A dos meses de las vacaciones nos decidimos por viajar a Formentera, ya que eran muchos los amigos y familiares que nos habían dicho que era una isla preciosa.
No somos de hotel, así que nos decidimos por buscar un apartamento o bungalow. A dos meses de nuestras fechas ya no eran muchas las opciones que teníamos pero encontramos una pequeña casa/apartamento por el precio de 825 € (una semana). El trato de los dueños ha sido inmejorable, y hemos estado muy a gusto disfrutando de la terraza exterior y muy cómodos ya que no faltaba ningún detalle a la casa.
En cuanto a los vuelos, a esas alturas ya sólo quedaban los de primerísima hora de la mañana y última de la noche. Facturando una maleta los dos nos costaron 400 €. Por lo tanto, creo que hay que organizarlo todo antes...
En cuanto al Ferry nos costó 40 € cada uno con los billetes de autobús del aeropuerto. Cogimos horario libre y no hay problema de plazas. Los cogimos con mucho tiempo de antelación utilizando un código de descuento que nos dio la señora a la que alquilábamos la casa. Después empezamos a ver ofertas por groupon que costaban menos.
Nuestro avión salía de Barcelona a las 7:00 de la mañana. Llegamos a Ibiza y rápidamente cogimos el autobús al aeropuerto y el ferry hasta la isla. A las 10:15 ya estábamos en Formentera. Cogimos la moto, y con las maletas a cuestas nos fuimos a desayunar a una cafetería que hay en el puerto. Dos bocatas de lomo con queso y dos bebidas nos costaron 17 €. Sí, empezamos a corroborar lo que dice todo el mundo: la isla no es barata.
No podíamos entrar a la casa hasta las 2 así que estuvimos dando una vuelta, fuimos hacia allí con el bus, nos guardaron las maletas y fuimos a recoger la moto otra vez en bus. Todo tan rápido que nos dimos cuenta de lo pequeñita que es la isla!
Coger una moto ha sido todo una acierto. Para una pareja sale más barato que el coche y podéis moveros sin problemas por toda la isla y aparcar muy cerca de todo. El gasto de gasolina ha sido de 18 € haciendo más de 400 kms. El alquiler de la moto ha sido de 200 € con el seguro ha todo riesgo. Era una 125cc. La hemos cogido con el guardaequipajes detrás para poder dejar los cascos, compra,... Si optáis por un ciclomotor os saldrá más barato.
Una vez instalados fuimos a comprar. Recomendados por otros viajeros y por la señora que nos alquilaba la casa hemos comprado en le Erosky de Sant Francesc Xavier. Casi todo es más caro que donde nosotros solemos comprar. Sobretodo la crema solar es muy cara!!! Un bote de nivea 17 €. Os recomiendo que si facturáis os llevéis varios botes, ya que no paras de echarte.
Después pasamos la tarde en la playa de Migjorn. Preciosa por el color de su agua y con muchos peces. Estaba a dos minutos en moto del apartamento.
El domingo nos despertamos temprano. Desayunamos en el apartamento y nos preparamos para ir a la playa. Hacía una calor terrible ya a las 10 de la mañana. Teníamos planeado ir a la cala En Baster y preparamos comida, bebida,...
Pensábamos que nos iba a costar mucho llegar, pero la isla es pequeña y hay pocos caminos. En 10 minutos estábamos en la playa. Preciosa, vacía, ideal para hacer snorkel. Había apenas 5 personas, casi todos practicando nudismo. La cala es de roca y tiene unos agujeros que son embarcaderos pero creo que en desuso.
Apenas estuvimos una hora porque el agua empezó a estar "sucia" de algas y no se vía muy bien al bucear.
Antes de irnos caminamos un rato por la zona y había una minicalita de arena ideal para un grupo de 3 o 4 personas, pero estaba ocupada. Si tenéis ocasión de encontrarla libre sería fantástico!
De allí nos subimos a la moto y empezamos a moveros sin rumbo fijo. Confirmamos que la isla es tan pequeñita que casi no importa donde quieras ir. Así que improvisamos ir a Ses Illetes. Para entrar con la moto tuvimos que pagar 3€. No consumimos nada en los chiringuitos, pero nos han dicho que es muy caro.
