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FRANCIA OTRA VEZ. AUVERNIA Y UN TOQUE DE PIRINEOS Y AVEYRON. ✏️ Blogs de Francia (Página 3 de 5)
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FRANCIA OTRA VEZ. AUVERNIA Y UN TOQUE DE PIRINEOS Y AVEYRON.
Diario: FRANCIA OTRA VEZ. AUVERNIA Y UN TOQUE DE PIRINEOS Y AVEYRON.  -  Localización:  Francia  Francia
Descripción: Relato de nuestro tercer viaje largo a Francia con nuestro coche. En esta ocasión visitamos algunos de los puntos más conocidos de los Altos Pirineos, con tres rutas de senderismo, fuimos hasta Bozouls y Conques y recorrimos parte de la poco conocida Auvernia, con sus volcanes verdes, sus abadías románicas, sus quesos y... sus escaleras.
Autor: Artemisa23   Fecha creación: 
 
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Etapas 7 a 9,  total 14
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Etapa: AUVERNIA: SAINT NECTAIRE - PIC SANCY - COL GUERY - PUY PARIU - PUY DE DOME.  -  Localización:  Francia Francia
Descripción: Este fue un día muy intenso de visitas, ya que queríamos aprovechar el buen tiempo pues se anunciaba un cambio para el día siguiente. Además de Saint Nectaire, estuvimos en el Pic de Sancy, el lago y el alto de Guery, el Puy de Pariu y el Puy de Dôme. Al final de la jornada nos alojamos en Clermont Ferrand.
Fecha creación: 12/08/2018 21:37  
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DÍA 6. ITINERARIO.
SAINT NECTAIRE - PIC DE SANCY - LAC Y COL DE GUERY - PUY DE PARIU - PUY DE DOME - CLERMONT FERRAND (alojamiento)
Unos 89 kilómetros, con dos horas y tres cuartos de viaje en coche.

Mapa aproximado de la ruta.

SAINT NECTAIRE.

La tarde anterior, llegamos a Saint Nectaire desde Le Puy-en-Velay, tras 116 kilómetros y casi dos horas de viaje. Pues ya estábamos en el departamento de Puy de Dôme. Nos alojamos en el Logis Hotel de la Paix, situado en la zona antigua del pueblo, junto a la carretera, casi debajo de la Abadía. Precio: 55 euros, que se convirtieron en 105 porque, al final, cogimos media pensión. Muy correcto para el precio. Cenamos allí porque se nos había pasado la hora para buscar otro sitio. Estuvo bien: ensalada, embutidos variados, la tradicional truffade (patatas cocinadas con queso fundido de Cantal, nata, ajo y bacon o jamón) y postres a elegir. Antes de que se hiciera de noche, salimos a dar una vuelta, llegamos hasta el centro termal y sacamos unas fotos a la Abadía y al entorno pues la puesta de sol salpicó las nubes del cielo con llamativos colores. No había nada más que hacer ni que ver, así que volvimos a la habitación para descansar, que el día siguiente iba a ser intenso.


Después de desayunar, fuimos al pueblo, en el que destaca su Abadía, monumento histórico de Francia y uno de los mejores ejemplos del románico de Auvernia. La entrada es gratuita y desde el exterior se tienen bonitas vistas del entorno.




Dedicada a San Nectario, evangelizador de Auvernia allá por el siglo III, data de los siglos XI y XII. Las torres y el campanario fueron destruidos en 1794, durante la Revolución Francesa, y levantados de nuevo en 1874. Su construcción se realizó en piedra volcánica pintada y presenta una cabecera románica con volúmenes escalonados de altura creciente. En el interior, lo que más me gustó fueron los capiteles de la rotonda y el coro con muchas de sus figuras pintadas y que componen un conjunto precioso.







También son bonitas las vidrieras.

Tampoco hay que irse de Saint Nectaire sin visitar alguna quesería y probar su famoso queso, que cuenta con denominación de origen desde 1955. Es de leche de vaca cruda de la raza de Salers, tiene un sabor característico a avellana y un ligero olor a champiñón. Fuimos a la Maison du Fromage (hay varios sitios más), donde realizan demostraciones de su fabricación y compramos unas cuñas de la variedad local y de otras de la región: a mí el que más me gusta es el Blue d’Auvergne. Por lo demás, en Saint Nectaire se puede visitar unas antiguas termas romanas (Grottes de Cornadore) y unas fuentes calcáreas que forman figuras sorprendentes (Fontaines Perrifiantes). No entramos, así que no sé si merece la pena el precio de los tiques. Y es que visitar en Francia todos los sitios turísticos interesantes puede llevarte a la ruina, así que es necesario priorizar.

LE PIC (PUY) DE SANCY.

Había amanecido otro fantástico día de sol y buena temperatura, lo que nos venía estupendamente bien. Sin embargo, para el día siguiente se anunciaba un cambio de tiempo con una alta probabilidad de tormentas. Así que decidimos aprovechar la jornada a tope para disfrutar de los Puys con buena visibilidad desde sus cimas, algo muy importante.


Desde Saint Nectaire a Le Mont-Doré circulamos por una carretera panorámica que nos proporcionó bonitas vistas de un paisaje pintado en todas las gamas de verde. Pasamos sin detenernos por la citada localidad turística, que estaba atestada de coches y gente. Cuatro kilómetros después, llegamos al aparcamiento del teleférico de Pied de Sancy, que sube hasta muy cerca de la cima de este antiguo volcán, inactivo desde hace 220.000 años y que representa la cumbre más alta del Macizo Central con sus 1.886 msnm.

Vista del Pic du Sancy desde Le Mont Doré.

