LaraCastro Escribió:
Ya en casa sufriendo calores no habituales en Cantabria. Casi siento nostalgia de los días frescos en Noruega.
Hago un resumen de esta semana. El barco genial, atención inmejorable por parte del personal, aunque hay un tema que sigo sin comprender, después de unos días de acontecer. Paso a relatar. El lunes a mediodía fuimos a comer al bufet. Yo llevaba una chaqueta vaquera, que me quite y coloque en el respaldo de la silla. Termine y bajé al camarote. Allí me di cuenta que no la llevaba. Pregunté a Mel, la doncella de las habitaciones, que debía hacer para reclamar la y me indicó que debía ir a la cubierta 3, área de Guest Relations. Eso hice y allí presenté mi reclamación. Al no recibir noticias en el resto del día, a la mañana siguiente, durante el desayuno, expliqué el tema a uno de los encargados del comedor. Dijo que no tenía noticias al respecto. Un minuto después, mi marido dice: mira, ahí hay una chaqueta y esa fue la zona donde nos sentamos ayer.... Y si, era mi chaqueta. Y ahora sigo preguntándome, como es posible que después de la comida, cuando el personal limpió, en la cena de la noche, imagino que habría gente que ocupó esa mesa, en varios turnos, y la posterior limpieza después...... Y la chaqueta pasó desapercibida.... Fue una suerte para mí, lógicamente, pero sigo alucinada.
Bueno, tras esta anécdota, continúo con mi resumen. Las actividades lúdicas muy diversas. Las actuaciones en el teatro fantásticas, con puestas en escena dignas de los mejores lugares de Broodway. Las comidas, muy a la americana. En nuestro caso desayuno y comida en el buffet de la cubierta 14 y la cena en el restaurante, cubierta 3. El primer día, compartimos mesa con una pareja Canaria, que no volvió el resto de días. Los demás días solos, excepto la última noche que compartimos con un matrimonio de Gijón. Comidas muy elaboradas, algunas ofertas repetidas cada día y otras nuevas. Pato, salmón, cordero, solomillo, langosta. Son varias de las opciones que hemos saboreado estos días.
El único idioma oficial es el inglés. Poco personal de habla hispana. Destaco a Ramón, argentino, a quien conocimos cuando hice mi reclamación de la chaqueta. Compartimos una charla en el café del piso 5 una noche degustando una copa. Es descendiente de vascos y muy emocionado al hablar de su abuela y su madre, que está vinculada con la casa vasca de su ciudad. Mi marido, que es vasco, le enseño varias palabras en euskera. El día anterior al desembarco nos envió al camarote un sentido mensaje.
Como resumen, experiencia positiva. Ahora os toca a vosotr@s hacerlo realidad.
Muchas gracias por pasarte a relatar tus experiencias tras el viaje y también durante el mismo. Como, desgraciadamente, esto se está dejando de estilar por estos lares, seguro que va a ayudar bastante a futuros viajeros.
Yo también estoy sorprendido por la anécdota de la chaqueta. Bueno, la falta de celo de quien le tocara la limpieza de esa zona al final te ha permitido recuperarla antes. A saber dónde habría acabado si alguien la hubiera recogido...
Saludos.