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4 días sin parar en Copenhague -Diarios de Viajes de Dinamarca- RAFFA
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Diario: 4 días sin parar en Copenhague  -  Localización:  Dinamarca  Dinamarca
Descripción: 4 días en Copenhague sin para viendo todo o casi todo.
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Etapa: DÍA 1. Jueves 8 de diciembre  -  Localización:  Dinamarca Dinamarca
Fecha creación: 23/01/2017 16:56  
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DIARIO DE VIAJE



DÍA 1. Jueves 8 de diciembre


Llegada a Copenhague. Primer contacto con la ciudad. Ayuntamiento, Stroget, Kgs. Nytorv, canal Nyavn, Papiroen, Christiania.


A las 6.30 de la mañana de un día gris y lluvioso, quedamos todo el grupo en el aeropuerto de El Altet-Alicante, para iniciar un viaje de 4 días a Copenhague.

Al no facturar maletas y llevar ya las tarjetas de embarque, pasamos de inmediato los controles de seguridad que dan acceso al área de embarque del aeropuerto. Unos cafés, unas fotos y de inmediato el embarque en el B737-800 de Norwegian que, aunque tenía prevista la salida 8 de la mañana, finalmente lo hizo con media hora de retraso. Y yo, comenzaba un viaje con principio de ciática que al volver de Dinamarca se complico en grado sumo.

Esta compañía es de las pocas que ofrece el servicio de WIFI a bordo, de manera que lo usamos para entretenernos con nuestros smartphones, en cambio y, como ya es habitual en todas las compañías, no ofrecen ningún desayuno o bebida de forma gratuita.

A modo de novedad en este vuelo de ida, Norwegian nos ofreció Wifi gratuito durante el vuelo, en cambio, en el de vuelta no estuvo operativo.


LLEGADA AL AEROPUERTO DE COPENHAGUE


Alrededor de las 11:45 h llegamos al aeropuerto internacional de Kastrup-Copenhague. Bajamos de inmediato y, aunque nos ahorramos el tiempo de la recogida de maletas (que no facturamos) lo invertimos en una larga cola para sacarnos los billetes que nos llevarían a la Estación Central.

Nada más bajar del avión nos dirigimos a la estación de tren, aunque cierto es decir que no vimos la info clara, hasta que encontramos una de las máquinas expendedoras de color rojo en la que sacamos los billetes sencillos al módico precio de 36 DKK(5€) cada una. Desde aquí caminamos, dirigidos por una ancha línea azul que YA SÍ decía EXIT, a la Terminal 3 para bajar a los andenes. Como sabíamos que la frecuencia es de 5 minutos, no tardamos en subirnos al tren que nos llevaría a la estación central en poco más de 20 minutos.

La ciudad nos esperaba gris, con unos 4 ó 5 grados y un gélido aire. Eran las 12:30 h. y en menos de 10 minutos llegamos a nuestro hotel, el Cabinn City, en el centro de la ciudad y a cinco minutos de la Estación Central. Moderno, con servicio de desayuno y unas habitaciones con baño incluido, si bien, no eran muy grandes. Tras el check-in, quedamos en unos quince minutos en la puerta del hotel para comenzar nuestro periblo por tierras escandinavas, aunque antes decidimos buscar un sitio para comer.


Teníamos controlados un par de restaurantes cercanos a la Estación Central, y hasta allí nos dirigimos, al distrito de Kødbyen, en el barrio de Inner Vesterbro, una zona de locales nocturnos y sex-shops… El Star Burger, situado en el Star Hotel, estaba cerrado y abría a las 16 horas. Una pena, porque habíamos leído en foros que era un buen sitio para comer, de manera que activamos el plan B: el Chicky Grill Bar, (fotos de Google) en Halmtorvet 21, un polígono de aire marinero y edificios y naves de una sola planta.

El problema: que no lo encontrábamos. Serían las tres de la tarde y debíamos andar con cuidado con los estrictos horarios de apertura de bares y comercios, pues no en vano nuestra primera opción abría por la tarde. Tras dudar entre un par de restarurantes, optamos por uno que hacía esquina, en el que al tiempo me di cuenta que era el Chicky. Casualidades de la vida. También recomendado en foros y guías gastronómicas (opiniones de tripadvisor) por su buena comida casera local, comimos pollos asados con patatas, guiso del día (que no era otra cosa que un bistec empanado con col lombarda caramelizada y patatas), toda vez que otros nos decantamos por las generosas y sabrosas hamburguesas, que regamos con pintas de Tuborg, una de las cervezas locales que probaríamos en más de una ocasión.