Hay senderos para subir a pie, y una ruta muy atractiva, de seis kilómetros, que va desde la estación del teleférico hasta el funicular de Capucine (construido en 1898), en Le Mont-Dore, para hacer la cual se puede comprar un billete combinado de ambos transportes. Lamentablemente, no teníamos tiempo, así que utilizamos el teleférico, que en unos minutos conduce hasta el comienzo de unas escaleras (como no) que serpentean por dos extremos hasta converger en una última subida común, convirtiendo la ruta en casi circular. Subimos por la derecha, deleitándonos con las vistas, hasta llegar a un mirador con panel informativo. Desde allí, nos desviamos para coronar otro pico, el Perdrix (1850 m) apenas son cinco minutos más y presenta también un panorama espléndido. La cima del Pic de Sancy desde el teleférico se puede coronar en quince o veinte minutos, que se convierten en algo más por las paradas y las fotos.

En teleférico hacia el Pic de Sancy.

Caminos y escaleras para subir al Sacy (a la izquierda) y al Perdrix (a la derecha).


Vistas desde el Perdrix. En la primera foto, el Pic de Sancy.



Ni que decir tiene que las vistas son soberbias, más aún con el día que teníamos. Además de las lavas solidificadas del propio pico, se contemplan los cuatro valles que parten de sus laderas: Chaudefour, Fontaine Salée, Dordogne y Biche. Dicen que se llega a ver el Mont Blanc, aunque no puedo confirmarlo porque si lo vi, no lo reconocí. En la cima hay un mirador circular con un panel de orientación donde trataba de acumularse la gente, pero apenas se podía permanecer unos segundos allí pues estaba copado por miles de moscas y avispas bastante agresivas. Un par de metros más abajo se veía todo igual de bien y no había insectos devoradores de personas.





Para aprovechar el tiempo, decidimos almorzar en el autoservicio del teleférico, disfrutando de las vistas: espaguetis, hamburguesa, cervezas, postre y cafés: treinta y dos euros.

Al fondo, la cadena de Puys.


LAC Y COL DE GUERY (LAGO Y ALTO DE GUERY)

Seguimos nuestro camino recorriendo preciosos paisajes, con el Lac Chambon y el Lac de Guery. Paramos en el Col de Guery (1.268 msnm), donde se encuentra uno de los miradores más bonitos de toda Auvernia, especialmente a medio día, con el sol iluminando dos de las rocas volcánicas más hermosas de la región: la Roche Tullière (1.288 m) y la Roche Sanadoire (1.286), entre las que se extiende un hermoso valle fértil y verde de origen glaciar.


El aparcamiento es muy grande, así que no hay excusas para no detenerse y dedicarle un rato. Muy recomendable también acercarse a un pequeño sendero, casi escondido entre la vegetación, que conduce en unos pocos minutos hasta la orilla del Lac de Guery, el más alto de Auvernia, donde mucha gente hacía pic-nic, se echaba una siesta o, simplemente, contemplaba sus tranquilas y azules aguas. Un panorama de lo más bucólico en una tarde preciosa.






LE PUY DE PARIU (ruta a pie)

Pasamos por el pueblo de Orcival, del que era originario el expresidente francés, Valery Giscard d’Estaing, y que tiene como mayor atractivo su iglesia románica. No nos detuvimos por falta de tiempo. Ya con la silueta casi permanente del inconfundible Puy de Dôme (la antena que tiene en lo alto le delata), llegamos hasta el aparcamiento gratuito de Les Goules, que está frente al inicio de la ruta que lleva a la cima del Puy de Pariu, uno de los volcanes más bonitos y perfectos de Auvernia. También se puede dejar el coche en la Fontaine du Berger, un antiguo campo militar, desde donde parte otro sendero que enlaza con el principal.

De camino hacia la cadena de puys.

Consultamos los paneles informativos y cruzamos la carretera por un paso de cebra que lleva directamente al comienzo de la ruta. Absolutamente recomendable empezar por la parte derecha, a través del bosque, dejando el camino de las escaleras para el descenso final.

Bonito, ¿verdad?

Datos de esta ruta circular (se sube por un lado y se baja por otro).
Longitud: 6,7 kilómetros; duración: unas dos horas; desnivel: 272 metros de subida y bajada. Dificultad: fácil.

El comienzo es muy cómodo, un paseo sumamente agradable por un bosque de avellanos que proporciona sombra y frescor, lo que se agradecía pues apretaba el sol.




Al final, aparecimos en la cima del antiguo volcán, divisando el cráter, de forma perfecta, al que se puede bajar por un sendero, si bien se aconseja no hacerlo. Las vistas son espectaculares sobre la cadena de Puys y con Clermont Ferrand al fondo.






Sin embargo, el momento más especial llegó cuando surgió ante nuestros ojos la mole del Puy de Dôme iluminada por el sol, dando la sensación de poder tocarla con la punta de los dedos.


Allí nos encontramos con un largo y empinado sendero de escaleras, que se encuentran prácticamente al descubierto salvo algún pequeño tramo. Por eso, no resulta aconsejable hacer la ruta en sentido inverso, subiendo por el camino del bosque.


Cuando acaban las escaleras, aún queda un tramo de unos tres kilómetros, al principio por un empinado sendero y luego, de nuevo, atravesando el bosque, en llano, hasta encontrar el paso de cebra para cruzar la carretera y recoger el coche.

Una ruta muy bonita, totalmente recomendable si hace buen tiempo.

PUY DE DÔME.

