El Danum Valley fue, sin duda, la parte que más nos gustó de Borneo, a pesar de las sanguijuelas, a pesar del calor, más terrible y agobiante aún, a pesar (o quizá gracias a ) del aislamiento y a pesar de los horarios de campamento militar que tuvimos que llevar allí. Teníamos muchas ganas de llegar al Borneo Rainforest Lodge, el único alojamiento del parque, situado en una reserva natural y al que se llega por una carretera que no es más que la antigua pista que todavía usan las companías madereras, tema muy delicado en Malasia, ya que los consevacionistas han de convivir con el hecho de que la misma selva que quieren proteger es uno de los principales recursos de Malasia. En la oficina que el Borneo Rainforest Lodge tiene en Lahad Datu esperamos a otros viajeros para completar el convoy de todoterrenos que lleva a los clientes. Lo aprovechan también para llevar suministros: sobre todo, comida y bebida, pero también algún ordenador, como en nuestro caso.
Durante buena parte del viaje, aquí y en otros lugares de Malasia, se puede ver como el paisaje selvático ha dado paso a enormes plantaciones y no faltan ocasiones para ver los efectos de la tala, pero a medida que la carretera se internaba en el parque nacional, la selva recuperaba terrero en toda su mejestuosidad. Como es una pista pensada para camiones, el trayecto es más bién incómodo y no quiero ni pensar como debe estar en época de lluvias, pero finalmente nos llevó al corazón del valle del rio Danum y al tan esperado Borneo Rainforest Lodge.
Vale la pena que os comente algunas cosas de la organización del lodge, porque nos dejó asombrados, tanto lo bonito que es como lo bien organizado que está. ¿Diseño en medio de la selva? Sí, es posible en el Borneo Rainforest Lodge. Ninguna de las fotografías que había visto por internet (y ninguna de las que hicimos nosotros) hace justicia al lugar. Todo el lodge está formado por cabañas a la orilla del río Danum. Puedes escoger entre las más sencillas u otras más grandes con una súper bañera en la terraza.
La decoración de las habitaciones está muy cuidada y es de muy buen gusto. La cama, eso sí, acabó siendo la más incómoda de todo el viaje.
Además de la cama hay un sofá, un mueble con las “tea facilities” y nevera con agua y refrescos que rellenan cada día gratuitamente. Las vistas desde la terracita (con una mesa, dos sillas y la famosa bañera) son una maravilla: el río, la selva, los animales... y los sonidos, sobre todo de madrugada, con la niebla que cubre el valle.
La ducha es de las que a mi me gustan: tamaño pista de baile!!
Desde el momento que llegas te das cuenta que no puede estar mejor organizado. Te reciben con una bebida de cortesía y una instrucción importante: tienes que ir siempre descalzo en las zonas comunes (recepción, comedor, biblioteca, bar...). Desde las zonas comunes a las cabañas hay una pasarela de madera que te permite llegar sin problemas a todas partes. La zona más alejada de esta pasarela es un buen punto de observación de la fauna (monos y pájaros, lagartos, insectos varios, mariposas e incluso ciervos que pasean tranquilamente por los jardines del lodge).
En la zona de bar hay, durante todo el día, te café y bizcochos y pastas por si tienes una urgencia a media tarde o para que tomes algo antes de las excursiones de las seis de la mañana. El comedor es de madera, como el resto del lodge, amplio, acogedor y relativamente oscuro, lo cual lo hace muy tranquilo y agradable. La comida está más que buena, aunque sea buffet (particularmente, odio los buffets, perpo con este hice una excepción). Aquí probamos la mejor comida de todo el viaje, sobfre todo los satay de carne o pescado y la salsa de cacahuetes. Mmmmmm!!
El lodge tiene también una tiendecita con cuatrocosas básicas (repelente de mosquitos, pasta de dientes, crema solar, gel...) y recuerdos y artesanías de la zona. Salí de allí cargada con un orangután y un narigudo preciosos.
El horario es el siguiente: la primera excursión, a las seis de a mañana. A las 8:30 vuelves al lodge. Ducha y desayuno. De 10 a 12:30 aproximadamente, la segunda excursión del día. Vuelves al lodge, ducha y a comer. Sobre las cuatro, la tercera excursión. A las seis pasadas, volvemos de nuevo a la ducha, descanso, cena y a las diez, excursión nocturna. Ducha otra vez y a dormir, que a la mañana siguiente a las cinco tocan diana. Un no parar y una media de cinco o seis duchas al día... y tres o cuatro cambios de ropa, porque de mi lavadora la saco más seca!
La organización es muy buena. A cada persona le asignan un grupo y un guía y tienen preparadas una serie de actividades, todas anotadas en una pizarra (así puedes consultarlo cuando lo necesitas). Todos los guías llevan radio y se comunican constantemente entre ellos. Se preocupan mucho (a veces demasiado) por tu estado y por como te van las cosas.
Durante buena parte del viaje, aquí y en otros lugares de Malasia, se puede ver como el paisaje selvático ha dado paso a enormes plantaciones y no faltan ocasiones para ver los efectos de la tala, pero a medida que la carretera se internaba en el parque nacional, la selva recuperaba terrero en toda su mejestuosidad. Como es una pista pensada para camiones, el trayecto es más bién incómodo y no quiero ni pensar como debe estar en época de lluvias, pero finalmente nos llevó al corazón del valle del rio Danum y al tan esperado Borneo Rainforest Lodge.
Vale la pena que os comente algunas cosas de la organización del lodge, porque nos dejó asombrados, tanto lo bonito que es como lo bien organizado que está. ¿Diseño en medio de la selva? Sí, es posible en el Borneo Rainforest Lodge. Ninguna de las fotografías que había visto por internet (y ninguna de las que hicimos nosotros) hace justicia al lugar. Todo el lodge está formado por cabañas a la orilla del río Danum. Puedes escoger entre las más sencillas u otras más grandes con una súper bañera en la terraza.