No costó muy caro, alrededor de los 30€ al cambio por pareja. De todas formas hay que recordar que Copenhague está entre las 5 capitales más caras del mundo. Por este motivo, y esta vez más que nunca, era imprescindible llevar referencias de bares y restaurantes, digamos, interesantes.

Serían las cuatro de la tarde y empezaba a hacerse de noche. No pasaríamos de los 5º y tomamos rumbo hacia el Rådhuspladsen, el Ayuntamiento de la ciudad, que por cierto, y como otras muchas zonas de la ciudad, estaba en obras.

De camino pasamos por el Tívoli, el parque de atracciones de la ciudad, y más antiguo de Europa, y que visitaríamos al día siguiente. Sólo contemplar la entrada, las luces, los decorados... el mundo de fantasía e ilusión que dentro nos esperaba, nos dio más animos si cabe a esperar al día siguiente.

De estilo romántico nacionalista, el Ayuntamiento fue diseñado en por Martin Nyrop e inaugurado en 1905, y lo primero que pensé fue en su parecido con el de Estocolmo, que visitamos hace unos años, o en el Oslo, según pude leer en alguna crónica.

Esta plaza está presidida por una escultura de Hans Christian Andersen, además de por varias esculturas más, como la de los vikingos tocando el lur o la fuente del dragón. Tras contemplarla, hacer unas fotos y visitar un aseo público, enfilamos la parte sur de la famosa calle Strøget, que según cuentan los locales, es la vía peatonal comercial más larga del mundo; algo que dejaréis que pongamos en duda.


Repleta de tiendas y restaurantes, al igual que las calles paralelas (recomendables visitar sobre todo para comer o tomar algo) realmente no es una sola calle (foto de la izquierda. Wikipedia) sino que está compuesta de otras más pequeñas que se ramifican a izquierda y derecha, como Frederiksberggade, Østergade, Nygade, Vimmelskaftet o Amagertorv. Igual, si uniéramos todas estas calles SÍ estaríamos ante la calle peatonal más larga del mundo, pero sería trampa.


Caminando ya de noche cerrada -no serían más de las cinco- por Strøget, seguimos deleitándonos de la magnífica decoración navideña (Copenhague en Navidad) que ya albergaba la capital: luces, guirnaldas, puestos de vino caliente especiado -glögg-, esmeradas decoraciones callejeras, también de comercios y restaurantes, hasta que dimos con el primero de los mercadillos navideños que veríamos durante estos días: el de Nytorv, en Julemarked Kongens Nytorv, en el centro de la ciudad.
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Casitas de madera vendiendo adornos y dulces, glögg y gofres, pero también los típicos y sabrosos perritos calientes daneses.

Siguiendo por Strøget llegamos al segundo mercadillo navidello que estaba en el puerto de Nyhavn (Julemarked Nyhavn) en la plaza Kongens Nytorv, frente al imponente Hotel D'Anglaterre preciosamente decorado de navidad, el Teatro Real, que estaba en obras o los grandes almacenes Magasin.

En la plaza, que estaba en obras comenzaba el mercadillo que tenía su continuidad en la calle, el icono más reconocido de Copenhague tras la Sirenita, que no era otro que el Puerto Nuevo, el Puerto Nyhavn. Aunque de nuevo sólo tiene el nombre, era un canal construido en el siglo XVII para comunicar el mar con la antigua ciudad de Copenhague.


Ambiente navideño, olor a canela, a castañas y a ¡churros!, sí. Pero no sólo Copenhague, pues nuestro querido churro se vende en buena parte de Europa. Una delicia de paseo, sin tráfico ni ruido, ya que no oiréis grandes murmullos ni algarabías.

Es una zona animada, repleta de cafeterías y restaurantes (posiblemente los más caros) de turistas y de gentes apostadas en el canal tomándose una fría cerveza local. La hilera de casas de colores, antiguas pero bien conservadas, son posiblemente la postal más fotografiada y reconocida de la capital danesa, junto a la Sirenita.

