DÍA 7. DRESDEN
Hoy nos dirigimos a Dresden, desayunamos en un Lidl de Karlovy Vary y tras comprar pan, ponemos rumbo hacia Dresden. El GPS del google maps nos envía por una zona montañosa con el fin de evitar más rodeos, pero lo cierto es que son carreteras bastante secundarias entre pueblecitos.
La verdad es que el paisaje resulta entretenido y pintoresco, pasamos por algún pueblo que es estación de esquí, y finalmente llegamos a la frontera donde unos policías fronterizos alemanes me piden los pasaportes, y al preguntarles si no era suficiente con el DNI (por ser espacio Schengen), me responden en alemán de muy malas formas, así que opto por entregar los pasaportes sin discutir, que son convenientemente fotografiados, pues debemos parecer peligrosos terroristas o algo así...
Proseguimos por carreteras secundarias, hasta que por fin podemos incorporarnos a una autovía principal, y llegamos a Dresden con el tiempo justísimo para dejar las maletas en el hotel (un Meininger Dresden Zentrum, cerca de la estación y a una media hora del centro andando, con parking en el mismo edificio) y salir corriendo hacia la plaza de la catedral donde hemos quedado para hacer un free tour a las 15:00
Este es un formato que es muy práctico pues en apenas 2 o 3 horas recorres los principales puntos turísticos de la ciudad, con explicaciones y alguna anécdota que hacen la visita más amena.
Vimos la plaza Altmarkt
La catedral
la opera Semper,
en la plaza del teatro, la residencia Zwinger,
el palacio de la Cultura (edificio de corte moderno, construido durante la etapa comunista, donde hay un interesante mural propagandístico representando las esencias de pueblo y a los héroes del comunismo: soldados, trabajadores y mujeres,
Después entramos al patio del Residenzschloss, el palacio real donde se puede apreciar un patio interior enteramente grabado con la técnica del estarcido, en el que se muestra la historia de la ciudad y los Príncipes Electores.
Desde ahí, cruzamos al Stallhof, un patio interior donde se celebraban justas y entrenamientos ecuestres, para salir después por la puerta de la calle AugustusStrasse, donde está el espectacular Fürstenzug, un gran mural porcelánico que muestra la historia de los gobernantes sajones.

Después salimos de nuevo a la plaza del castillo, para subir a la terraza Bruhlsche, donde vimos el llamado “balcón de Europa”, y finalmente bajando por la calle Muünzgasse, llegamos a la plaza Neumarkt, donde estaba la catedral protestante de Frauenkirche completamente reconstruida.
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Tras esto fuimos a callejear un poco, entramos a la catedral, volvimos al hotel para descansar un poco y volver para cenar en el Augustusgarten, un biergarten que está al otro lado del río, cruzando por el puente del mismo nombre (Augustusbrücke). Hay un ambientazo, conciertos, gente cenando en el biergarten, gente tumbada en el cesped de la orilla, bebiendo sus cervezas y bailando
Vistas de la ciudad desde el biergarten
Después de cenar cruzamos a la zona de neustadt (ciudad nueva) y vimos la estátua del Goldener Reiter (célebre estatua cubierta de pan de oro que representa al rey Augusto II a caballo vestido como un emperador romano).
Dimos un paseo por la avenida principal y ya de vuelta hacia el hotel a dormir. Realmente me ha sorprendido mucho Dresde, dado el nivel de destrucción que ocasionaron aquí los bombardeos en 1945 (fue la ciudad que sufrió la campaña de bombardeos incendiarios más salvaje de toda la guerra, con la única excepción de Hamburgo y Tokio). No esperaba encontrar tanto y tan bien reconstruido. Es desde luego una visita imprescindible.