La decoración de las habitaciones está muy cuidada y es de muy buen gusto. La cama, eso sí, acabó siendo la más incómoda de todo el viaje.

Además de la cama hay un sofá, un mueble con las “tea facilities” y nevera con agua y refrescos que rellenan cada día gratuitamente. Las vistas desde la terracita (con una mesa, dos sillas y la famosa bañera) son una maravilla: el río, la selva, los animales... y los sonidos, sobre todo de madrugada, con la niebla que cubre el valle.

La ducha es de las que a mi me gustan: tamaño pista de baile!!

Desde el momento que llegas te das cuenta que no puede estar mejor organizado. Te reciben con una bebida de cortesía y una instrucción importante: tienes que ir siempre descalzo en las zonas comunes (recepción, comedor, biblioteca, bar...). Desde las zonas comunes a las cabañas hay una pasarela de madera que te permite llegar sin problemas a todas partes. La zona más alejada de esta pasarela es un buen punto de observación de la fauna (monos y pájaros, lagartos, insectos varios, mariposas e incluso ciervos que pasean tranquilamente por los jardines del lodge).

En la zona de bar hay, durante todo el día, te café y bizcochos y pastas por si tienes una urgencia a media tarde o para que tomes algo antes de las excursiones de las seis de la mañana. El comedor es de madera, como el resto del lodge, amplio, acogedor y relativamente oscuro, lo cual lo hace muy tranquilo y agradable. La comida está más que buena, aunque sea buffet (particularmente, odio los buffets, perpo con este hice una excepción). Aquí probamos la mejor comida de todo el viaje, sobfre todo los satay de carne o pescado y la salsa de cacahuetes. Mmmmmm!!

El lodge tiene también una tiendecita con cuatrocosas básicas (repelente de mosquitos, pasta de dientes, crema solar, gel...) y recuerdos y artesanías de la zona. Salí de allí cargada con un orangután y un narigudo preciosos.
El horario es el siguiente: la primera excursión, a las seis de a mañana. A las 8:30 vuelves al lodge. Ducha y desayuno. De 10 a 12:30 aproximadamente, la segunda excursión del día. Vuelves al lodge, ducha y a comer. Sobre las cuatro, la tercera excursión. A las seis pasadas, volvemos de nuevo a la ducha, descanso, cena y a las diez, excursión nocturna. Ducha otra vez y a dormir, que a la mañana siguiente a las cinco tocan diana. Un no parar y una media de cinco o seis duchas al día... y tres o cuatro cambios de ropa, porque de mi lavadora la saco más seca!
La organización es muy buena. A cada persona le asignan un grupo y un guía y tienen preparadas una serie de actividades, todas anotadas en una pizarra (así puedes consultarlo cuando lo necesitas). Todos los guías llevan radio y se comunican constantemente entre ellos. Se preocupan mucho (a veces demasiado) por tu estado y por como te van las cosas.