Continuamos paseando por el margen izquierdo del canal hasta alcanzar el mar Báltico. Enfrete, a unos 200 metros continuaba la ciudad, concretamente el barrio de Christianshavn, al que accedimos a través de un puente peatonal de reciente construcción, y sede de uno de los grandes atractivos turísticos de la capital, que no es otro que la ciudad libre de Christiania o la Opera de Copenhague, que veríamos mejor al día siguiente.

Pero antes fuimos al Papirøen, situado en el puerto, cerca del famoso Noma, que no es otra cosa que un antiguo almacén portuario y destino del “Copenhagen Street Food”, donde dan cabida cerca de 40 puestos de comida callejera mundial.


Un ambiente desenfadado y económico, una buena opción para picar algo o tomarte una cerveza junto al mar, que no fue nuestro caso por los excasos grados, o en alguna de las mesas de su interior.

Curioso nos resultó constatar lo poco iluminada que estaban las calles que conducían a nuestro destino, un camino salpicado de antiguos tinglados reconvertidos en bares, estudios y talleres. Tras unas cervezas salimos y nos acercarnos a Christiania, que no estaba muy lejos, por un recorrido a oscuras, como toda Copenhague. Quizá porque fuimos de noche, lo que vinos no nos gustó.


Esta antigua zona militar abandonada, fue ocupada en los años 60 por comunidades hippies. Sus habitantes no pagan impuestos, pero tampoco tienen derecho a los servicios públicos. En su interior se permite la venta y consumo de hachis y marihuana, se fabrican su propia cerveza y existen algunos pubs y cafés para tomarse cualquier tentenpié, así como un mercado de artesanía local. Aún así, lo que vimos no nos gustó: un ambiente oscuro y sórdido, de gente en dudasas condiciones, quizás, insisto, porque no fuimos en el mejor momento.

Salimos por el famóso pórtico que dice algo así como "estás saliendo de Christiania y entrando en la Unión Europea" y decidimos irnos a cenar al Star Burger, junto a la Estación Central, que nos encontramos cerrado por la mañana. Descorrimos, prácticamente, el camino de ida y llegamos al restaurante en el que dimos buenas cuentas de sabrosas hamburguesas (29KR/10.62€), sandwiches y por supuesto, varias pintas (50KR/7€) de Tuborg y Carlsberg, osea, unos 20€ por persona.

Serían las 21:30 de la noche y optamos ir al hotel a descansar. Había sido un día largo y cansado en el que nos levantamos a las cinco de la mañana. De camino al hotel pasamos por el animadísimo Tívoli. De fuera se oía el ambiente, las atracciones. Si todo iba como lo previsto, el viernes tarde entraríamos y disfrutaríamos de una de las mejores sensaciones danesas.
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Ver Etapa: DÍA 1. Jueves 8 de diciembre



Etapa: DÍA 2. Viernes 9 de diciembre.Christianborg, Amalienborg, Sirenita, Kastellet, I  -  Localización:  Dinamarca Dinamarca
Fecha creación: 23/01/2017 16:59  
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DÍA 2. Viernes 9 de diciembre

Christianborg, Amalienborg, Sirenita, Kastellet, Iglesia de mármol, Torre del observatorio, Catedral, Castillo de Rosenborg y parque de atracciones del Tívoli.


Amanece un nuevo día gris (como casi todos) con unos 4º pero sin lluvia. A las 8 estamos todos desayunanto en el hotel: pan de cereales de todo tipo, fiambres variados, cafés, zumos, cereales y algo de verdura para hacernos los famosos smorrebords (rebanada de pan con mantequilla y encima lo que uno convenga, incluido pepino, pimiento etc). Sin embargo, nada dulce; ni una galleta. Pero antes de todo, y como solemos hacer Inma y yo, nos levantamos un poquito antes para dar una vuelta por el barrio y comezar a tomar el pulso a la ciudad.


Nos ponemos en marcha.


CHRISTIANBORG

Hoy teníamos un día bastante completo en el que daríamos cuenta de una buena caminata. Comenzamos visitando la isla de Slotsholmen, a escasos 10 minutos de nuestro hotel, sede de la antigua morada de los reyes daneses: el Palacio de Christiansborg.

Pero además, junto al Palacio también se encuentra el Parlamento, la Bolsa, ministerios y el Museo Nacional, entre otros lugares de interés.

