Domingo 25 de enero
Nos costó encontrar un sitio para desayunar. Contábamos con que el alojamiento tenía cocina y no fue así, así que nos tocó encontrar un sitio para poder desayunar con calma. Al final, después de tomar un café y un bagel, volvimos al alojamiento y para asearnos y empezamos este largo día. Primera parada: Acrópolis. Después de mucho leer decidimos usar la entrada Sur, ya que aunque es más exigente permite ver el Santuario y el Teatro de Dionisio. Mi recomendación es que si no hace mucho calor o no hay personas que no puedan hacer el camino, useis esta entrada. Si hay niños o personas mayores o con movilidad reducida, utilizaría la entrada norte, mucho más cómoda y, aunque te pierdes un par de monumentos, desde luego no los más importantes. Compramos las entradas en taquilla y allí mismo varias guías se ofrecieron para hacernos el tour. También hay una aplicación del gobierno que te va dando información de los monumentos y te deja ver cómo eran en versión 3D, que es muy interesante.
Tras ver el santuario y el teatro de Dionisio, seguimos hasta el templo de Asclepio, que no sabría decir por qué pero me impactó mucho, y continuamos al Odeon de Herodes Ático, que está totalmente reformado; lo cual hace que sea impresionante y a la vez le resta encanto porque no sabes cuánto es nuevo y cuánto ha llegado hasta nuestros días. Y ya la joya de la corona: entramos por la puerta de Beulé, que pone los pelos de punta, como si estuvieses llegando al templo. Avanzamos por el propileo y después de unas cuantas fotos por fin contemplamos la joya de la corona: el Parteón. La reconstrucción estaba ya avanzada y casi lo han reconstruido por completo. A la izquierda estaba el Eriction con las cariátides, aunque no son las originales que están en el museo de la acrópolis (salvo una huérfana en el museo británico).
Estuvimos un buen rato leyendo los carteles y contemplando los monumentos, así como haciendo algunas fotos; y después de empaparnos bien de la cultura salimos por la puerta norte hacia el Aerópago. Si lo que quieres es una foto con la acrópolis de fondo, este es tu lugar. Además tiene unas vistas impresionantes de la ciudad. Seguimos caminando hacia la prisión de Sócrates, aunque no hay evidencia histórica de que haya sido así, caminando hacia el Eptatrono. La subida ofrece vistas espectaculares de la acrópolis, por lo que lo recomiendo encarecidamente, más hacerlo con calma, no como nosotros que íbamos con el tiempo medido.
Luego bajamos de nuevo y tomamos el metro hacia Metaxourgeio, desde donde salía el autobús que habíamos contratado por get your guide hacia el cabo sunion. Comimos justo al lado de donde salía y un acierto: pagamos unos 35 euros entre los dos por una de las mejores comidas que hicimos en el viaje. PS Restaurant se llama en Google. Es un lugar de comida familiar y casera, estaba todo buenísimo. Probamos la musaka y unas brochetas, acompañado con una ensalada; pero había de todo. Muy recomendable. Además, el camarero sabía español perfecto. Muy recomendable.
Con el estómago lleno, montamos en el autobús en el que la guía nos contó algo de la historia de Grecia mientras íbamos en autobús por la costa hacia el cabo. Cuando llegamos nos pareció impresionante, estuvimos tomando un café y haciendo fotos y luego pagamos la entrada del recinto arqueológico para ver el atardecer. Es una excursión que sale algo cara (unos 20 euros la excursión y 20 el sitio arqueológico) pero merece la pena. Es una experiencia única que recomiendo encarecidamente. Te explicas por qué los griegos creían en los dioses. Es un lugar mágico que recomiendo mucho visitar. Un lugar para recordar.
Ya de vuelta, la guía nos hizo unas cuantas recomendaciones y llegamos a Atenas. Queríamos cenar algo rápido así que fuimos a probar el famoso gyros de Thanasis. Estaba muy bueno, y si pides gyros la verdad que es barato.
Para guinda de este día espectacular, hicimos caso a la guía y tomamos la que ha sido la mejor tarta de chocolate de mi vida: la love cake de Nancys Sweet Home. Hacedme caso, no os arrepentiréis. Además, estar en enero en una terraza tomando una tarta de chocolate, ¿quién puede pedir más? Probamos también la Baklava, que estaba muy buena, y con dos vasos de agua pagamos 11 euros .