Y, por fin, tocaba pisar el más mítico de los volcanes de Auvernia, sobre todo por obra y gracia del Tour de Francia, declarado “Gran Site de Frace” desde 2012. Eran las siete de la tarde y estuvimos pensando si dejar la visita para el día siguiente y así subir tranquilamente a pie por el Camino de los Muleros. No nos atrevimos porque las previsiones meteorológicas eran adversas y la tentación del cielo azul y la visibilidad era demasiado fuerte. Así que optamos por la solución más sencilla desde que en 2012 se cerró la carretera que subía hasta la cima: tomar el funicular (trayecto de 5 kilómetros), que tiene un horario muy amplio, con salidas cada veinte minutos y una última bajada a las 21:00 horas desde el 2 de julio al 2 de septiembre. Cuesta 14,30 euros ida y vuelta, con un 10% de descuento reservando online (así lo hice). Es caro, pero hay veces que no queda más remedio para aprovechar el tiempo.




Llegamos a la estación del funicular, contemplando de paso unas vistas espléndidas sobre la cadena de Puys, con la bella e inconfundible imagen del Puy de Pariu en primer plano. Una vez arriba, hay que seguir subiendo tramos de empinadas escaleras que llevan hasta la cima, donde se encuentra una antena de telecomunicaciones. Se pasa también por un Templo romano, el templo de Mercurio, que se ha reconstruido en parte. Hay un centro de interpretación, que estaba cerrado cuando fuimos.

Antena.

Templo de Mercurio.

Luego, solo queda deleitarse con el panorama que va surgiendo en derredor, según se camina por las pasarelas que dan la vuelta al Puy de Dôme, ofreciendo una buena perspectiva de Clermont Ferrand. Veíamos todo como en relieve, imposible reflejarlo en las fotos.


Había muchos parapentistas, aprovechando el buen clima y el viento. La vista que más me gustó fue la de la cadena de Puys, iluminada por el sol rasante al atardecer. Precioso, la verdad.





De pronto, el sol desapareció entre una maraña de nubes amenazadoras. Muy al fondo, acechaba la tormenta. El tiempo estaba cambiando rápidamente.


Esperamos un rato, a ver si volvía a asomar el sol que iluminase al Pariu y sus vecinos. Y ocurrió una vez, repitiendo la bella estampa del principio.


Tomamos el penúltimo funicular, justamente cuando empezaba a chispear. El cielo se había vuelto negro. Menos mal que habíamos aprovechado la oportunidad para asomarnos a los Puys desde el Puy de Dôme en el mejor momento.

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Ver Etapa: AUVERNIA: SAINT NECTAIRE - PIC SANCY - COL GUERY - PUY PARIU - PUY DE DOME.



Etapa: AUVERNIA: CLERMONT-FERRAND - MONTPEYROUX - ISSOIRE -BOUDES (VALLÉE DES SAINTS)  -  Localización:  Francia Francia
Descripción: Jornada en la que visitamos la capital de Auvernia, Clermont-Ferrand, Montpeyroux, uno de los pueblos más bonitos de Francia, Issoire con su espectacular Iglesia Abacial de San Austremonio y Boudes, donde hicimos una pequeña ruta por el llamado Vallée des Saints, con formaciones geológicas peculiares.
Fecha creación: 13/08/2018 21:03  
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DÍA 7. ITINERARIO.

CLERMONT-FERRAND – MONTPEYROUX – ISSOIRE –BOUDES – BESSE ET SAINT ANASTAISE.

Recorrido de unos 94 kilómetros y casi dos horas en el coche.

Mapa con la ruta de la jornada.

CLERMONT FERRAND.

Llegamos pasadas las nueve de la noche por la carretera que comunica con el Puy de Dome y vimos un buen mirador sobre la ciudad, pero la tormenta arreciaba y no nos detuvimos. Teníamos habitación reservada en el Hotel Kyriad Clermont Ferrand Centre, de cuatro estrellas y muy bien situado para recorrer el centro a pie. ¡Y por 56 euros! El secreto es que cogimos tarifa no reembolsable y, además, lo están remodelando y no funcionaba el aire acondicionado, por lo que hacen estas ofertas. Sin embargo, lo del aire acondicionado no es ninguna tontería porque en Clermont Ferrand hace calor en verano, como pudimos comprobar después. Aparcamos frente al hotel, en una zona azul, pero a esa hora ya era gratis.

Place Jaube. Estatua de Vercingetorix y, al fondo, Teatro de la Ópera.

Salimos a cenar sin prisas, porque sabíamos que ésta es una de las pocas ciudades francesas donde el horario no es problema. Había dejado de llover y nos dirigimos hacia la cercana Place Jaude, considerada el corazón de la ciudad, rectangular, grande (35.000 m2) y animada, con comercios, hoteles, fuentes, restaurantes y terrazas, en la que se mezclan diversos estilos arquitectónicos. La iluminación le sentaba muy bien a alguno de sus edificios más destacados, como el Teatro de la Ópera y las Galerías Lafayette. También cuenta con dos estatuas, una dedicada al General Dessaix y otra al héroe galo, Vercingetorix. Y no le falta un toque antiguo con la Iglesia de Saint-Pierre des Minimes. Me gustó también la pequeña pero muy coqueta Fontaine Wallace.


Vimos bastante ambiente, con mucha gente cenando y tomando copas. Nos metimos por las calles que llevan hacia la Catedral, caminando entre callejuelas en busca de la conocida Creperie Le 1513, restaurante de especialidades francesas, situado en una de las casas más antiguas de la ciudad. Tiene un horario muy amplio y sirve cenas hasta la media noche. Nos atendieron muy bien y pedimos ensalada, un surtido de charcutería, otro de quesos, entrecot del país y cervezas. En total, 32 euros. Nos gustó.


Terminamos la jornada acercándonos a la Catedral, que hacía gala de su piedra negra, su oscuridad resaltada con una discreta iluminación. Ya de vuelta, pasada la media noche, vimos gente durmiendo en la calle, igual que sucede en la actualidad en muchas ciudades europeas.