La playa es preciosa, no tiene nada que envidiar a las playas del Caribe. Arena blanca y agua turquesa. PRECIOSA! Agua muy calmada, parece una piscina. Por lo visto ha sido elegida entre una de las 5 playas mejores del mundo. Hay bastante gente, pero no agobiante.
Hacía las 5 de la tarde volvimos al apartamento y nos duchamos para ir al mercadillo de La Mola . Es un mercadillo hippie, pero no es barato. Son cosas hechas de plata, piel,... artesanas. Ya sabéis que esas cosas no son baratas. Nosotros quisimos un recuerdo y compramos una pulsera de cuero para mi marido y un anillo de plata para mi. Ambas cosas 45 € El ambiente es bonito, había un músico amenizado. Sólo lo hacen los miércoles y los domingos.
Después de tomar algo seguimos subiendo hasta el faro de la mola. . Había bastante gente, ya que al ser el día del mercadillo, la gente aprovecha para ver ambas cosas. Allí arriba hay un bar bastante caro (7 € una coke y una fanta de botella) pero la tienda de souvenirs está bastante bien de precio comparando con el resto de la isla. Nosotros compramos algún imán de la nevera.
Eran las 8 de la tarde y mi marido me dijo que le hacía ilusión comprobar cuanto tardábamos en la moto en ir de faro a faro . Como si no tuviésemos tiempo! Pero ojalá todos los deseos fuesen tan fáciles de cumplir, así que nos pusimos el casco y hacia allí que nos fuimos!!!! En apenas 25 minutos estábamos en El Far de Barbaria. .
Este rincón de la isla nos encantó. Es el faro que sale en la película de "Lucía y el sexo". Hicimos la típica foto llegando, en la que se ve la carretera larga y el faro al final. Después bajamos a Sa cova foradada y nos quedamos a ver la puesta de sol. Había gente, pero nos situamos en un sitio que no teníamos a nadie delante y parecía que estábamos solos frente al mar. Sin duda un momento tranquilo y romántico!
Al terminar la puesta de sol nos fuimos al apartamento. Cansadísimos!!!!
Tercer día y esta isla cada día nos parece más preciosa! Cada rincón nos gusta más.
Después de un buen desayuno "en casa" nos dirigimos a Es Caló. a apenas 5-10 minutos en moto de nuestro apartamento. Es caló es un pequeñito pueblo con un par de calitas que combinan arena y roca (¡perfecto!) y un pequeño puerto. El color azul de sus aguas es especular. Es ideal para hacer snorkel y subir por las rocas. Hay muchos peces y vimos algún cangrejo. Cuando buceas el color azul del agua es como el de una piscina. Para mi una de las mejores playas que he visto nunca. Quedé enamorada!
Decimos comer allí. Podéis encontrar el restaurante Rafalet y la cafetería. El restaurante tiene una carta bastante amplia, de arroces,etc. El precio no es excesivamente caro para la isla y la situación con magnificas vistas. Aún así nosotros decidimos comer en la cafetería, ya que era lo que nos había recomendado la mujer de la casa y no teníamos mucha hambre. Pedimos "pa amb coses" (montaditos con lomo, tortilla, bacon...) tal como nos indicó, y algo más para picar. No es caro y está bueno.
Después de comer decidimos seguir remojándonos en otra playa muy cerca Es Arenals. Es una playa larga, en la zona de Migjorn. Muy bonita también. Aquí hay más gente, alquiler de hamacas, sombrillas,... Muy planita y el agua muy tranquila.
Mi marido tenía claro que quería ir a la Isla de Espalmador, al norte de Formentera. Ambas están muy cerca y hay gente que pasa andando, pero no es peligroso debido a las corrientes. Habíamos leído en foros y no lo recomendaban. Nuestros familiares algunos habían podido hacerlo y otros no. Así que decidimos dedicar las últimas horas de la tarde a buscar una excursión para poder ir y pensamos que el sitio adecuado para hacerlo puede ser El Puerto o Els Pujols.
