DIA 8, SEGUNDO DÍA EN HOI AN (27 de Agosto)
Hoy vamos a hacer una actividad muy demandada por los turistas que van a Vietnam, ¡Una clase de cocina! Ayer estuvimos viendo diferentes opciones y nos decantamos por “Hoi An Eco Cooking Class” al ver que tenía muy buenas críticas en internet.
Tras el desayuno nos pasó a buscar por nuestro hotel Kien, coordinador de esta empresa, en una furgoneta con conductor. Dentro nos esperaban 2 francesas (madre e hija) que también iban a participar en la experiencia.

Lo primero que hicimos fue ir a un mercado local.

Allí Kien nos enseñó todos los productos frescos disponibles: Fruta, Verdura, Carne y pescado.
La idea es muy buena por no se trata de una simple clase de cocina, sino que participas en toda la experiencia, desde conseguir los productos, elaborar otros, cocinar y se remata la mañana con una comida compuesta con todo lo que habremos cocinado.
Al llegar a la escuela de cocina, nos esperaba otra sorpresa. Íbamos a pescar unos cangrejos en una zona cercana, subidos a unas cestas gigantes. Fue una experiencia muy divertida que disfrutamos todos.


Una vez hecha la compra y pescados los cangrejos, nos adentramos en la cocina. Todos estos son los platos que íbamos a realizar hoy:


Lo bueno es que muchos de los ingredientes los confeccionamos nosotros. Por ejemplo nos enseñaron a quitar la cáscara a los grados de arroz con una especie de “mortero”

Luego hicimos una “leche” de arroz…

Y finalmente hicimos las obleas con un rudimentario (pero efectivo) sistema:


Por unas horas nos sentimos como en “Masterchef”…


Lo mejor fue la comida que hicimos al final, ¡Estaba todo riquísimo! ¡Y con la satisfacción de que lo habíamos hecho nosotros!


Nos llevaron de nuevo a nuestro hotel y, tras un pequeño descanso, decidimos regresar a la playa donde estuvimos ayer. Así que tomamos de nuevo las bicicletas y nos marchamos hacia el camino que atravesaba unos arrozales. El camino tenía alguna dificultad como sortear una acequia de riego con unos tablones. Pero vamos, nada "peligroso".

Lo más peligroso eran unos “búfalos de agua” que nos encontramos por el camino…
Si no los molestabas, iban a lo suyo.

En la playa vimos cestas de pescadores similares a las que habíamos subido esta mañana…

Regresamos al hotel y tras una ducha nos marchamos a dar una última vuelta por Hoi An y disfrutar de sus farolillos de colores.


Había muchísimo ambiente en la calle, estuvimos disfrutando un rato de una actuación musical en la terraza de un pub irlandés.

¡A descansar!