Estuvo lloviendo gran parte de la noche, pese a lo cual dejamos la ventana abierta porque se notaba bastante el calor. Al día siguiente, llevamos el coche a un parking subterráneo pues no teníamos ganas de estar pendientes del parquímetro. Desayunamos en una cafetería de la Place Jaube, en una terraza, el típico “petit dejeneur”, mientras veíamos caer un tremendo aguacero bajo la protección de un toldo. Menos mal que fue pasajero y escampó en unos quince minutos. La salida del sol, otorgó a la plaza unos atractivos colores.




Había llegado la hora de empezar nuestra visita turística a la que se convirtió en una de las más importantes ciudades de la Galia en tiempos de la dominación romana. Durante la Edad Media fue villa episcopal y sufrió varios ataques de los normandos. En 1095 celebró un concilio en el curso del cual el papa Urbano II proclamó la Primera Cruzada. Para contrarrestar el poder de los obispos, los condes de Auvernia fundaron en 1120 la villa de Montferrand, adyacente a la de Clermont. En 1490, sufrió graves daños por un terremoto y en 1551 pasó a ser propiedad de la Corona francesa. En 1630 el edicto de Troyes unió ambas ciudades en una sola, lo que fue confirmado por Luis XV en un segundo edicto de 1731. Montferrand pidió la independencia en varias ocasiones a lo largo de los siglos XVIII y XIX sin éxito. Fue a mediados del siglo XX cuando ambos núcleos urbanos se fusionaron definitivamente, si bien Montferrand sigue manteniendo su propia identidad. Uno de los hechos más importantes en la historia de Clermont Ferrand es la fundación en 1832 de una fábrica de pelotas de caucho y maquinaria agrícola, que sería origen del grupo Michelin, que ha sido y sigue siendo clave en su economía.

Plano turístico.

Como les sucede a casi todos los que la visitan, enseguida nos llamó la atención la oscuridad de muchas de las fachadas de sus edificios y principales monumentos, que van del gris claro al negro intenso, lo cual se debe a que en su construcción se empleó como material principal una piedra volcánica (volvic), extraída de las grutas basálticas de la cadena montañosa local.


Catedral de Nuestra Señora de la Asunción.

Esta sensación sombría se percibe especialmente en la Catedral de Nuestra Señora de su Asunción, quizás por su gran tamaño. Este edificio gótico sucedió a tres santuarios cristianos distintos, se empezó a construir en 1248 y se encuentra en lo alto de un cerro, donde se arremolinaba el núcleo medieval de Clermont.

Pese al estorbo que suponían unos grandes carteles sobre la capitalidad cultural europea, situados justamente en medio (¿no pueden ponerlos de otra manera?), la perspectiva que más me gustó es la que se contempla desde la rue des Gras, destacando, en el fondo, como un enorme enclave negro, cuyas dos puntiagudas torres se elevan sobre las casas, convertidas en un símbolo de la ciudad.


Al final de las inevitables escaleras, mirando hacia atrás se vislumbra una sugerente imagen del Puy de Dôme, emborronado aquella mañana por las nubes de tormenta. Menos mal que habíamos aprovechado para subir a su cima el día anterior.

La rue des Gras y sus "cartelones". Muy al fondo, el Puy de Dôme copado por las nubes.
Del interior, destacan los mosaicos de la cabecera y los capiteles que representan escenas de la Biblia, aunque lo que más me gustó fue el conjunto de vidrieras.





Dando la vuelta, se sale a la Plaza de la Victoria, donde se encuentra la estatua dedicada a Urbano II, que proclamó la I Cruzada. En las zonas adyacentes se encuentra el barrio viejo, con sus bodegas, una fuente de 1684 en la Place de Terrail, las callejuelas de los antiguos gremios y el mercado cubierto de San Pedro, donde compramos viandas muy ricas para comer de pic-nic. En la Place de Poterne encontramos unas buenas vistas de la ciudad, con el inevitable Puy de Dome al fondo, y la Fontaine d’Amboise, de 1515 y estilo renacentista, que está siendo restaurada, por lo cual no presentaba sus mejores galas.



Fuentes de Clermont-Ferrand. Arriba a la derecha, la Fuente de Amboise.
Basílica de Nuestra Señora del Puerto.

Tuvimos que caminar un rato para llegar hasta otro de los puntos fundamentales para visitar, la Basílica románica de Nuestra Señora del Puerto, cuyo origen se remonta al siglo VI. Destruida por los normandos en el IX, se reconstruyó en el siglo XII. Está catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1998 y merece mucho la pena hacerle una visita. Es gratis.






El color más claro de su fachada contrasta con el de la Catedral y pierde un poco de perspectiva al estar ubicada entre casas, en el barrio del Puerto, cuya denominación se debe a que en esta zona tenía lugar gran parte del comercio de la ciudad. El campanario se añadió en el siglo IX, sustituyendo las tejas románicas por losas de lava.

Rue du Port (calle del Puerto).

Hay un mirador gratuito desde el cual se pueden apreciar los detalles del ábside. Está en una casa próxima, en la rue Robertus 1, no tiene pérdida porque está indicado. Se suben tres plantas por unas escaleras hasta una terraza. Esta perspectiva en alto es interesante, aunque no imprescindible en mi opinión.


Donde no llegamos fue al núcleo de Montferrand porque las amenazadoras nubes negras del Puy de Dome empezaron a copar el cielo de Clermont-Ferrand, con lo cual decidimos ir rápidamente en busca del coche para tratar de escapar del inminente aguacero.

MONTPEYROUX.

Íbamos delante de las nubes, que estaban descargando una tromba de agua en Clermont-Ferrand. Nos dirigíamos a Issoire, por la A-75, y vimos anunciada la salida hacia Montperyoux, uno de los pueblos catalogados como más bellos de Francia. Así que decidimos echar un vistazo y, de paso, buscar algún sitio para tomarnos las cosas ricas que habíamos comprado en el mercado un rato antes. Esto no supone ningún problema pues en Francia por todas partes hay lugares habilitados para el pic-nic como ya he mencionado en alguna etapa anterior.

