La costumbre es ver el amanecer , así que desde los hoteles se recoge a la gente quedando en el hall y luego se a caminando a una de las zonas con buena visibilidad. Aparte de los alojados en la montaña, hace ya más de horas comenzaron a subir muchas personas en la noche para llegar antes de a salida del sol. A las 4.30 nos llaman, o quizás algo antes. No obstante hasta algo más de las 5 no amanece, por lo que tenemos que esperar.

Como todo en china, la afluencia humana que se produjo una vez terminado el evento fue indescriptible, me refiero a masa humana.
Dejamos el hotel y nos fuimos a desayunar. Había algún lugar para pedir café y al lado otro donde compramos unos churros, muy parecidos los nuestros. .

La bajada la hicimos por un camino opuesto, pasando el punto de acceso del teleférico. Se le conoce como la senda de los melocotones, aunque eso y es más abajo. Lo que si es cierto es que por esta zona apenas vemos a nadie, nada que ver con el camino principal, que por supuesto si hay que hacer al menos una vez. Hay escalones pero no tantos, llegas a un lugar donde hay autobuses que te desplazan hasta una zona final de la ruta que viene a continuación . Preguntamos porque realmente no la llevamos en el track, y poco más adelante , pasado unos metros de carretera aparece un sendero que va paralelo a un río, y este es el que realmente buscábamos. pero no lo hicimos completo. Quizás debimos, ya que en principio queríamos llegar no muy tarde a Pekin, pero realmente dado igual y que las horas de llegada no nos permitían hacer grandes cosas.
Volvimos al hotel y nos fuimos para la estación de tren, que es más pequeñita que otras y más manejable. El viaje fue ameno y llegamos a Pekin al a hora prevista, pero para coger el didi tuvimos bastante pérdida de tiempo, ya que la estación es inmensa, la del sur, y hay varios garajes para tomarlo, por lo que hay que estar atento a eso.
El hotel pensábamos cogerlo en la zona próxima a la torre de la campana y el tambor, que en su momento nos gustó bastante y próxima estaba la zona de fiesta más las callecitas de tiendas donde yo pensaba comprar mis últimos souvenirs.
El caso es que lo cogimos finalmente en ora zona, que aunque "en las proximidades" había también zona fiestera no concidía con lo que teníamos en mente.. En este caso era la zona de Sanlitun y el hotel TAngfu hotel, que está muy bien, eso si. La zona no e gustó, no tenía personalidad propia desde mi unto de vista, aunque cerca había un laguito curioso donde se paseaban en barquitas de noche.