En esta isla, rodeada por canales y comunicada por puentes, se fundó la ciudad y se levantó una fortaleza defensiva.

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Ver Etapa: DÍA 2. Viernes 9 de diciembre.Christianborg, Amalienborg, Sirenita, Kastellet, I



Etapa: DÍA 3. Sábado 10 de diciembre Visita a Roskilde, centro de Copenhague y Papiroe  -  Localización:  Dinamarca Dinamarca
Fecha creación: 23/01/2017 17:01  
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DÍA 3. Sábado 10 de diciembre

Visita a Roskilde, centro de Copenhague y Papiroen


Como de costumbre, a las 8 horas estábamos todos desayunando: fiambres, tostadas de varios tipos de panes, cafés, leche, zumos, y de nuevo, ni rastro del dulce.

Hoy visitaríamos Roskilde, ciudad vikinga y antigua capital de Dinamarca, en la que están enterrados todos los monarcas daneses.


Por unos 18€ al cambio y por persona, sacamos un billete que incluía la ida y vuelta a Roskilde y el traslado del día siguiente al aeropuerto. De manera puntual y en un agradable y corto trayecto, en una media hora arribamos a la estación de Roskilde.

Eran las 10:30 de la mañana y el día, como no podía ser de otra forma, estaba nublado.

Situada al norte de la isla de Selandia, fue fundada en el siglo X, por lo que es una de las ciudades más antiguas de Dinamarca. Además, fue capital del país hasta el siglo XV. Actualmente está muy influenciada y relacionada con la capital, siendo considerada como una ciudad satélite o dormitorio de Copanhague. Su Universidad, fundada en 1972, es su principal insititución.


Enseguida dimos con la calle principal, de nombre Algade, peatonal, repleta de tiendas y bares y decorada con adornos navideños. Como curiosidad, muchas tiendas, instalaban tenderetes de sus productos, fuera comida, ropa o electrodomésticos, en la calle. Ahora bien, fuera de esa vía peatonal, difícil era ya encontrar cualquier tienda.

La calle estaba animada, llena de gente, pero no se veía mucho jaleo, ni mucho ruido. Esto último, algo que nos llamó a todos verdaderamente la atención durante el viaje. La calle Algade nos llevó a la plaza principal de la ciudad, donde estaba instalado un animado mercadillo que visitamos, al igual que la Oficina de Turismo, junto al Ayuntamiento de rojizos ladrillos.


Sin duda, nuestro interés radicaba en visitar la famosa catedral de Roskilde en la que están enterrados los monarcas daneses, además de visitar el Museo Vikingo. Tras visitar la Oficina de Turismo y comprobar que la Catedral habría a partir de las 12 (nunca nos acostumbraríamos a los horarios daneses) bajamos por una ladera hasta el mar, hasta el Roskilde Fjord. La Roskilde Domkirke la dejaríamos para más tarde.

Seguía nublado y chispeaba de vez en cuando. No pasaríamos de los 3 ó 4 grados con una alta humedad. El camino estaba asfaltado y repleto de robustos y altos robles ahora sin hojas. A los lados, un gran parque ahora vacío, con columpios y algunas porterías de fútbol. El suelo alfombrado de césped, toda vez que de algunas pequeñas casas de techos a dos aguas, como salidas de un cuento, veíamos salir humo de las chimeneas; otras, en cambio, parecían vacías.

Y llegamos al mar.

Al llegar al puerto un cartel nos daba la bienvenida. No se veía mucha gente, ni mucho movimiento. Vistos los barquitos atracados, seguro que en verano no sería igual.

El Museo de barcos vikingos alberga restos de naves de la época, además de proyectarse varios documentales para hacerse una mejor idea de cómo eran los más famosos habitantes de Escandinavia en la antigüedad. En 1962 rescataron del fondo del fiordo 5 barcos vikingos que hundieron en el año 1000 para impedir el paso de barcos enemigos. Tras restaurarlos, los montaron en un museo construido ad-hoc, y de pago, a la orilla del Roskilde Fjord. Pero si no quieres pagar para verlos -nosotros no entramos- puedes ver de manera gratuita, unas perfectas réplicas de esos barcos situados en el suelo del exterior (están frente al museo) además de ver réplicas de antiguas viviendas vikingas.