Este pueblecito se encuentra a 25 kilómetros de la capital y a 16 de Issoire. Dejamos el coche en uno de los aparcamientos gratuitos habilitados en las afueras, bastante amplios por cierto, junto a una no menos imponente Oficina de Turismo, lo que nos hizo suponer que acuden bastantes turistas, aunque ese día no era así, posiblemente por la amenaza de tormenta. Tardamos unos diez minutos en llegar caminando al pequeño núcleo urbano, que cuenta con algo menos de 400 habitantes y donde todavía lucía el sol.


Como requisito al parecer indispensable para integrar la lista de los más bonitos, las flores lo presiden todo en este pueblecito fortificado, al que se accede por una puerta del siglo XIV abierta en los restos de la muralla. Tiene mil años de antigüedad y sus casas están construidas con un tipo de gres local, llamado arcosa, de tono dorado. Muy pulcro y cuidado hasta el último de sus detalles, cuenta con un coqueto torreón del siglo XIII, que aparece en la mayor parte de sus fotos de presentación y desde cuyas inmediaciones se obtienen espléndidos panoramas campestres. Se puede visitar previo pago, lo cual no hicimos porque no nos pareció que hubiera nada interesante dentro aparte de las mismas vistas que contemplábamos pero desde unos metros más arriba. Pasamos por varios restaurantes, donde ya estaban terminando de comer pues las dos y media es una hora muy avanzada para el almuerzo en Francia.




Con todo, y reconociendo que es muy bonito, no nos terminó de convencer como uno de los más bellos ya que nos pareció que le falta ese “detalle de encanto especial” que vimos en otros, por ejemplo, en Salers. Es una opinión personal, por supuesto.


Terminada la visita, habíamos pensado ir hasta una estupenda zona de pic-nic que vimos cerca del aparcamiento. Sin embargo, las nubes negras nos habían dado caza y empezó a chispear, por lo que nos tocó escapar de nuevo.

ISSOIRE.

De vuelta a la A-75, emprendimos viaje hacia Issoire. Ya teníamos bastante hambre, así que paramos en la primera área de pic-nic que nos encontramos, preguntándonos si comeríamos en seco o en mojado. Era grande, había bastantes coches parados y contaba con fuente, fregaderos e incluso servicios, si bien no eran un dechado de limpieza precisamente, que la perfección no existe. Sin embargo, lo que más nos llamó la atención fue que las mesas para comer eran… ¡de granito! ¿Mesas de granito para comer en un área de servicio de la autovía? Pues sí, menudo nivel. Y nos tomamos nuestros bocatas de terrinas variadas, embutidos auverneses, estupendo pan francés y riquísima fruta española, de la que se llevan al extranjero: unas cerezas deliciosas, por cierto.

El sol lucía cuando llegamos a Issoire. Por fin parecía que habíamos dado definitivo esquinazo a las nubes negras. Ciudad de unos 15.000 habitantes, su historia está unida al obispo San Austremonio, que fue enviado en el siglo III a evangelizar este lugar, en donde fundó un monasterio. Permaneció mucho tiempo en el olvido hasta que, en el siglo X, unos monjes benedictinos que huían de los normandos le dedicaron una iglesia, en torno a la cual fue creciendo un pequeño núcleo urbano.

Issoire no es una ciudad especialmente turística, pero nos pareció muy agradable, con sus concurridas terrazas. Dejamos el coche en un parking gratuito que hay muy cerca de la rue du Ponteil, al final de la cual vislumbramos la Tour de l’Horloge (la torre del reloj), uno de los dos sitios principales para ver.



Torre del Reloj.

Plaza de la República.

La calle termina con un giro a la derecha, que lleva a la Place de la Republique, una de las más representativas de la ciudad. Desde allí, por la rue Gambetta, llegamos en un par de minutos al motivo principal de nuestra parada en Issoire: la Iglesia Abacial de Saint Austremoine. Está en proceso de restauración y el exterior estaba completamente cubierto con andamios y lonas, así que no le pude hacer ni una foto decente. Por fortuna, aunque había varias personas trabajando, el interior en su mayor parte presentaba un aspecto magnífico. Es monumento histórico francés y se comenzó a construir en 1130, en estilo románico auvernes, empleándose la piedra local llamada arcosa, una especie de gres.



El acceso es libre y nada más pasar la portada, me encantó lo que vi. No entiendo mucho de términos arquitectónicos, pero luego me enteré de que se llama “macizo berlongo” a la especial disposición de su cabecera, con escalonamiento de volúmenes de altura creciente, aunque lo que me dejó maravillada fue la profusa decoración con azulejos y el espectacular brillo de su policromía, que se debe al uso del basalto. Las pinturas se realizaron al fresco, lo que no era habitual en la Francia de la época, y recuerdan a la ornamentación de algunos templos italianos y orientales. A mediados del siglo XIX recuperaron el aspecto original que presentaban en el siglo XIII. Una de las escenas más destacadas es la de Eva huyendo del Jardín del Edén.




El coro presenta ocho columnas rematadas por capiteles con figuras en las que no falta el menor detalle y el más conocido es el de la Última Cena.





Ni que decir tiene que la considero una visita imprescindible para los amantes del románico y, en especial, de sus capiteles, si bien, de nuevo, es la opinión parcial de una de ellos

La cripta.

Después fuimos a tomar un café en una de las concurridas terrazas que hay en torno al Halle aux grains, al borde de la carretera D-716, que atraviesa la ciudad. Por cierto que había festejos y encontramos zanzarines sobre zancos preparándose para actuar.


BOUDES Y VALLÉE DES SAINTS (VALLE DE LOS SANTOS) ruta a pie.