Primero dimos un paseo por El Puerto de la Savina donde cada día podéis encontrar chiringuitos para comprar pulsera, pareos, cestos,... Preguntamos pero no conseguimos dar con ninguna excursión. Nos fuimos a Els Pujols, donde nos costó aparcar hasta la moto! Es un pueblo bastante turístico. Hay muchas tiendas de souvenirs, hamburgueserías, bares,... Su playa no está mal, pero había muchísima gente. Si en toda la isla hay italianos aquí todavía más!
Después de un andar por el paseo marítimo y mirar más chiringuitos encontramos una excursión por un velero. Era todo el día y también llevaban a la zona de Cala Saona y piscinas naturales. Aún así no nos convenció porque el el precio era de 80 € por persona, comida excluida.
Nos tomamos dos helados en una heladería italiana (3 € cada uno el tamaño pequeño) y decidimos ir al apartamento a cenar y a buscar información en Internet sobre excursiones a Espalmador.
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Prisas, poco margen para detenerse y la eterna presión de capturar el "reels" perfecto para redes sociales. Ese es el ritmo que marca gran parte de nuestras vidas, pero, afortunadamente, no es el ritmo de Formentera. Aquí, el tiempo se mide de otra forma. Solo tienes que darte una vuelta por la Plaça de Sant Francesc a la hora del desayuno y observar la calma absoluta de quienes disfrutan en las terrazas. Es contagioso. Por eso, aquí tienes una guía para convertir a esta joya balear en tu próximo destino de desconexión obligatoria.
1. El espectáculo natural: Estany Pudent y Ses Salines
Si llegas al puerto de La Savina, tu primera parada debe ser la carretera que conecta con Es Pujols. Haz un alto en el Estany Pudent, un epicentro de biodiversidad. Al caer la tarde, el lugar se transforma en un observatorio privilegiado donde es posible avistar flamencos, tarros blancos y zampullines cuellinegros —Formentera alberga una de las colonias más importantes de Europa de esta especie—. Muy cerca, Ses Salines nos regala un juego de colores violetas y rosas, un paisaje declarado Bien de Interés Cultural que brilla con luz propia.
2. Es Caló de Sant Agustí: Esencia marinera
Si la tradición marinera tuviera nombre propio, sería Es Caló de Sant Agustí. Pasear por este puerto natural es un regalo para los sentidos: el aroma a salitre mezclado con la madera de sus varaderos —declarados Lugar de Interés Cultural— te transporta a otra época. Rodeado de casas blancas de pescadores, es el lugar ideal para reponer fuerzas. Consejo: pide cualquier pescado fresco del día; aquí lo preparan con una maestría que no encontrarás en otro lugar.
3. Iglesia de Nuestra Señora del Pilar: El refugio de la Mola
La sencilla iglesia de Nuestra Señora del Pilar es un fascinante ejemplo de iglesia-fortaleza del siglo XVIII. Construida en una época marcada por el miedo a los piratas, sus muros gruesos y contrafuertes robustos sirvieron tanto para el culto como para el refugio. Es la visita perfecta para complementar tu paso por El Pilar de la Mola, donde no puede faltar la icónica foto en su faro y, si tu viaje coincide entre miércoles y viernes (de mayo a octubre), una visita a su famoso mercadillo artesanal.
4. Playa de Migjorn: La costa que se reinventa
Es imposible elegir una sola playa, pero si buscas espacio, Migjorn es tu lugar. Con 5 kilómetros de costa al sur de la isla, ofrece rincones espectaculares como Ca Marí, es Arenals y es Copinar. Lo más curioso es su naturaleza dinámica: las corrientes invernales moldean la arena cada año, haciendo que la playa sea diferente cada vez que vuelves. ¡Una sorpresa constante!
Formentera destaca por su versatilidad. Ya sea en familia, en pareja o en solitario, la isla te permite diseñar tu propia experiencia para que el recuerdo sea imborrable. No es solo un lugar al que ir, es un lugar al que siempre querrás volver.