El área museística también cuenta con tienda, un puerto junto al museo y una isla construida o erigida en 1997. Un puente de madera da acceso a la isla en la que los visitantes pueden observar cómo y con qué materiales se construían los barcos vikingos, además del resto de objetos y enseres que solían utilizar a diario. En verano y con mejor tiempo, estos barcos suelen estar amarrados en el puerto, e incluso se puede navegar en ellos.


Salimos de la isla por el acceso que daba al museo, y caminamos por la pasarela, por el pantalán del puerto que nos adentraría en el fiordo, cuando vimos a un joven que de repente se quitó la ropa y se tiró a la fría agua del fiordo. Luego salió, se duchó y con una toalla a modo de falta, se fumó un cigarrillo. Y nosotro hasta arriba de ropa.


No había nadie y apenas se oía nada. Apenas algunos turistas deambulando por las afueras del museo. El paseo fue tranquilo, sosegado. En frente, el mar.

Seguimos una ruta de vuelta que nos indicaba el mapa que llevábamos, y dimos con una zona de casas del ¡siglo XVII!, de cuento, con los techos alfombrados de una espesa capa de ramas, con un pequeño jardín en el exterior, y algunas, con retrovisores en las ventanas para observar y dotorear quién pasa en cada momento.


Una agradable mujer nos oyó hablar en español y se detuvo de inmediato a hablar con nosotros. La señora lo había aprendido en el colegio de pequeña y nunca había estado en España. Como sucede en muchos países, el inglés lo utilizan como segunda, y en ocasiones, hasta como primera lengua. Cuánto tenemos que aprender todavía.

Nuestro siguiente destino era la Catedral, a la que accedimos pagando el correspondiente ticket de grupo, pues nos salía más barato sacarlo así, siendo el mínimo de 9 personas, que sacar entradas individuales. Obviamente, nos sobró una.

Unos buenos catálogos, en español, nos sirvieron para conocer la historia de la catedral, y sobre todo, quiénes estaban allí enterrados, es decir, todos los reyes daneses y demás linajes de sangre azul.

Construida alrededor de 1170, se ha ido ampliando a lo largo de los siglos con varias naves más. Declarado Patrimonio de la Humanidad, la Domkirke, como así es llamado por los locales, está justo en el centro de la ciudad, tras el Ayuntamiento y la Oficina de Correos.


Desde el 1400, en la catedral de ladrillo rojizo se entierran, como antes decíamos, a los miembros de la familia real. Un hecho que, aún hoy en día, prevalece. Y como macabra curiosidad, hasta los modelos de los féretros que albergarán a los miembros de la familia real el día que fallezcan, están expuestos en una capilla lateral.


También visitamos el museo de la catedral situado en los pisos superirores, desde donde por cierto, tenemos una excelente vista, y en el que podemos ver la evolución del templo, planos, fotografías, antiguos vestuarios y ropajes, vajillas y demás utensilios.

Nada más salir de la catedral, nos pusimos a buscar un sitio donde comer. Nos habían recomendado un restaurante en la plaza del mercado, junto al Ayuntamiento y cerca de la catedral, pero de precios desorbitados para comer un simple smorrebord, que era lo que ofrecía, osea, tostadas con jamón york -o cualquier otra cosa- y verdura encima colacada de forma artística.

Tras merodear por la calle principal, optamos por una reconocida cadena de restaurantes daneses llamada Jensens Bofhus, en la que comimos, nuevamente, sabrosas y generosas hamburguesas de una excepcional carne. Y por supuesto, varias pintas de cerveza local. ¿La cuenta? Unos 30€ al cambio por pareja.


Como en muchos restaurantes, las mesas de la terraza disponían de calientes mantitas para protegerse del frío en caso de comer en el exterior. Como es natural, nadie comía fuera dado el frío reinante.

Al salir poca gente vimos ya por la calle. Además, las tiendas también estaban recogiendo. Serían las cuatro y pico, empezaba anochecer y arreciaba el frío, por lo que optamos por regresar a Copenhague. Pero cuando llegamos a la estación Inma me comentó, justo antes de subir al vagón, que se había dejado la bufanda en el restaurante. Y allí regresamos, pero solos, porque el resto subió al tren. En el hotel nos veríamos.