Hicimos nuestra siguiente parada en la localidad de Boudes. Dista 14 kilómetros de Issoire, es muy conocida por sus vinos y por todas partes hay anuncios promocionando tanto la venta de los caldos como las visitas guiadas a sus bodegas. El motivo era realizar una corta caminata por el llamado Valle de los Santos (Vallée des Saints), conocido también como el Colorado de Auvernia por el tono rojizo de sus peculiares formaciones geológicas.


Obedeciendo la indicación de que se debe aparcar obligatoriamente fuera del pueblo si se va a hacer la ruta, dejamos el coche en el parking habilitado y fuimos caminando hasta el puente sobre el río, donde comienza el sendero, que puede ser de ida y vuelta o circular, a elección de cada cual. Supone unos seis kilómetros si se hace completo y unas dos horas de recorrido a pie. Se camina un buen trecho por un bosque y el recorrido no tiene ninguna dificultad, aunque hay cuestas y escaleras, bastante empinadas en algún caso, en especial las que conducen al primer mirador.


Los lugares más destacados cuentan con paneles informativos, que explican lo que se está contemplando: grandes pináculos rojos, chimeneas de hadas, formaciones rocosas con vetas de colores brillantes, una fuente romana…


Sin embargo, lo que vimos nos supo a poco. Es un agradable paseo por un bosque, a la sombra y con un entorno bonito, pero si lo que se pretende es contemplar unas formaciones geológicas llamativas se queda un tanto pobre para el tiempo que requiere.



Lo que sí nos gustó fue el paseíto por Boudes pues, aunque no sea un pueblo tan cuidado como otros, nos pareció más auténtico y con rincones a los que no le falta encanto.





Dimos por finalizadas las visitas de la jornada y nos dirigimos a nuestro alojamiento de esa noche en Besse et Saint Anastaise, si bien nuestra amiga la nube negra parecía estar de nuevo pisándonos los talones y nos ofrecía paisajes de lo más sugerente.
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Ver Etapa: AUVERNIA: CLERMONT-FERRAND - MONTPEYROUX - ISSOIRE -BOUDES (VALLÉE DES SAINTS)



Etapa: AUVERNIA: BESSE-ET-SAINT-ANASTAISE, LAC PAVIN, MUROL, CHATEAU DE VAL.  -  Localización:  Francia Francia
Descripción: Durante este día vimos la pequeña ciudad medieval y renacentista de Besse et-Saint-Anastaise, fuimos a dar un paseo al Lac Pavin, subiendo al Puy de Montchal, almorzamos en el pueblecito de Murol, bajo la vigilancia de su castillo y seguimos hasta Lanobre para ver otro castillo, el de Val. Terminamos la jornada alojados en un pueblo medieval precioso: Salers, pero eso lo contaré en la siguiente etapa.
Fecha creación: 14/08/2018 23:38  
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Día 8. ITINERARIO.

BESSE ET-SAINT-ANASTAISE – LAC PAVIN Y PUY DE MONTCHAL – MUROL – CHATEAU DE VAL – SALERS.

133 kilómetros y 2 horas 20 minutos de coche.

Mapa del recorrido en GoogleMaps:

BESSE EN CHANDESSE / BESSE ET SAINT ANASTAISE.

Podemos encontrar los dos apellidos junto al nombre de Besse, así que intenté averiguar la diferencia y me enteré de que la iglesia de la parroquia de Chandeze fue destruida durante la Guerra de los Cien Años y los feligreses se trasladaban a la de Besse para oír misa que oficiaba su propio sacerdote. Esta situación cambió en 1790, y con la llegada de la revolución ambos núcleos se unieron a todos los efectos en un solo municipio, llamado Besse en Chandesse. En 1973, se fusionó con la comuna de Saint-Anastaise, cuyo nombre pasó definitivamente a ser el de la ciudad a partir de 2012 aunque en diversos folletos, carteles, guías y navegadores (como GoogleMaps) todavía sigue figurando el núcleo urbano como Besse-en-Chandesse.

Mapa turístico en la propia ciudad.

Llegamos pasadas las siete de la tarde y dejamos el coche uno de los parkings que hay habilitados en las afueras pues en julio y agosto es únicamente peatonal el acceso al casco viejo, donde se encontraba nuestro alojamiento de la jornada, Le Bouddha Besse, una antigua casa rehabilitada, que dispone de confortables habitaciones decoradas con mucho detalle, donde no falta un amplio cuarto de baño. Los dueños y su hija, muy agradables, nos dijeron que pasan las vacaciones en una casa que tienen en Girona. Hay bar en la planta baja. Nos costó 75 euros.

Habitación del hotel y la curiosa escultura del buda al que debe su nombre.

Después de cenar, fuimos a dar nuestra primera vuelta por esta “pequeña ciudad de carácter”, de unos 1.500 habitantes, cuyo casco antiguo aparenta ser enteramente medieval y no solo porque conserva edificios originales de los siglos XV y XVI sino por la utilización casi en exclusiva de un único material de construcción, la piedra de besse, parecida a la de volvic, pero de aspecto más rústico y de un color muy pronunciado, oscuro con un cierto tinte dorado, que proporciona una gran uniformidad a su arquitectura.




Enclave comercial desde tiempos muy antiguos, se convirtió en ciudad libre en el año 1208, cuando obtuvo el derecho de elegir dos cónsules para su administración, ya que no había nobles que dominaran la zona. Las murallas del siglo XV fueron demolidas en 1790. Cuenta con ocho edificios clasificados como monumentos históricos, entre los que destaca la Iglesia de San Andrés, construida sobre una colada de lava. De estilos románico y gótico, su origen se remonta al siglo XII, si bien el coro data de 1555.


