Hoy hemos ido de Pekín a Datong. Datong está como a dos horas en tren.
A las 9 estábamos ya en Datong, lo primero que se nota es que no hay el calor asfixiante de Pekín. Está a unos 1500 metros de altitud y no hay humedad. Hace calor pero por primera vez me he visto diciendo “no hace calor para paraguas”. Hasta Pekín nunca había tenido el concepto del calor y el paraguas juntos.
Datong tiene varias cosas para visitar. Por un lado un templo colgado en la roca, el Templo Colgante de Hengshan, unas grutas con budas excavados en la piedra, las Grutas de Yungang, y lo que viene siendo la ciudad antigua de Datong en sí.
Como todo lo turístico en China está masificado esto no iba a ser menos, así que con más resignación que aceptación nos hemos ido directos a ver el Templo Colgante y mañana a primera hora intentaremos ver los budas por si de esa manera se mitigara algo el turismo.
El Templo Colgante está como a una hora en coche. Hemos pillado un Didi que nos ha llevado y el hombre se ha esperado a que terminemos para devolvernos a Datong por el precio que marcaba la aplicación, de lujo. Eso sí el hombre me intentaba vender algo pero es tal el abismo idiomático que ni aunque lo que me quisiera vender lo quisiera nos hubiéramos puesto de acuerdo. Él usa un traductor, pero lo que traduce su traductor son cosas surrealistas sin sintaxis siquiera. Trato yo de usar el de Google y al hombre le suena a chino, nunca mejor dicho. Se queda leyendo lo que traduce mi Google y nada, no nos enteramos. Aun así nos ha llevado al templo y como el pago se hace por app pues sin problema.
La llegada al templo es de nuevo un circuito loco de turismo masivo. Aparcamiento con miles de coches, un centro de visitantes enorme, colas, transfer y demás. Lo que tiene China es que aunque esté petado tú vas con el Alipay encendido y llegas a donde haga falta, al final es cuestión de seguir la marea. Hemos llegado al centro de visitantes media hora antes de que abran las entradas para subir al templo. Resulta que para subir al templo liberan 1500 entradas a las 12 y la gente hace cola para pillarlas horas antes. Imagina la cantidad de gente que habría que ya te digo yo que la mitad se queda sin entradas. Con ese panorama nosotros nos conformamos con ver el templo desde abajo, no hay templo que compense 4 horas de cola china.
Hemos pillado la entrada, hemos desembocado en el autobús de transfer que nos ha dejado en una explanada enorme llena de puestos de comida que te lleva a una especie de cañón donde en su pared se encuentra el templo en cuestión... Objetivamente bonito, pero ya entiendo cómo los chinos salen locos en España cuando ven la Alhambra y cosas así. Porque si para ver esto hacen colas de 4 horas cuando llegan a España y ven que un sábado en la Alhambra para ellos es como si no hubiera gente, dan palmas con las orejas. Hemos estado un rato viendo el templo desde abajo entre los paisanos y luego nos hemos ido a la zona de tiendecitas a comer algo y comprar tonterías que no sé dónde las vamos a meter de vuelta a España. El templo está bien pero realmente la visita no llega a una hora y te cascas ya dos de coche entre ida y vuelta... Raspado el balance de tiempo vs. wow.
De vuelta al alojamiento nos esperaba nuestro conductor insistiendo en comunicarse con nosotros de forma infructuosa. Nos ha llevado a Datong y para las 13 estábamos ya en lo que es el pueblo antiguo de Datong. Hemos ido al alojamiento, una especie de edificio construido de forma tradicional con habitaciones tradicionales chulísimo. Es nuevo y está cuidado al detalle. Habitación domotizada hasta el aseo. Por 60 euros un auténtico lujo.
A la tarde, tras descansar un rato hemos salido a recorrer Datong. El pueblo es una preciosidad. La ciudad antigua de Datong fue reconstruida de forma muy agresiva en las últimas décadas, básicamente esto estaba hecho un drama de casas en ruinas e industrializadas, entraron con excavadoras, se llevaron a la gente a otro lado para levantar murallas, calles, fachadas y barrios de estilo tradicional. Es como si en murcia llegas, sacas a la gente de la fama, la llevas a vivir a otro lado, tiras todo y rehaces un barrio desde cero sobre las bases historicas de lo que queda. Una cosa asi pero a lo bestia. Con la reconstrucción entera de la ciudad desplazaron casi medio millon de personas y demolieron cerca de 150.000 casas, reubicandolos en urbanizaciones enormes tipo benidorm al rededor. Ético o no el resultado es espectacular pero dudo que se pueda hacer algo asi en otro sitio que no sea china. Datong no es una excepción se ve que son varias las ciudades en China que han seguido este modelo tan bestia de reconstrucción.
El casco "antiguo" está todo lleno de farolillos, jardines, templos, tiendas... Es muy bonito. Muy poco turista europeo, hasta el punto de que llamamos la atención. El pueblo, aun con una reconstrucción brutal, mantiene algunos templos originales. Hemos ido a la escuela confuciana y al templo Huayan. El paseo por el pueblo es genial porque, al igual que en Pekín, aquí las mujeres se visten de tradicional para echarse fotos pero al no haber la brutalidad de turismo de Pekín el porcentaje de mujeres vestidas es mucho mayor y se hace más bonito el paseo. El templo se disfruta mucho más que cualquier punto de Pekín, solo el hecho de que no haga calor y se pueda ir sin sudar ya le hace estar a uno con mejor mentalidad. Y el nivel de turismo bastante aceptable, como en Madrid un sábado de primavera. Bastante gente pero sin masificación absurda.
Me ha gustado mucho Datong la verdad. Creo que al final el problema es Pekín y las atracciones turísticas de turno, en cuanto nos hemos salido de las atracciones turísticas en Pekín a callejear, o por el pueblo este, la cosa cambia. Así China mola más, parece que le voy cogiendo más el gusto.
Después de recorrer mil callejuelas bonitas nos hemos metido a cenar a un sitio que se va a llevar el mérito de ser el sitio donde mejor he comido en mi vida por menos precio. Dos cuencos de fideos, con salchichas, tofu, huevos, carne, ensalada de pepino, dos cervezas de medio litro y una especie de auguardiente que llaman baijiu. Todo por 16 euros. Brutal. Además entre el licor y la cerveza hemos salido del restaurante alegres.
Por la noche el pueblo es aún más bonito, todo lleno de farolillos rojos y la gente saliendo loca con las sesiones de fotos, los TikToks y demás. Hemos pasado por una especie de concierto que estaban haciendo con mesas y sillas rollo cine de verano y ahí nos hemos echado un par más de cerves junto con los paisanos cantando las canciones borrachos perdidos. Al salir una niñita youtuber nos ha hecho una entrevista con su madre de cámara, tampoco la hemos entendido muy bien pero creo que estaba diciendo que fuéramos a algún sitio. Se han echado la risa con nosotros y nos han regalado unos broches a cambio. Se nota que por aquí vienen menos europeos que por Pekín, me han echado alguna foto, a Belén le han pedido también fotos, los críos miran sin vergüenza y cuando a los adultos les pillas mirándote se sonríen. Está gracioso. Un poco rollo la India pero light.
Hemos vuelto al alojamiento después de estar mareando toda la tarde y medio chispaos. Mañana los budas en las grutas y para Pingyao a la tarde.