No encontramos nada. Ni nosotros ni los amables camareros, de manera que nos volvimos por donde vinimos. No serían ni las cinco y la calle principal ya estaba casi vacía de viandantes. También los comercios se apresuraban a cerrar. En poco tiempo, la ciudad se convertiría en una ciudad sin gente, sin luz y sin ruido: una ciudad fantasma.


Tras reencontrarnos todos en el hotel, nos dispusimos a pasar la última noche. Optamos por acercarnos de nuevo al Papiroen a tomar algo, pero esta vez, iríamos por un camino alternativo, evitando la populosa Stroget. Ya habíamos comprobado la escasa iluminación nocturna de la ciudad, y ahora éramos testigos de la total oscuridad de otras. Una cosa es ahorrar energía, pero otra bien distinta es dejar a la ciudad a oscuras.

La calle paralela a Stroguet, por la que fuimos, estaba repleta de bares y restaurantes, de cervecerías. De haberlo sabido antes, seguro que nos hubiéramos pasado a tomar algo porque, como apuntaba antes, difícil se hacía dar con un sitio donde tomarse una cerveza.


El Papiroen estaba a tope, y encima, unas animadoras estaban dando clase de salsa, sacando al público a bailar y enseñando diversos pasos de baile a los allí congregados.

Era nuestra última noche y unas frías cervezas danesas nos sirvieron para brindar por... ¡el próximo viaje!


De regreso compramos en un supermercado alguna cosa para comer en el hotel, y nos fuimos a dormir. Todavía teníamos que hacer las maletas y al día siguiente teníamos que madrugar de nuevo.
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  Últimos comentarios al diario  4 días sin parar en Copenhague
Total comentarios 1  Visualizar todos los comentarios

Yennefer  Yennefer  24/01/2017 19:03   
No conozco Copenhague pero por lo que cuentas sí que han sido cuatro días apretados. Aunque el tiempo no acompañó, seguro que tienes bonitas fotos. Colocarás algunas ¿verdad? Gracias por compartirlo y te dejo unas *

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Indiana Jones
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Oct 17, 2008
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Fecha: Dom Ago 13, 2017 01:13 pm    Título: Re: Copenhague: Consejos y opiniones - Dinamarca

Hola mariapilar, con 7/8 días de visitar la ciudad os sobrará y bastante, Copenhague es una ciudad muy bonita pero no es demasiado grande, por ello con 3/4 días dedicadas a la ciudad (y sin prisas) será más que suficiente, el resto del tiempo me dedicaría a visitar los alrededores de la ciudad, yo hice una ruta en coche por la "riviera danesa" que es una carretera que bordea la costa y que va desde el barrio de Hellerup en Copenhague hasta Helsingor, es un tramo muy bonito repleto de casas de veraneo de estilo danés, alguna mansión, pequeñas playas y puertos deportivos, y algún que otro...  Leer más ...
mariapilar1967
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Ago 11, 2017
Mensajes: 2

Fecha: Mie Ago 16, 2017 01:55 pm    Título: Re: Copenhague: Consejos y opiniones - Dinamarca

Guau! Muchísimas gracias por toda la información Sonriente Me ha sido muy util y con esto ya puedo empezar a organizarme! Amistad Amistad Amistad
Lemmyramone
Lemmyramone
New Traveller
New Traveller
Dic 18, 2016
Mensajes: 3

Fecha: Mar Ago 29, 2017 10:56 am    Título: Re: Copenhague: Consejos y opiniones - Dinamarca

Buenas, alguien sabe si las consignas son gratuitas? Es decir, de estas que metes una moneda y luego la recuperas de nuevo? gracias
tinerdani
tinerdani
Super Expert
Super Expert
Oct 01, 2012
Mensajes: 546

Fecha: Mar Ago 29, 2017 11:31 am    Título: Re: Copenhague: Consejos y opiniones - Dinamarca

No son gratuitas... Ahora mismo no recuerdo cuánto pagamos pero sí que tuvimos que pagar. Se puede pagar con tarjeta.
Shannen
Shannen
Travel Adict
Travel Adict
Ago 17, 2009
Mensajes: 88

Fecha: Dom Sep 03, 2017 05:30 pm    Título: Re: Copenhague: Consejos y opiniones - Dinamarca

Hola!
¿Me podrías confirmar a qué hora es el cambio de guardia? He leído en varios sitios a las 11,30h pero en otro a las 12h. Por si acaso...
Gracias!
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