En cuanto a la arquitectura civil, hay que mencionar la place de la Fontaine, la rue des Boucheries, la Casa de la Reina Margot (no está demostrado que ella se alojase allí), el castillo Bailli, la Casa de los Cónsules y la Mansión Sainte-Marie-des-Ramparts.

Mansión Sainte-Marie-des-Ramparts.

Casa de la Reina Margot, abajo a la derecha, la Iglesia de Saint Andre.

Se llama Beffroi a la única puerta abierta en la antigua muralla que se conserva en la actualidad y constituye un ejemplo arquitectura militar de varias épocas. En su tiempo, representaba la actividad del pueblo y el poder civil, como contrapunto a la iglesia de San Andrés, que era el símbolo dentro del ámbito religioso.

Befroi interior y exterior.


El centro histórico es pequeño y puede recorrerse muy cómodamente en un par de horas (menos si se tiene prisa). Durante nuestra visita se estaba celebrando una feria de productos locales (vinos y quesos, fundamentalmente) y había un montón de casetas instaladas para el evento, además de las habituales tiendas de recuerdos y gastronomía.


Como de costumbre es muy recomendable ver estas pequeñas ciudades medievales cuando no se encuentran atestadas de gente. Resultan muy sugerentes casi en soledad, al caer la tarde y por la noche, con su tenue iluminación artificial. Besse nos gustó y creo que se merece una visita tranquila.




Al día siguiente, muy pronto empezaron a acudir los visitantes, atraídos por los festejos. El sol asomaba débilmente y quedaban algunas brumas adheridas a las montañas circundantes. No hay que olvidar que Besse es un centro turístico muy importante sobre todo en invierno, con la conocida estación de esquí de Super Besse apenas a cinco kilómetros.

LAC PAVIN Y PUY DE MONTCHAL.

El cielo estaba muy nublado, aunque los pronósticos del tiempo anunciaban mejoría a partir de media mañana. Nos dirigimos hacia el Lac Pavin, que se encuentra a unos cinco kilómetros y al que habíamos hecho ya una rápida visita tres días antes.

Entorno del Lac Pavin con la estación de Super Besse.

Este lago, considerado el más bello, redondo y profundo de Auvernia, se formó hace seis mil años, en una de las más recientes erupciones volcánicas de la región. Ocupa un cráter de entre 900 y 1.000 metros de diámetro y su profundidad alcanza los 93 metros. Las emisiones de minerales y gases en su lecho provocan que las aguas superficiales no se mezclen con las del fondo, más densas y con una muy activa vida bacteriana.


Fuimos hasta el aparcamiento, que se encuentra tomando un desvío a la derecha desde la carretera, mientras que por la izquierda se accede a la zona del restaurante. Desde allí sale un sendero al Puy de Montchal. Se trataba de la pequeña ruta que pretendíamos hacer y que se puede combinar con la vuelta al propio lago. En total, unas dos horas o dos horas y media de caminata. Junto a los paneles informativos de la ruta hay un mirador sobre el lago, pero los árboles y la bruma de la mañana apenas dejaban intuir el panorama.


Nos internamos en el bosque y empezamos el ascenso hacia el Puy de Montchal, que nos llevó unos cuarenta minutos, al principio bajo los árboles, cuyas ramas y hojas estaban empapadas por la lluvia de la noche anterior, y después por un sendero muy empinado, descubierto pero con bastante vegetación rastrera y arbustos
.




Una vez en el alto, nos quedamos un poco decepcionados con la vista pues quizás esperábamos algo más espectacular. Tal vez influyó la bruma y que el día estaba oscuro.


De vuelta al aparcamiento, fuimos con el coche a la zona del restaurante, en el que, por cierto, solamente dan comidas (no hay cocina para cenas). Antes de irnos, dimos un paseo alrededor del lago.


MUROL.

Habíamos visto este pueblo un par de días antes, a la hora de la cena, de paso hacia Saint Nectaire, y nos pareció que había ambiente. Así que nos acercamos allí para comer. Y fue todo un acierto. Nos gustó un restaurante, con terraza junto al río, donde nos atendieron muy amablemente. Tomamos sendos platos del día (formules) con entrecot (en esta región la carne de ternera es buenísima), ensalada, salsas y truffade, vino rosado de la “maison”, un postre a medias y dos cafés cortados (noissetes). Todo muy rico, no llegó a 50 euros.


Para bajar la comida, dimos una vuelta por el pueblo, que nos pareció muy agradable y con algunos rincones resultones, sobre todo junto al río.




Luego se me ocurrió la genial idea de seguir un indicador para subir caminando hasta el castillo, que se encuentra encaramado en un risco. Desde la carretera, la antigua fortaleza presenta un aspecto imponente pese a estar en parte en ruinas. Se puede visitar y hay espectáculos medievales en su interior, incluso nocturnos. Puede resultar muy entretenido, sobre todo para los niños, pero no nos enteramos hasta después.


La subidita a pie se las trae, así que es mejor ir con el coche hasta el aparcamiento, lo que evita buena parte de la cuesta, aunque no toda. Y merece la pena ir hasta allí aunque solo sea por contemplar las vistas que ofrece de Murol y sus alrededores. El día no estaba muy claro, pero se veía perfectamente la zona de Le Mont-Doré y el entorno de Sancy, bellamente iluminada por el sol, pese a que en las fotos no se aprecia bien.


Dadas las perspectivas que se tenían desde el exterior, me hubiera gustado entrar y verlo todo desde lo alto del propio castillo. Sin embargo, se me había hecho tarde, así que me quedé sin mis panorámicas. ¡Qué se le va a hacer!


CHATEAU DE VAL (LANOBRE).

