Sábado 23 enero
Poco que decir de este día. Cogimos el avión por la mañana y llegamos a las 17 a Atenas. Bajamos en metro al centro, que pese a ser enero estaba bastante lleno; y enseguida encontramos el alojamiento, que estaba bien situado en una zona comercial. Tras ver el tiempo que iba a hacer decidimos cambiar de planes y cambiar al día siguiente la excursión de cape sunion (Cabo sunion) donde se va al templo de Poseidón. La verdad que de las mejores experiencias de mi vida, la recomiendo mucho.
Ese día nos arreglamos y salimos a ver la ciudad de Atenas. Pasamos por el monumento al soldado desconocido, donde estaban haciendo el cambio de guardia; y seguimos caminando hacia el Palacio de Zappeidon. Pese a ser enero por la noche hacía una temperatura agradable. Continuamos caminando hacia el arco de Adriano desde donde vimos el Tempoo de Zeus Olímpico, que actualmente está en obras y se ve bien desde fuera.
Continuamos nuestro paseo nocturno vigilados por la acrópolis hacia la Linterna de Lisícatres, una plaza llena de terracitas y un montón de gatos. Lo más interesante es que está sobre la calle tripodon, una de las calles más antiguas del mundo.
Continuamos el camino por plaka que estaba muy animado y con un montón de gente en las terrazas, que estaban muy bien decoradas con luces y flores; y llegamos hasta el Ágora Romana, que vimos también por fuera haciéndonos fotos con la Acropolis iluminada de fondo. La puerta de Atenea Arqueguetis es de lo mejor conservado y se ve muy bien de noche iluminada.
Seguimos hacia el ágora antigua, donde destaca la biblioteca de Adriano. Este monumento no se veía tan bien, ni estaba tan iluminado como el anterior; y ya empezaba a verse más gente. Desde la plaza de Monastriaki continuamos hacia el restaurante que teníamos en mente, la taberna Klimataria; aunque no pudo ser. Por el camino, el barrio de Psiris está todo decorado y es muy curioso de ver de noche, y muy tranquilo y lleno de turismo. Tratando de buscar un sitio donde cenar acabamos por casualidad en I Stoa tou Psiri. Es un pequeño local en unas galerías y estuvimos muy agusto. Pedimos dakos (buenísimo, muy recomendable) ensalada griega, sardina ahumada y unos rollitos que nos recomendó el camarero, con media jarra de vino 42 euros entre los dos. Un lugar súper recomendable y muy agradable. Continuamos el paseo nocturno de nuevo al alojamiento fascinandonos con la cantidad de ambiente que tenía la ciudad y muchas ganas de habernos quedado en una terraza, pero queriendo guardar fuerzas para el día siguiente.