, caracterizado por su madera oscura y ausencia de ventanas.

La casa ha sido conservada por siete generaciones de la misma familia y alberga numerosos artefactos antiguos valiosos en su interior. En las paredes del interior se pueden observar líneas que registran los niveles históricos de las inundaciones del río Thu Bon.

Uno de los más visitados es el Puente Cubierto Japonés. Fue construido a finales del siglo XVI (alrededor de 1593) por la comunidad de mercaderes japoneses para conectar su barrio con el barrio chino.El puente alberga un pequeño templo en su interior dedicado a la deidad del clima, con el fin de proteger la ciudad de desastres naturales.

Es un símbolo cultural de armonía entre Vietnam, Japón y China, y aparece representado en el billete de 20.000 dongs vietnamitas.La estructura original tenía el propósito de apaciguar a un monstruo marino legendario para evitar terremotos y maremotos.

Esta es la Casa Comunal Cam Pho (Dinh Cam Pho), es considerada una de las casas comunales más antiguas de Hoi An.: Este lugar sirve como sitio de reunión para los funcionarios de la aldea y como un espacio de culto sagrado.
Pero pasear por el casco antiguo de Hoi An no es solo ver edificios históricos. También uno se encuentra con estampas muy curiosas, como esa habilidad para transportar todo tipo de cosas en una motocicleta. ¡Todo es posible a lomos de una moto en Vietnam!
Vietnam el país de la moto, es un país donde el número de motos casi excede al de sus habitantes (dice la leyenda que esta afirmación se cumple en Saigón). Un ejemplo sacado de Internet:

Otra cosa curiosa son la cantidad de sastres que hay en esta ciudad. Por todo el casco viejo abundan los talleres de costura donde hacerse un traje a medida a un precio mucho más ventajosos que en España. Al parecer son capaces de hacerte un traje en tan solo unas horas.
Los vietnamitas son un pueblo muy amable, hospitalario y muy curioso también.

Comimos de nuevo estupendamente en un local a un precio muy moderado (unos 7 Euros por persona).

¡Hora de regresar al hotel! Decidimos descansar un poco antes de embarcarnos en otra aventura… En el hotel teníamos opción a tomar unas bicis de forma gratuita y eso hicimos. La idea era ir a una playa a pocos kilómetros de allí. Para hacerlo tuvimos que atravesar un arrozal

En menos de media hora estábamos en una playa paradisiaca…

Alrededor de la playa había bastantes sitios para cenar, muchos con pescado y marisco fresco. Pero como era demasiado pronto, solo nos hicimos la foto con las langostas

¡Y llegó la hora de regresar al hotel! Nos pegamos una ducha con idea de salir a cenar pero, de repente, nos cayó todo el monzón encima. Empezó a caer un auténtico diluvio que nos desanconsejó ir al centro de la ciudad. Como no habíamos cenado y la cena en el hotel tenía un precio desorbitado, decidimos ir a un sitio cercano donde había un poco de todo (cocina oriental y occidental). Aunque estaba cerca, era absolutamente inviable ir andando, así que tiramos de "Grab" para llegar hasta allí. En 5 minutos estábamos en el "Happy Buffalo":


Cuando salimos seguía lloviendo, así que tomamos otro "grab" de vuelta al hotel. ¡A descansar!