Nos aguardaban 61 kilómetros y una hora de viaje hasta llegar al Chateau de Val, nuestro siguiente destino. Construido en el siglo XV y uno de los mejor conservados de Auvernia, está flanqueado por seis torres coronadas con almenas y rematados con puntiagudos techos que le hacen parecer el típico de cuento de hadas.


Se encuentra aposentado en un saliente rocoso, junto al agua del embalse formado por la presa de Bort-les-Orgues, con lo cual el conjunto es muy atractivo, pese a que la visión del embarcadero y los barcos menguan algo su encanto medieval.




El entorno es bonito y hay, incluso, una zona de playa. La gran cantidad de aparcamiento público que vimos nos hizo sospechar que se trata de una zona muy concurrida, sobre todo en verano. Sin embargo, pese a ser sábado, encontramos mucho sitio libre y no tuvimos ningún problema para aparcar a las puertas del mismo castillo, junto a la zona de playa. Claro que ya eran las cinco de la tarde pasadas y aunque la temperatura era agradable, el día no estaba para demasiados baños.




El castillo se puede visitar previo pago de 6 euros, pero no entramos. Dimos un agradable paseo por los alrededores y seguimos camino hacia nuestro siguiente destino, Salers, donde nos alojábamos esa noche. Previamente pasamos por Bort-les.Orgues, cuyo paisaje cuenta con unas curiosas formaciones geológicas, llamadas los Órganos de Bort. Aunque se ven desde la carretera, las mejores perspectivas se obtienen desde un mirador habilitado. Sin embargo, había que desviarse bastante y ya íbamos algo justos de tiempo, así que nos conformamos con un vistazo lejano.
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Ver Etapa: AUVERNIA: BESSE-ET-SAINT-ANASTAISE, LAC PAVIN, MUROL, CHATEAU DE VAL.


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  Últimos comentarios al diario  FRANCIA OTRA VEZ. AUVERNIA Y UN TOQUE DE PIRINEOS Y AVEYRON.
Total comentarios 13  Visualizar todos los comentarios

Artemisa23  artemisa23  14/08/2018 18:59   
Hola, marimerpa. Yo creo que te gustaría y también lo puedes combinar con otros destinos cercanos. Merece la pena darse una vueltecita y disfrutarlo, eso sí, a ser posible con buen tiempo. Un abrazo.

Por cierto, lo lamento mucho, pero creo que no voy a poder terminar el diario antes de irme de vacaciones.

Meha  meha  21/08/2018 21:00   
Has hecho un recorrido muy interesante, y un diario muy bien explicado e ilustrado, como siempre. Me ha despertado la curiosidad de conocer algunas de esas zonas. Las etapas pirenaicas me han encantado.

Artemisa23  artemisa23  07/09/2018 21:48   
Muchas gracias, meha. No había visto tu comentario. Ahora que he vuelto de vacaciones, espero terminar pronto el diario, sobre todo las etapas de los Pirineos que me faltan.

Salodari  Salodari  14/09/2018 21:34   
Bravo por este final en los Altos Pirineos. Enhorabuena de nuevo y mil gracias. He babeado... Muy feliz
Amistad

Artemisa23  artemisa23  14/09/2018 23:03   
¡Gracias, Salodari! Dentro de poco, te veo por allí, jaja.

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xansolo
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Sep 25, 2014
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Fecha: Mie Jun 02, 2021 01:17 am    Título: Re: Francia en coche: Rutas, distancias...

A Albi solo le dediqué unas horas, para ver la catedral (por fuera y sobre todo por dentro), la vería de camino de un punto a otro. Es que si dices que vas a ir a Nimes, ya te queda un poco a desmano... Yo por ej. opté por dormir en Tolousse. Si no te desvías por Nimes (que queda un poco ladeado) y optas por subir más recto: Tolousse, Limoges, Tours, y te gusta la temática de la segunda guerra mundial, igual quieres hacer una visita rápida a Oradour sur glane, no muy lejos de Limoges... un pueblo destruido por los nazis y que fue conservado tal cual lo dejaron. Una idea, que la dejo...  Leer más ...
Abdelkrim
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Abr 03, 2008
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Fecha: Mie Jun 02, 2021 08:06 am    Título: Re: Francia en coche: Rutas, distancias...

Los espectáculos de luces se han hecho muy populares en Francia; en los últimos veranos que fui por allí los hacían ya en cualquier municipio con algún atractivo turístico, aprovechando los muros de cualquier monumento antiguo (ayuntamientos, plazas, mansiones, teatros, etc.).
porlantz
Porlantz
New Traveller
New Traveller
May 28, 2021
Mensajes: 6

Fecha: Mie Jun 02, 2021 09:37 am    Título: Re: Francia en coche: Rutas, distancias...

Muchas gracias

Al final no voy a ir a Nimes. Voy a subir por Toulose, Limoges, Tours... Que tal es Toulose para visitar en un dia y dormir una noche? Depués haría 2 noches en Tours y cuatro en París. A la vuelta visitaria Chartres pero no se si dormir aqui o en otro sitio, y luego me dirigiria a la zona del Perigord dónde haría 2 noches, de camino visitaría Orador sur glane.

Un saludo
lualpa
Lualpa
Willy Fog
Willy Fog
Ago 19, 2008
Mensajes: 51845

Fecha: Mie Jun 02, 2021 11:50 pm    Título: Re: Francia en coche: Rutas, distancias...

Montreuil?
Mejorable.
Fíjate por el sur: Issy les Molineux, por ejemplo
porlantz
Porlantz
New Traveller
New Traveller
May 28, 2021
Mensajes: 6

Fecha: Jue Jun 03, 2021 04:29 pm    Título: Re: Francia en coche: Rutas, distancias...

Gracias a todos, debido a la incertidumbre de si mi pareja estará vacunada o no hemos decidido posponer el viaje para el año que viene. Este verano iremos hacía el norte de España.

Un saludo
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