La Formentera del silencio: rincones donde el Mediterráneo invita a desconectar
Más allá de sus famosas playas de aguas cristalinas y de su ambiente relajado, Formentera es también un destino donde resulta fácil encontrar espacios para disfrutar de la calma. Acantilados, torres de vigilancia, faros y senderos junto al mar conforman un paisaje en el que el sonido del viento y del oleaje sustituye al bullicio, ofreciendo algunos de los rincones más tranquilos del Mediterráneo.
Para quienes buscan descubrir una faceta diferente de la isla, estos lugares permiten recorrer Formentera desde una perspectiva más pausada, donde naturaleza, patrimonio e historia conviven en perfecta armonía.
Las torres de defensa: guardianas de la costa
Construidas durante el siglo XVIII para proteger la isla de los ataques piratas, las torres de vigilancia forman parte del patrimonio histórico más singular de Formentera. Hoy, convertidas en excelentes miradores, ofrecen algunos de los mejores lugares para contemplar el paisaje y disfrutar del silencio.
Torre de Punta Prima
Situada junto a Es Pujols, la Torre de Punta Prima domina la costa oriental de la isla. Desde su entorno se obtienen amplias vistas hacia Ibiza y los acantilados de La Mola, especialmente al atardecer, cuando la zona recupera toda su tranquilidad.
Torre des Pi des Català
Cerca de la playa de Migjorn, esta torre, construida en 1763 y restaurada recientemente, es la única del conjunto defensivo que permite acceder a su interior. Su excelente estado de conservación la convierte en una de las visitas patrimoniales más interesantes de la isla.
Torre des Garroveret
Levantada sobre los acantilados del Cap de Barbaria, a unos 65 metros sobre el nivel del mar, ofrece una espectacular panorámica del Mediterráneo y de la costa sur de Formentera.
Torre de sa Gavina
Ubicada en las proximidades de Can Marroig, al norte de Cala Saona, esta torre continúa vigilando simbólicamente el oeste de la isla y constituye uno de los mejores lugares para contemplar la puesta de sol.
Torre de sa Guardiola
Situada en el islote de s'Espalmador, controla el paso de Es Freus, el estrecho que separa Formentera de Ibiza. Su aislamiento convierte este rincón en uno de los espacios más tranquilos del archipiélago.
Los faros, grandes balcones sobre el Mediterráneo
Los dos grandes faros de Formentera se encuentran entre las imágenes más reconocibles de la isla y constituyen excelentes destinos para quienes desean disfrutar del paisaje con calma.
Faro del Cap de Barbaria
En el extremo más meridional de Baleares, el Faro del Cap de Barbaria se alza sobre un impresionante acantilado de casi 100 metros de altura. Muy cerca se encuentra la conocida Cova Foradada, una pequeña cavidad natural que conduce a un espectacular mirador sobre el mar.
La combinación de acantilados, cielo abierto y horizonte infinito convierte este lugar en uno de los espacios más fotografiados de Formentera.
Faro de La Mola
En el extremo oriental de la isla, sobre el altiplano de La Mola, el faro domina el Mediterráneo desde unos 120 metros de altura. Muy próximo se encuentra sa Talaiassa, el punto más elevado de Formentera con 192 metros de altitud.
Este paisaje inspiró al escritor Julio Verne, cuya relación con la isla se recuerda mediante un monolito situado junto al faro.
Una forma diferente de descubrir Formentera
Aunque las playas siguen siendo uno de los grandes atractivos de la isla, recorrer sus torres, faros y senderos permite descubrir una Formentera más tranquila y auténtica.
Son lugares ideales para pasear sin prisas, contemplar el paisaje, observar el mar o disfrutar de algunos de los mejores amaneceres y atardeceres del archipiélago balear, lejos de las zonas más concurridas.
Consejos para disfrutar de estos rincones
Recorre las torres y los faros a primera hora de la mañana o al atardecer.
Lleva agua y protección solar, especialmente durante el verano.
Respeta los senderos señalizados y el entorno natural.
Disfruta del paisaje con tranquilidad y evita dejar cualquier tipo de residuo.